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Antes del apocalipsis

El director se sitúa sin prejuicios en el ámbito de lo que, hace unos años, se dio en llamar cine 'low cost'

'Lejos del fuego'
Fotograma de 'Lejos del fuego'.

Imágenes sustraídas de informativos y fracturados intertítulos sitúan al espectador, en los primeros minutos de Lejos del fuego, en un futuro distópico que no es más que nuestro presente inmediato sometido a su lógica inevitable: cambio climático, crisis migratorias, crímenes de odio y ascenso de la extrema derecha. Que, tras ese preámbulo, la película conceda el protagonismo a una fallera mayor en el momento de dar paso a la mascletà desde el balcón municipal puede proporcionar la falsa pista de que el debutante Javier Artigas está invocando la tradición de irreverencia levantina, que, en su día, tuvo en Carles Mira a uno de sus más combativos representantes. Pero Lejos del fuego toma otro camino y, pese a sus titubeos de obra primeriza, acaba llegando a un territorio tan inesperado como interesante.

LEJOS DEL FUEGO

Dirección: Javier Artigas.

Intérpretes: Laura Salcedo, Azucena Abril, María Asensi, Érica Molina, Mauro Cervera.

Género: drama. España, 2019.

Duración: 78 minutos.

Artigas se sitúa sin prejuicios en el ámbito de lo que, hace unos años, se dio en llamar cine low cost: una canción de La Bien Querida es el único lujo visible que se ha tomado una producción de localización (casi) única que lo confía todo a un reparto amateur en el que destaca la labor de las actrices Laura Salcedo y Azucena Abril. El modelo narrativo es el de la (precoz) película de reencuentro, cuyos personajes intercambian reproches mientras, en clara apuesta por los tonos dramáticos frente a los cómicos, van aflorando las raíces de un malestar que estalla en un giro final que hace pensar en una suerte de respuesta en precario al Nocturama (2016) de Bertrand Bonello.

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