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La filosofía, en pie de guerra

Los profesores exigen al nuevo Gobierno el regreso de su asignatura al bachillerato

Entrevista a tres profesoras de filosofía. Desde la izquierda, Soledad Hernández, María José Guerra y Esperanza Rodríguez.

Los profesores de Filosofía, indignados desde hace seis años contra la LOMCE del ministro Wert, la virtual desaparición de su asignatura del Bachillerato, siguen en pie de guerra y advierten al nuevo gobierno socialista que no sería bueno “dejar esta asignatura para septiembre”. Reunidos en torno a la REF (Red Española de Filosofía), organizan olimpiadas, congresos, debates e incluso justas callejeras, para llamar la atención sobre el perjuicio que causa esta ausencia no solo al entramado educativo sino a la articulación democrática de la sociedad.

Ya que no pueden dar Filosofía en las aulas, “hemos vuelto al ágora”, dice la presidenta de la REF, María José Guerra, catedrática de Filosofía Moral en la Universidad de La Laguna. A esa REF pertenecen 56 asociaciones de filósofos de toda España. Esta movilización contra la desaparición de la asignatura en el bachillerato tampoco conoce tregua ahora, a la espera de que el nuevo Gobierno socialista y su ministra de Educación, María Isabel Celaá, concreten lo que esta quiso para Euskadi cuando era allí diputada: que la Filosofía importe en el currículo. Historia de la Filosofía está prácticamente eliminada en segundo de Bachillerato y Ética (cuarto de la ESO) es una optativa “sin apenas carga horaria y alternativa a Religión”, lo cual "deja reducido al mínimo la presencia de Filosofía en el sistema”.

Los entrecomillados son de una carta que la REF envió a Celaá, en la que los representantes de los profesores en pie de guerra le pedían una entrevista para “solucionar la precaria situación de estas materias y conocer las propuestas del nuevo equipo ministerial ante este asunto". La carta fue entregada el último 20 de junio. Aún no ha recibido respuesta. EL PAÍS tampoco halló reacción del ministerio al respecto.

El pasado miércoles, durante la entrevista de este periódico con las firmantes de esa carta y representantes de la REF (María José Guerra, Esperanza Rodríguez, presidenta de la Comisión de Educación de la REF, y a Soledad Hernández, profesora interina de Instituto), la ministra desgranó en el Parlamento algunos de sus propósitos. Habló de introducir como obligatoria una asignatura llamada Valores cívicos y éticos. Se olvidó de Filosofía.

En un artículo que enviaron a EL PAÍS, Guerra y Rodríguez celebran aquella iniciativa en torno a los valores y la ética, pero “alertan de la necesidad de no incurrir en errores pasados” e instan a "la implementación de la asignatura (...) en el currículo de educación secundaria".

 

Compromiso de Sánchez

La REF le recuerda también a la ministra que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, “se comprometió a restituir la Filosofía al lugar que le corresponde”. Lo dijo en uno de los encuentros Salvemos la Filosofía que forman parte de la ofensiva nacional para que la asignatura vuelva al currículo.

¿Y por qué es tan importante que se enseñe Filosofía? María José Guerra responde: “Privar a los estudiantes de la educación en Filosofía significa borrar una parte de nuestros orígenes culturales. No es solo una cuestión crucial para las humanidades sino también para los bachilleratos científicos, tecnológicos o artísticos. En el siglo de la posverdad, los algoritmos y la robótica, se requiere una reflexión sobre la gran desorientación que causan los cambios tecnocientíficos. La filosofía articula las competencias ciudadanas: la argumentación, el debate, no son posibles sin filosofía".

Soledad Hernández: “Sin Filosofía no hay juicio crítico. Es lo que aporta la Filosofía en Secundaria: las herramientas necesarias para crear un buen ciudadano. Aprender a argumentar con el otro de manera que el argumento no sea una confrontación sino un diálogo”. Esperanza Rodríguez: "La Filosofía hace que los estudiantes aprendan a hacerse preguntas sobre su comportamiento, lo que es preferible y desechable. Conduce a sentir que pensar no es cosa de locos, sino de ciudadanos conscientes. La adolescencia es el momento de las preguntas, y es el momento en que los chicos deben moverse con autonomía de pensamiento. ¿Y quién no quiere una ciudadanía así?”.

