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Polémica en Francia por la programación de un rapero musulmán en el Bataclan

Partidos de derecha y asociaciones de víctimas exigen la anulación de dos conciertos de Médine, conocido por sus explosivas alusiones al islamismo

Varios asistentes abandonan la sala Bataclan, tras un concierto de Sting el 12 de noviembre de 2016 para conmemorar el aniversario del atentado de 2015. Ampliar foto
Varios asistentes abandonan la sala Bataclan, tras un concierto de Sting el 12 de noviembre de 2016 para conmemorar el aniversario del atentado de 2015. AFP

¿Puede actuar un músico conocido por sus explosivas alusiones al islamismo en una sala como el Bataclan, donde el terrorismo se cobró 90 víctimas en noviembre de 2015? Francia procura encontrar una respuesta esta semana a esa espinosa pregunta, tras la polémica suscitada por la programación del rapero Médine en ese local parisino. Francés de ascendencia argelina, el cantante es conocido por sus letras punzantes, repletas de referencias a asuntos como la colonización, la situación en las barriadas y el filoislamismo que seduce a ciertos hijos de la inmigración en su país. Lo hace con voluntad paródica, según sostiene, aunque esta se confunda, muchas veces, con un mensaje reivindicativo.

En 2005, Médine editó un álbum titulado Jihad (Yihad). Una década después, pocos días antes del atentado contra la redacción de Charlie Hebdo en enero de 2015, publicaba Don’t Laïk, una ofensiva en toda regla contra la cultura laica en Francia. “Crucifiquemos a los laicistas como en el Gólgota”, decían sus letras. “Pongo fatuas en la cabeza de los idiotas / Me basta con Alá, no necesito que me hagan laico”, rezaba otro verso. El rapero entonó su mea culpa dos años después. “La provocación solo es útil cuando suscita un debate”, dijo Médine, afirmando que tenía “la sensación de haber ido demasiado lejos”.

Distintos líderes políticos exigen que sus dos conciertos, previstos para octubre y con las entradas casi agotadas, sean anulados. “Ningún francés puede aceptar que ese tipo vaya a derramar su inmundicia al lugar de la carnicería del Bataclan”, ha expresado la presidenta del Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen. Por su parte, el líder de la formación de centroderecha Los Republicanos, Laurent Wauquiez, tildó los conciertos de “sacrilegio para las víctimas” y “deshonor para Francia”. La portavoz del partido de Emmanuel Macron en la Asamblea Nacional, Aurore Bergé, ha denunciado sus letras, que considera “un llamamiento al asesinato”. Y, aunque el presidente francés siga sin pronunciarse, un portavoz del Elíseo lo hizo ayer en Le Figaro. “El Bataclan nunca será una sala como las demás. Estaremos atentos para que se respete a las víctimas”, afirmó. Dos de las asociaciones que las agrupan ya han solicitado la suspensión de los conciertos a los responsables de la sala. Pese a todo, el promotor de Médine, Éric Bellamy, se niega a sopesarlo, al considerar que no hay ninguna apología del islamismo en sus letras. “No hay ambigüedad en lo que dice”, explicó a Le Monde.

Médine abandonó su silencio el lunes a través de un mensaje en Facebook. “Repito mi condena a los abyectos atentados del 13 de noviembre de 2015 y a todos los ataques terroristas. Hace 15 años que combato todas las formas de radicalismo en mis álbumes”, afirmó, acusando a los círculos de la extrema derecha de “distorsionar” el significado de sus canciones. “¿Vamos a dejar que la extrema derecha dicte la programación de nuestras salas o incluso limite nuestra libertad de expresión?”, añadió. En uno de los temas de su nuevo disco, Storyteller, el rapero se refiere, precisamente, al Bataclan. Afirma que actuar en la sala ha sido su obsesión desde que era niño. No está claro que ese sueño se vaya a cumplir ahora.