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Gracia Querejeta y su viraje a la comedia alocada

La directora experimenta nuevos géneros en 'Ola de crímenes', risas y asesinatos con Maribel Verdú, Juana Costa y Paula Echevarría

Gracia Querejeta, entre Paula Echevarría y Juana Acosta en el rodaje de 'Ola de crímenes'. De espaldas, Antonio Resines.
Gracia Querejeta, entre Paula Echevarría y Juana Acosta en el rodaje de 'Ola de crímenes'. De espaldas, Antonio Resines.

"Nunca había hecho nada igual, tan alocado, desde luego", asegura Gracia Querejeta (Madrid, 1962). "Ni siquiera se me había ocurrido. También es la primera vez que dirijo un guion que no es mío". Ola de crímenes es la primera vez de muchas cosas para la cineasta. Ya en cartel -segunda en taquilla-, esta comedia de enredo con esposas arribistas, exesposas despistadas, hijos nerds, abogadas vampiras y asesinatos deviene en rareza en la carrera de la directora de Una estación de paso, Siete mesas de billar francés, Felices 140 y la soberbia El último viaje de Robert Rylands. Y el salto se debe a la originalidad de la propuesta. "Todo lo que me ofrecían", asegura Querejeta, "se parecía demasiado a mi material, lo que lo hacía poco atractivo. Esta historia no se me hubiera ocurrido jamás".

Querejeta había hecho comedia negra en su corto Cornelias, cierto. "Pero nunca me hubiera atrevido con personajes tan extremos, que hemos reinventado en el rodaje", concede. "Lo atractivo es coger el toro por los cuernos y a ver qué pasa. Me he sentido cómoda porque Luis Marías [el guionista] me ha dado total libertad. Ahora bien, hay que esforzarse más con la historia, ya que no solo tengo que complacerme a mí, sino también al guionista. Al menos yo lo tengo muy presente porque soy también guionistas". Otra novedad en una película de Querejeta: la producción de una televisión privada, ya que hasta ahora la cineasta trabajaba con la televisión pública, que solo entra en la compra de derechos de antena. "Ahora he colaborado con productores que trabajan de forma muy distinta. No ha cambiado la esencia del trabajo, aunque sí la forma. Tampoco me ha sorprendido, porque he dirigido series de televisión". La camarera interrumpe con cafés la charla y saluda a la cineasta. "Es que en este lugar germinaron Felices 140 y 15 años y un día".

A la directora le ha gustado que pensaran en ella para algo tan distinto. "Me encantó la propuesta". ¿Siente que tal vez unos personajes femeninos tan fuertes, empoderados como son el trío protagonista [Maribel Verdú, Paula Echevarría y Juana Acosta], podrían ser la razón de esa elección? "Pues fíjate que yo no me lo tomo por ahí. Ellas son quienes tiran de la trama, y son de puro alocados absurdos, así que no los considero característicos del empoderamiento femenino". Otros temas sí se acercan al universo Querejeta, como las relaciones familiares. "Cierto, porque aunque sea una comedia alocada, en el fondo transita por distintos tonos, que llega hasta el drama", resume, y pone como ejemplo al inspector de policía que encarna Antonio Resines".

¿Y qué haría Querejeta sin Maribel Verdú? "Eso me pregunto yo. Porque además la siguiente también será con ella. Bueno, nadie es imprescindible, ni ella para mí, ni yo para ella, pero es que nos divertimos mucho trabajando juntas. Y Maribel tampoco había encarnado un papel así. Pensamos que solo podíamos tirarnos juntas al abismo porque si lo rodábamos con freno de mano no saldría adelante. Hay que apostar, y lo hicimos por un tono que, cierto, a veces provoca pudor". En su próximo proyecto -"que me ha costado mucho levantar, tal y como está hoy la industria"- volverá a contar con tres mujeres: además de la mencionada Verdú, Emma Suárez y Adriana Ozores. "Hemos necesitado tres años para que eclosionara el proyecto", cuenta, y remata: "La vida de los directores hoy es complicada, y más cuando la historia es pequeña y personal".

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