Desapareció la Filosofía del Bachillerato en 2012, dice Guerra, “por la colonización de una ideología meramente empresarial, que afectó no solo a la educación sino también a la sanidad. El neoliberalismo y el neconservadurismo, que dictaron la destrucción de la conciencia crítica y apostaron por los valores tradicionales y por colocarlos al margen del sentido crítico". La REF está en contacto con otras redes mundiales, en Latinoamérica, en Estados Unidos, en el Reino Unido, "y allí", dice Guerra, "nos encontramos con problemas similares. Es un desastre global".

A eso alude el más activo de los filósofos, Fernando Savater. "La filosofía es la tradición occidental (democrática, si se prefiere) por la que se conservan de modo racional y laico las grandes preguntas de la vida que antes solo tenían cabida en la religión. Son preguntas no instrumentales (no buscan encontrar cosas o fabricar herramientas) sino mantener abierta la cuestión insoluble del sentido de la vida humana, del bien y del mal, la perpleja angustia de la muerte. Yo creo que los estudiantes tienen que insertarse en esa tradición y enterarse de que no solo importa saber datos y ganar dinero. Desgraciadamente, la filosofía desaparece del bachillerato no solo en España sino en toda Europa: solo permanece en Francia e Italia, en los demás países se ha refugiado en la Universidad (Alemania) o ni eso (anglosajones, países nórdicos…) Ah", añade Savater, "y la inquina contra la inútil filosofía en este país viene de más atrás, no es cosa de Wert… Ahora se expresa llamando filosofía a una especie de manual del guerrillero moderno (de donde vienen los teóricos de Podemos, Marina Garcés, etcétera…). Para eso, francamente, más vale que desaparezca de una vez".

Esperanza Rodríguez escuchó decir, en las reuniones ministeriales que dieron fin, en la era Wert, a la enseñanza de la Filosofía como asignatura obligatoria del Bachillerato, que "la filosofía no sirve para nada". Con esa filosofía, creen ella y sus compañeras, se acabó con la disciplina. Fue, según Guerra, una consecuencia más "de los recortes en toda la educación pública, que dio de sí una ley que potencia las desigualdades y buscaba la bifurcación de los estudiantes desde edades muy tempranas". E iba en contra, sobre todo, de la apuesta por el atrévete a saber que proclaman maestros como Emilio Lledó e incluso ministros actuales, como José Guirao, el titular de Cultura.

En su artículo común sobre el olvido creciente de la filosofía en el currículo, María José Guerra y Esperanza Rodríguez le dicen a la ministra Celaá: "No dejemos, por favor, esta asignatura para septiembre". Ellas y sus compañeros esperan en pie de guerra.

Temor y desdén

Ángel Gabilondo, filósofo. “La capacidad de pensar compete a todas las materias. Nos enseña a abordar la creación de ideas y a mostrar espíritu crítico, a ejercer la libertad de pensamiento. La filosofía es imprescindible para no tener una idea dogmática o abstracta de los conceptos. Debe estar por ello en el currículo, claro que sí”.

Manuel Cruz, filósofo. "Probablemente resulte un tanto presuntuoso en estos tiempos que nos ha tocado en suerte vivir afirmar, como hacen algunos, que los poderosos de diferente tipo que pueblan nuestra sociedad le tienen miedo a la filosofía, debido a la carga que ella contiene de inteligencia crítica y de capacidad de impugnación del orden existente. Quizá describa mejor la consideración de lo filosófico que tales poderosos albergan sostener que lo ven como algo perfectamente prescindible. No es, por tanto, un rechazo que nazca del temor, sino del desdén. Desprecian cuanto ignoran, como sin duda hubiera dicho nuestro poeta. Pero no es cuestión de que, frente a las inconsistencias de aquellos, la filosofía ofrezca ámbitos de certeza incontrovertible o de fundamentación incuestionable para nuestras creencias.La filosofía no está para garantizar la verdad, sino para protegernos de la(s) mentira(s), en cualquiera de sus formas, de la más elaborada a la más banal. Probablemente bajo esta clave pueda ser interpretado el formidable esfuerzo que representa la historia de la filosofía en su conjunto, y por lo que consideramos fundamental que nuestros jóvenes la conozcan: porque constituye el sostenido empeño, por parte de todos aquellos pensadores que se han aplicado a lo largo de la historia a reflexionar con la mayor lucidez posible, en desvanecer las cambiantes nubes de engaño y oscuridad en las que el ser humano, desde sus orígenes, ha estado envuelto. Por supuesto que hoy nos envuelven las nuestras, como a nuestros antepasados les envolvieron las suyas. Pero el denominador común de los grandes filósofos siempre ha sido, aunque cada cual lo dijera con sus propias palabras, la pulsión por acreditar que no hay nada más práctico que una buena teoría. Porque permite mostrar lo que nuestro mundo tiene de construcción, de artificio, de producto humano y, en esa medida, en demasiadas ocasiones, de engaño social organizado que venimos obligados a combatir. Si todavía nos importa eso de ser libres."

