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Iván Ferreiro recupera “las ganas de vivir” de Golpes Bajos

El músico homenajea en 'Cena recalentada' al grupo gallego que admiró en su adolescencia y lo convenció de que podía ser cantante

El cantante Iván Ferreiro, esta semana, en Madrid.
El cantante Iván Ferreiro, esta semana, en Madrid.

“Si algo te sale bien, tienes el crédito para cagarla una vez”. Eso pensó Iván Ferreiro (Nigrán, Pontevedra, 1970) cuando se planteó homenajear a la banda de su adolescencia. Su disco Casa (Warner, 2016) le ha dado muchas alegrías y con esa confianza encaró la grabación de temas de Golpes Bajos, grupo que triunfó en los años 80. “Golpes tiene que ver conmigo, con Casa, con lo que soy”, explica matizando que creyó que solo serían algunas canciones lanzadas en plataformas de streaming. La idea inicial ha resultado en un disco que publica bajo el título Cena recalentada. Además de 19 temas de la Movida viguesa, recoge la banda sonora de su transición “de niño a pseudoadulto”.

Los recuerdos de Ferreiro como adolescente son los de un niño “acojonado” ante las cargas policiales y las manifestaciones que Vigo, donde residía, vivía especialmente a raíz de la reconversión industrial. Serrat o Paco Ibáñez vienen a su cabeza cuando habla de este entorno hostil en el que habitaba. En medio de esas imágenes grises, aparece “la música joven, con ganas de vivir, de profundidad y rollo atormentado” de Golpes Bajos. “Recuerdo obsesionarme, me parecían únicos, modernos”, afirma incidiendo en la coincidencia entre la transición política y personal que experimentó junto a la banda. "Aquellos años 80 en Vigo no eran como en Madrid u otra ciudad, seguíamos en los 70".  

Estaba Siniestro Total, a quién Ferreiro también admiraba, pero él quería hacer “canciones bonitas como las de los Beatles y Serrat”. La voz de Germán Coppini, líder de Golpes Bajos, y sus letras le inspiraron. Así que Ferreiro hacía playback y se tomaba muy en serio el sentido de las canciones. "Ahora, con la edad, me doy cuenta de que las letras tienen un punto infantil, pero entonces me sentía mayor y era muy emocionante”, reconoce.

-¿Entonces ya quería ser músico?

-Sí, pero ahí es cuando me doy cuenta de que puedo porque nunca antes había conocido a alguien increíble que fuera de Vigo.

El origen de Cena recalentada (Warner) se sembró, por tanto, en su adolescencia y comenzó a germinar en 2014. Ese año ofreció un concierto en el festival Portamérica junto a Pablo Novoa, que lo acompaña a la guitarra desde hace una década y formó parte de Golpes. Fue un recuerdo al grupo después de la muerte de Coppini un año antes. Tras aquello, “otras cosas se metieron por medio" y el concierto quedó en una anécdota. “Luego me encontré las pistas de los ensayos y vi que la parte más difícil estaba hecha, así que llamé a Pablo y le dije: ¿por qué no lo grabábamos?”, explica sin poner coto a su admiración por Novoa. “Hace unas cosas con la guitarra... nadie toca como él, nadie; a veces le digo, Pablo, ¿eres tú o un quinteto? Es el que más talento tiene de todos nosotros”. Ese nosotros es, entre otros, Amaro Ferreiro, siempre presente en los trabajos de su hermano. En este disco ha pedido también la colaboración de Luis García y Teo Cardalda, este en solo una canción, miembros originales del grupo.

El borrador del disco no variaba el modelo original y eso, según relata el cantante, a Novoa le dio “grima”. Ferreiro le dijo: “Mira tú por donde quieres ir y yo meto mi movida electrónica guay después, por fin tengo donde meter mis cacharros”. El sonido electrónico se cuela cada vez más en la música del gallego; hasta tal punto que defiende que él no es "ni cantante, ni pianista", sino “un tío que toca botones” y hace “una magia muy guay”. “Lo que pasa que nadie se da cuenta”, bromea.

Definido el sonido -apenas hay algunas variaciones de las canciones originales, actualizaciones de guitarras y algún ritmo- a Ferreiro le tocó adaptarse al peculiar Coppini: “Cantaba muy arriba, era un tío joven, y los fraseos son imposibles, metía ochenta palabras donde cabían tres sílabas”. Al principio se asustó, le requería mucha concentración. Después, como el niño que hacía playback, se dedicó a gozarla. “Entre todos fuimos haciendo la cosa y nos quedó bastante bien”, juzga.

Las impresiones que ha recibido de los dos primeros temas le apoyan. “Excepto el que me ha dicho, ¿de verdad era necesario?”. Se lo escribió un usuario en redes sociales, donde otros le han confesado no conocer previamente a la banda. Esos legos le “interesan” más que los que pueden tararear Malos tiempos para la lírica. Y lo explica: "Golpes es insustituible y quien espere a Coppini y escuche que me meto yo, le va a doler, pero que otros conozcan a la banda por ti mola".