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Más de lo mismo

En esta segunda parte al menos me aburro un poquito menos que con la anterior

Bill Skarsgård, en un fotograma de 'It: capítulo 2'. En el vídeo, Boyero habla de la película.

Debido al abusivo metraje de las grandes producciones del Hollywood actual, para mis rancios gustos casi siempre tediosas aunque el ruido incesante inunde cada secuencia, habitadas invariablemente por superhéroes, guerreros galácticos, ciencia ficción en todas sus variantes, terror sanguinolento y dibujos animados (lo de cine de animación siempre me ha sonado muy raro), es inevitable que desconecte frecuentemente y sin el menor sentido de culpa de lo que veo y escucho en la pantalla. Y pienso en mis cosas. Por ejemplo, en la sensación de que el cine que me enamoró, o que al menos me entretenía gratamente, está en trance de desaparecer.

IT: CAPÍTULO 2

Dirección: Andy Muschietti.

Intérpretes: Jessica Chastain, James McAvoy, Bill Skarsgård.

Género: terror. EE UU, 2019.

Duración: 169 minutos.

Antes, mi memoria hacía listas al final del año de las 10 o 15 películas que más me habían gustado. Ahora, me exige un gran esfuerzo encontrar dos o tres que permanezcan en mi recuerdo. En los dos últimos años mi retina y mis sentimientos albergan verdadero agradecimiento hacia Cold War, Roma, Los hermanos Sisters, La forma del agua y poco más. A excepción de El irlandés, dirigida por Scorsese y producida por Netflix (o sea, que existe la posibilidad de que no se estrene en las salas de cine) y de lo último que ha rodado Woody Allen, no espero con ilusión nada del cine estadounidense, el que más he amado durante toda mi vida.

Me asaltan estos tristes pensamientos, o jeremiadas simplemente, durante las tres innecesarias horas que dura It: capítulo 2. Sospecho que la esperan con impaciencia los múltiples espectadores que se sintieron fascinados y perturbados con el primer capítulo, con aquel payaso salvaje y monstruoso que habitaba en las alcantarillas de Derry y se cebaba con la yugular de los niños. Si disfrutaron y sintieron escalofríos con aquella acumulación de sustos y toneladas de sangre, su continuación, rodada en plan lujoso y con intérpretes distinguidos, colmará todas sus expectativas. No es mi caso, aunque me aburro un poquito menos que con la anterior.

Hay una secuencia protagonizada por Stephen King, el padre literario del payaso Pennywise. He pasado mucho miedo en el pasado con algunas de las criaturas y situaciones que inventó su prodigiosa imaginación. Pero hubo un momento en el que su más que prolífica obra me agotó. Lo dejé en It y no retorné a su obsesivo universo hasta que publicó hace seis o siete años la esplendida Doctor Sueño. Sin embargo, esas perdurables sensaciones no me asaltan en la mayoría de las adaptaciones cinematográficas de su obra.

En la continuación de It aquellos niños que vivieron el infierno se han convertido en cuarentones. Llevan su vida como pueden y comprensiblemente todos siguen traumatizados con el horror que padecieron en su infancia. Y como la primera película dio un pastón, los productores, los guionistas y el director han decidido que el diablo tiene que resucitar para seguir engordando la antigua taquilla. Entre un montón de flashbacks rememorando el espanto que sufrieron en la infancia y el reencuentro de los ya adultos y antiguos perdedores con su eterna obsesión ya tienen suficiente material para lograr otro exitazo. Y la cámara no para de moverse y de retorcerse, la música no descansa nunca, los golpes de efecto tampoco. Y yo en plan iceberg. No tengo remedio.

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