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ANTÓNIO ZAMBUJO | Cantante

“Hay que estar al servicio del fado y no ser exhibicionista”

"Algunos se sintieron defraudados, pero el proceso de creación es egoísta", dice el fadista António Zambujo

El cantante António Zambujo. Ampliar foto
El cantante António Zambujo.

Cuando António Zambujo (Beja, 1975) publicó su primer álbum, en 2002, era un fadista tradicional que deslumbraba en el Clube do Fado, el mítico local lisboeta, y encarnaba al primer marido de Amália Rodrigues en el musical que aún hoy sigue representándose en la Rua das Portas de Santo Antão. Al llegar su segunda entrega, Por meu cante (2004), el purismo se rasgó las vestiduras: aquel repertorio tenía tanto de portugués como de jazz o bossa nova. "Algunos se sintieron defraudados, pero el proceso de creación es egoísta", admite en la víspera de su primer gran concierto español, esta noche en el Teatro Fernán-Gómez. "Pienso en mi placer, no en la reacción de las personas. Y si me paso la vida escuchando a Chet Baker, Tom Waits, Caetano Veloso o Nina Simone, eso termina aflorando".

Pregunta. ¿Pretende rebajar el dolor del fado?

Respuesta. Solo expresar una identidad propia. Llámelo transgresión, si quiere; yo hablo de desconcertar. Mi nuevo disco se abre con una pieza titulada Fado desconcertado por eso mismo, porque practico un fado personalizado.

P. ¿Más hedonista?

R. Soy hedonista porque escuchar música es un placer que practico intensamente. ¡Pero a Amália no se la escucha por masoquismo, conste!

P. ¿Y se transmite a su obra este talante positivo?

R. Creo que sí. Provengo del Alentejo, una región en la que tendemos al humor sutil e inteligente. Hay quien me ha contado que mi música le ayuda a empezar bien el día o a acompañar una historia de amor.

P. Su voz es tan cálida que parece fácil imaginarle enamoradizo.

R. Lo soy. Y no solo de cara a las mujeres, también las ciudades. En París nunca siento que vuelvo, sino que sigo descubriendo. Y en Madrid me encanta el Prado o el Bernabéu; los del Benfica siempre fuimos un poco madridistas...

P. ¿Canta así de forma innata?

R. Mi voz es natural, sin academia: un instrumento más al servicio de la música y las palabras. El fadista nunca ha de ser exhibicionista, sino ponerse al servicio del fado y su mensaje.

P. Eso le agradará a sus oyentes más ortodoxos…

R. El ideal de equilibrio es tener un pie en el suelo y otro en el aire. Para crear algo nuevo hay que conocer en profundidad lo existente y sentirse con ganas de reinventarlo.

António Zambujo.Hoy, a las 21.00, en el Teatro Fernán Gómez. 20 euros.

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