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La vida como una estrella del rock del profesor Yuval Harari

El historiador, que ha vendido 14 millones de libros, viaja por todo el mundo y es recibido como un nuevo maestro

Yuval Noah Harari, durante su entrevista con EL PAÍS
Yuval Noah Harari, durante su entrevista con EL PAÍS

Sentado, casi acurrucado, en la esquina de un sofá en la suite que ocupa en el hotel Claridge’s, el epítome del lujo londinense, el profesor Yuval Noah Harari (Kiryat Atta, Israel, 42 años) sueña con su retiro programado a la India para pasar dos meses de meditación. “En completo aislamiento y silencio”, suspira al hablar de ello. Es la prueba más evidente de que este profesor de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén ha llegado a ese estado mental superior del que disfrutan algunas estrellas del rock.

Autor del éxito multimillonario de ventas Sapiens. De animales a dioses (Editorial Debate), al que siguieron Homo Deus. Breve Historia del mañana y 21 lecciones para el siglo XXI, la presencia de Harari es reclamada en medio planeta. El martes por la noche, un nutrido grupo de personas acudió al Royal United Services Institute (RUSI), uno de los centros de pensamiento con más solera y prestigio de Reino Unido, para escuchar a Harari hablar del resurgir del nacionalismo, de la actual carrera armamentística o del fracaso de la democracia liberal. Anoche, después de recibir a EL PAÍS, salió rápidamente hacia los estudios de radio de la BBC. Era la estrella invitada en el programa de Ed Milliband, quien fuera líder del Partido Laborista. El profesor es uno de los conferenciantes que más pinchazos en Internet ha logrado con sus vídeos para las charlas TED.

“La filosofía y el pensamiento humanista son hoy más importantes que nunca, porque hay un montón de interrogantes sobre los que los filósofos han hablado y argumentado durante siglos, pero sin consecuencias prácticas. Con la llegada de la tecnología, algunas cuestiones comienzan a ser más importantes. Por ejemplo, si pudieras ampliar algunas cualidades humanas, qué cualidades humanas ampliarías. Es un modo diferente de preguntar cuáles son las cualidades humanas más positivas e importantes. Los filósofos llevan miles de años debatiendo en torno a esta pregunta, pero durante esos miles de años la habilidad para ampliar cualidades humanas era muy limitada. Podías usar herramientas como la educación, sí, pero realmente no podías cambiar la fisiología del cerebro. Ahora estamos llegando a un punto en el que, dentro de nada, gracias a la bioquímica o a la proyección informática de la actividad cerebral, tendremos la posibilidad de cambiar o ampliar algunas habilidades humanas de un modo sin precedentes. Con lo que esta cuestión filosófica, qué cualidades humanas deben potenciarse, se convierte en una cuestión práctica”, resume Harari el secreto de su éxito.

Las preguntas básicas

En sus libros se ha hecho preguntas básicas. ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Dónde estamos? Y ha conseguido explicar lo complejo de un modo, si no simple, al menos lógico. Y señalar las urgencias. Lo relevante frente a lo coyuntural. “No existe prácticamente ningún político que tenga una visión clara de dónde estará la humanidad en 2040 o en 2050. Y lo único que rellena este vacío son fantasías nostálgicas. Es el regreso de las fantasías nacionalistas o religiosas. No tratan sobre el futuro, sino sobre el pasado. ¿Cuál es la visión que hay detrás del Brexit? Es una visión de Gran Bretaña como un país completamente independiente, como supuestamente lo fue en algún momento del pasado. Pero nunca lo fue realmente. Era un imperio. Antes de que Gran Bretaña se sumara a la Unión Europea era un imperio global. Perdió el imperio y casi inmediatamente después se sumó al proyecto europeo. Nunca hubo un periodo en el que fuera solamente Gran Bretaña, como un único país. El poder que hay detrás de la fantasía es el mensaje de que, una vez, en el pasado, supimos quiénes éramos. Teníamos una identidad y una visión. Si lo hemos perdido, lo que debemos hacer ahora es regresar a ese pasado. Como historiador estoy muy familiarizado con los peligros de esta clase de fantasías nostálgicas. Ni puedes regresar al pasado ni el pasado fue tan maravilloso como la gente imagina a veces”, advierte. Harari es capaz de diseccionar la actualidad y darle un relato lógico, una explicación, y una advertencia sobre la irrelevancia de determinados debates.

Acompañado siempre de su marido y de su agente editorial y relaciones públicas, no rechaza ninguna pregunta, no rehuye ningún debate, pero tiene la suficiente humildad para advertir que el gran peligro de su ascenso mediático es que muchos le considere el gurú que no es.

“Hay un riesgo real de que la gente tienda a elevar a gente como yo a la categoría de gurú y nos exija que les facilitemos las respuestas. Yo no tengo las respuestas. Lo que intento es aclarar las preguntas, establecer una agenda de prioridades. Eso es lo que yo pretendo hacer, intento que la gente concentre su atención en las cuestiones más importantes. No quiere decir que tenga las respuestas. Tengo algunas para algunas cuestiones, pero no para todas ellas. Por eso no quiero que la gente me vea como a un gurú, porque entonces dejarán de esforzarse por ellos mismos y esperarán a que las respuestas se las den otros”, insiste. Pero sin dejar nunca de contestar.

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