Argelia Queralt Jiménez, profesora de Derecho Constitucional y escritora. “La filosofía en las escuelas e institutos y, en general, un acercamiento siquiera somero a las ciencias sociales, aporta enormes ventajas a la maduración intelectual de nuestros chicos y chicas. Se destacan ahora tres beneficios estrechamente relacionados entre ellos. No sentirse raros: la filosofía, entendida como estudio de las grandes preguntas de la vida, acerca a nuestros jóvenes a otras personas que antes que ellos ya se plantearon cuestiones como la vida y la muerte, el miedo a lo extraño, la fe, el amor, etc. Capacidad crítica: les dota de elementos para analizar críticamente la realidad, permitiéndoles identificar y seleccionar los contenidos útiles para el debate de entre la ingente cantidad de datos a la que tienen acceso con tan solo un clic. Distancia y paciencia: les ayuda y acostumbra a plantearse desde una cierta objetividad y serenidad los hechos que les envuelven porque, en definitiva, la filosofía ayuda a pensar, no a reaccionar”.

Nilo Casares, profesor de Filosofía y crítico de arte. “El problema de las penurias de la ley Wert no es solo español, la situación en México es igual de mala, no menos que en los Estados Unidos de Norteamérica, u otros de habla hispana. La ley Wert es de 2012, pero unos años antes aparece el primer iPhone, teléfono que posee dos características principales, una primera es la de utilizar como interfaz una pantalla plana (esto es de máxima importancia) y la segunda, estar enriquecido con circuitería electrónica que lo eleva a rango de ordenador. A partir de este telefonito, en España todos serían calificados como inteligentes, no así en otros países, en donde smart solo es eso, enriquecido con un chip. El hecho de calificarlo de inteligente hace que el usuario delegue la capacidad de decisión en el aparatito y deje de emplear su propia inteligencia como tal. Esta es la utilidad del cacharro en cuestión, aplanar al ciudadano, y consigue hacerlo, y ahí lo espléndido del logro, en un contexto de investigación aeroespacial que nos impide asumir la planitud de la tierra, que es en donde hemos vuelto a vivir, de la misma manera que en estados unidos consiguen que las escuelas vuelvan al creacionismo y se desdigan del evolucionismo, pues en idéntica medida los chicos de Silicon Valley, cuyo único modelo de riqueza es la del ganador se lo lleva todo, han instaurado la tierra plana después de su circunvolución por parte de la Corona de Castilla, pero eso sí, nos han dejado el resquicio de permitirnos el sabor de la navegación, apple o android, como antes pudimos elegir entre Windows o Mac. Lo que quiero decir con esto es que la eliminación de la Filosofía de los planes del Bachillerato no es más que el intento de consolidar la planitud de la tierra en unos tiempos en que el usuario no sale de la pantalla, plana, de su dispositivo. ¿Y para qué lo tiene ahí encerrado? Para producir datos a coste cero para las empresas de Silicon Valley, datos con los que ellas comercian y se enriquecen a cuenta de dotarte de algunos servicios gratuitos, cuales son los distintos nichos ecológicos de los que ellas no te permiten salir, al tenerte todo el día con el dedito sobre la pantalla y los auriculares incrustados en tus oídos”.

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