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EL PAÍS y el sello Verve condensan lo mejor del jazz

El diario repasa en una colección el prestigioso catálogo de artistas de la casa que plantó cara a la segregación racial

Ella Fitzgerald, durante su actuación en el Festival de Vitoria en 1983.
Ella Fitzgerald, durante su actuación en el Festival de Vitoria en 1983.

El sello estadounidense Verve es uno de los más prestigiosos de la música. Dedicado al jazz, cuenta con un catálogo de artistas que cualquier compañía querría tener en su nómina, como Ella Fitzgerald o Nina Simone. Estos nombres son la clave de su éxito, pero lo fue también la convicción de su fundador, Norman Granz, por unir bajo una misma marca a artistas blancos y negros en plenos años cincuenta.

Granz había comenzado su carrera de promotor algunos años antes de que cuajase el sello, en 1956. Tenía una apuesta clara contra la segregación y lo demostró no solo uniendo a razas sobre el escenario, sino también entre el público. “El sello Verve es uno de los más importantes de la historia del jazz; no solo porque por sus filas pasaron grandes figuras como Louis Armstrong, Dinah Washington, Billie Holiday o Bill Evans, sino porque actuó como un poderoso agente social contra la injusticia de la segregación racial. Pocos saben en nuestros días que fue la primera discográfica en juntar a músicos negros y blancos, pagarles lo mismo y permitirles que compartieran camerino”, recuerda el periodista musical de EL PAÍS Fernando Navarro.

No solo favoreció el intercambio cultural en un sentido racial, sino también artístico. Granz sacó el jazz de los pequeños locales marginales y las deshoras nocturnas en las que tenían lugar las jam sessions. Organizó conciertos en recintos antes impensables, como el Auditorio Filarmónico de Los Ángeles, y elevó la categoría del género ampliando su público. Con estas propuestas nació el concepto Jazz at the Philharmonic, que viajó por todo el país rompiendo estereotipos.

Verve ha sido y es la casa del jazz, hogar de cantantes y músicos legendarios, pero también de promesas emergentes. Hoy continúa apostando por nuevas figuras y amparando a grandes nombres, como la cantante Diana Krall, el pianista András Schiff o el tenor Andrea Bocelli.

Una colección con lo mejor

EL PAÍS y el prestigioso sello musical Verve lanzan una colección con lo mejor de la compañía: Jazz Verve. Discos como High Priestess of Soul, de Nina Simone; Lady Sings the Blues, de Billie Holiday o Lester Young, con Lester Young with the Oscar Peter Trioforman parte de la nómina de 20 títulos que llegarán cada domingo a los quioscos con el diario por 9,95 euros. También está disponible en la web de Colecciones EL PAÍS.

Cada disco irá acompañado de un libreto escrito por los periodistas de EL PAÍS Iker Seisdedos, Fernando Navarro, Fernando Neira o Yahvé M. de la Cavada. Los textos aportan el contexto necesario para que expertos y noveles disfruten de los temas que no solo definieron un género, sino que marcaron el devenir de otros.

El disco que inaugura la colección, Ella and Louis, recoge el primer encuentro entre las dos estrellas, Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, para Verve. Le seguirían otros dos. En la carátula que empaquetó aquel álbum se le ve a él con calcetines blancos y camisa a rayas. Fitzgerald, dieciséis años menor que él, aparece con un vestido blanco, como una niña en domingo, con una expresión casi infantil en la cara. Con esa imagen tan sencilla dieron al mundo un disco exquisito que compartieron con la banda de Oscar Peterson, que también aparece en la colección con Night Train.

High Priestess of Soul, de Nina Simone, es la segunda entrega de la colección Jazz Verve, un trabajo por el que se la calificó como “la suma sacerdotisa del alma”. “Intérprete monumental, personaje ingobernable y espíritu incandescente”, así la define Fernando Navarro en el libreto que acompaña al álbum, en el que recuerda que además de cantante y pianista “Simone era una embajadora de la causa negra en plena revolución de los derechos civiles y un alma extraordinariamente sensible. Esa combinación mostró al mundo a una mujer de un carácter fascinante, que desde muy joven sufrió el entorno contrario de las personas negras en la sociedad estadounidense”.

Como Fitzgerald, usó su voz y popularidad para denunciar en numerosas ocasiones el trato desigual y la violencia ejercida contra los negros, la misma que ellas sufrieron en su propia piel.

Transmitir emociones

21 de octubre. Ella and Louis. E. Fitzgerald y L. Armstrong.
28 de octubre. High priestess of soul. Nina Simone.
4 de noviembre. Lady sings the blues. Billie Holiday.
11 de noviembre. Getz/Gilberto. Stan Getz y João Gilberto. 
18 de noviembre. Ella Fitzgeral sings the cole porter songbook. Ella Fitzgerald.
25 de noviembre. Night Train. Oscar Peterson. 
2 de diciembre. Lester Young with the Oscar Peteron Trio. Lester Young.
9 de diciembre. What a difference a day makes. Dinah Washington 
16 de diciembre. Sarah Vaughan with Clifford Brown. S. Vaughan.
23 de diciembre. Charlie Parker with Strings. Charlie Parker.
30 de diciembre. Big Band Bossa Nova. Quincy Jones.
6 de enero. Look of Love. Diana Krall.

Las voces poderosas y femeninas del jazz completan su tríada con Billie Holiday. Iker Seisdedos la define como “una cantante que tal vez no tuviese la voz más potente, ni el rango más amplio, que quizá no fuese una plusmarquista del vibrato o no destacase por su coloratura, pero que hizo historia por su inigualable capacidad para transmitir emociones (casi siempre en torno a la pena y la miseria) y por su musicalidad, que se plasmó en una cualidad única para cantar, se podría decir, adelantándose al ritmo”. Holiday se presenta en la colección con Lady Sings the Blues.

En el listado están también Charlie Parker, Diana Krall, Dinah Washington, Sarah Vaughan o João Gilberto y Stan Getz con “el disco que hizo universal y eterna la música brasileña”, en palabras de Fernando Neira: Getz/Gilberto. “Es una de las obras jazzísticas más difundidas en la historia de este género, las más de las veces tan admirado como restringido a los ojos del gran público. Acredita la circunstancia nada frecuente de que satisface tanto al público purista como al ecléctico”, cuenta el periodista.

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