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Luque, primer triunfador de Azpeitia

El sevillano corta dos benévolas orejas, y De Miranda y Salenc muestran su falta de oficio

Daniel Luque, a hombros en la plaza de Azpeitia.
Daniel Luque, a hombros en la plaza de Azpeitia.

La apertura de la feria de Azpeitia dejó un nombre propio, Daniel Luque, que fue el indiscutible triunfador de la tarde después de obtener las dos orejas del cuarto astado de Ana Romero, la ganadería de encaste santacoloma que se ha convertido en fija en el coso guipuzcoano. Antes del festejo, el mayoral de la divisa andaluza recibió el galardón por el juego de sus toros el pasado año.

Si bien, el comportamiento de los cárdenos de Lucas Carrasco estuvo por debajo de otros años en esta plaza. Carecieron del ritmo y la casta que les han convertido en favoritos de la afición azpeitiarra y a pesar de que primero, quinto y sexto fueron ovacionados de salida, la tarde se fue diluyendo en una sucesión de faenas anodinas.

ROMERO / LUQUE, DE MIRANDA, SALENC

Cinco toros de Ana Romero, justos de fuerzas y de discreto juego, salvo el sexto, y un sobrero de Salvador Gavira, que sustituyó al quinto, bien presentado.

Daniel Luque: estocada casi entera (saludos) y estocada (dos orejas).

David de Miranda: estocada (saludos) y pinchazo caído (pitos).

Adrien Salenc: pinchazo y estocada (palmas) y estocada caída (vuelta).

Plaza de Azpeitia. 31 de julio de 2019. Primera de la Feria de San Ignacio. Tres cuartos de entrada.

Los tres primeros capítulos de la tarde discurrieron sin gracia; los toros, que salvo el sexto solo recibieron un puyazo, llegaban con poca transmisión a la muleta, y los diestros no acababan de apretar el acelerador para cuajar unas faenas que llegasen a los tendidos.

Daniel Luque fue quien cambió el tono del festejo. El cuarto de Ana Romero tuvo un buen son, en el capote presagió buena condición, pero salió algo lesionado del caballo y su empuje fue a menos. El sevillano supo entenderlo, cuajó buenos muletazos, aunque su faena nunca acabó de ser rotunda. Luque enlazó pases de gran elegancia y transmisión con otros aliviándose, despegados y hacia afuera, pero acabó con los tendidos entregados en una serie de luquesinas cambiando la muleta de mano sin mover los pies. Ese final y una buena estocada fueron suficientes para que el público pidiera las dos orejas, y el palco, aun con cierta resistencia, se las concediera.

Hubo otro toro de nota, el que cerró el festejo, pero Adrien Salenc, que evidenció deseo y puso todo para triunfar, demostró una inexperiencia lógica para quien acaba de tomar la alternativa. El diestro francés, que tuvo buenos pasajes en sus dos toros, supo bajar la mano por momentos, pero siempre acabó alborotado y con poco orden y fundamento en sus faenas. En su primero ya había apuntado parecidas condiciones: mucho deseo y poca consistencia.

La decepción de la tarde llegó con David de Miranda. Uno de los triunfadores de San Isidro se presentó en las ferias del norte y atrajo a un buen número de aficionados ansiosos de verlo después de su no inclusión en Pamplona ni Bilbao. El onubense pasó de puntillas con el débil segundo y no pudo imponerse al sobrero de Salvador Gavira que le tocó en quinto lugar, un ejemplar astifino y con un molesto cabeceo, pero que no mereció la precaución con la que Miranda se ejercitó con la muleta.

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