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El séptimo arte de António Zambujo

El músico portugués se inspira en el cine para componer ‘Do Avesso', su octavo disco de estudio

António Zambujo, fotografiado en la calle Emenda de Lisboa, en 2016.
António Zambujo, fotografiado en la calle Emenda de Lisboa, en 2016.

António Zambujo (Beja, Portugal, 43 años) habría podido grabar su último disco, Do Avesso (2018), en un estudio de Hollywood. No es un secreto que el cantante portugués siempre ha entendido la música como un medio para “contar historias, hacer que la gente sueñe con algo y tenga ilusiones”. Igual que el séptimo arte. Pero a diferencia de sus siete álbumes previos, en el octavo se ha propuesto fabricar las canciones como si fueran películas. “Hemos pensado y hablado mucho de cine. Escuchábamos la música y la imaginábamos en diferentes directores, como Tarantino, Kubrick o Almodóvar”, explica.

Lo anterior no quiere decir que Do Avesso sea la banda sonora de una cinta imaginaria, sino que cada tema fue ideado por Zambujo como una historia cinematográfica en sí misma. “No cabrían todas las canciones en la misma película, porque tienen universos diferentes”, afirmaba el mes pasado en Madrid. También se dieron los casos en que ciertas piezas fueron tomadas directamente de la banda sonora de algunas películas y versionadas para este disco, como ocurre con Amapola, del compositor español José María Lacalle y utilizada por Ennio Morricone para Èrase una vez en América (1985), de Sergio Leone.

El cine, sin embargo, no sería el mismo solamente con música y sin efectos de sonido, para los que se llegan a utilizar los objetos más inesperados en busca de recrear sonoridades como el galope de un caballo o el estruendo de una tormenta eléctrica. En lo que corresponde a Do Avesso, no hay puertas rechinando o explosiones entre sus notas, pero Zambujo sí se ha tomado la libertad de experimentar “con el silencio y el caos”. “Hemos añadido más guitarras eléctricas, efectos sonoros y percusiones raras”, comenta. Un ejemplo de esas “percusiones raras” son las que se oyen en Madera de deriva, el décimo tema del álbum. Compuesta por el cantautor uruguayo Jorge Drexler e interpretada a dueto por Zambujo con la chilena Mon Laferte, está acompañada por el sonido “de golpes con las manos en la caja de la guitarra, mesas y otros objetos”. Para conseguirlo, se asoció con los productores Filipe Melo y Nuno Rafael, ya que sabía que ellos podían ayudar con ese tipo de efectos sonoros. “Eso era lo que me interesaba. Su eclecticismo musical me ha traído todas esas influencias”, añade.

Pero todo ese trabajo discográfico tiene un solo objetivo: el escenario. Ese es el espacio donde Zambujo mejor se desenvuelve y en el que más experimenta. “Los discos sirven, sobre todo, para eso, para permitir que luego podamos mostrar algo diferente a la gente que nos escucha”. Por eso le gustan los conciertos y, sobre todo, los festivales, porque tiene la oportunidad de escuchar a otros músicos de los que se nutre.

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