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Amenábar no alterará su rodaje pese a las advertencias de la Plataforma Millán Astray

Los veteranos de la Legión exigen al director de 'Mientras dure la guerra' que se ciña "a la verdad" y que lea las memorias del general sobre su enfrentamiento con Unamuno

Karra Elejalde, caracterizado como Miguel de Unamuno en las pruebas de 'Mientras dure la guerra'.
Karra Elejalde, caracterizado como Miguel de Unamuno en las pruebas de 'Mientras dure la guerra'.

Mientras dure la guerra no alterará sus planes de rodaje. Así lo aseguran fuentes de MOD producciones, responsables junto a Movistar+ de la nueva película de Alejandro Amenábar, que empezó a filmarse ayer lunes en Salamanca y que describe los últimos seis meses de vida del escritor y filósofo Miguel de Unamuno, incluido el golpe de Estado con el que se inició la Guerra Civil y el enfrentamiento del rector con Millán Astray, fundador de la Legión, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, con la famosa frase que quedó para la memoria colectiva:  "Venceréis, pero no convenceréis".

Los Veteranos Legionarios de la Plataforma Patriótica Millán-Astray, una asociación que asegura defender "el honor del fundador de la Legión", enviaron un burofax el pasado 14 de mayo a las oficinas de MOD producciones, extremo confirmado por la empresa cinematográfica, en el que requerían que el filme se ciña "a la verdad conocida de lo que sucedió entre el general Millán-Astray y Unamuno en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, el día 12 de octubre de 1936", según la asociación. Y aseguran: "Entre los Veteranos Legionarios existe la preocupación de que Amenábar persista en los viejos topicazos contra el fundador de la legión, topicazos que han sido desacreditados fehacientemente por el investigador Severiano Delgado, que ha acreditado con pruebas incontestables que los gritos que se imputaban al fundador de la legión del '¡Viva la muerte!' y '¡Muera la inteligencia!' no son más que una burda propaganda frentepopulista inventada por el periodista exiliado en Londres Luis Portillo, en el año 1941, al igual que el discurso adjudicado a Unamuno en dicho acto no es más que una fábula literaria creada por el mismo autor".

Los Veteranos Legionarios insisten con que Amenábar lea las memorias de Millán Astray, y en un comunicado posterior a ese burofax aseguran: "De seguir en esta línea de la mentira, el ridículo del director, como de los productores y de la película, va a ser cósmico". Y amenazan: "Si no se nos hace caso, interpondremos todas las acciones legales oportunas en defensa de la verdad y del honor del fundador de la legión. El equipo de abogados que lleva los asuntos de la Plataforma Patriótica Millán Astray que ha llegado a poner en jaque a la propia alcaldesa de Madrid [sic] ya está trabajando sobre el particular para que llegado el momento la respuesta legal sea inmediata y eficaz. Las naciones deben respetar a sus héroes y las que no lo hacen, tienden irreversiblemente a desaparecer".

Alejandro Amenábar, en la Plaza Mayor de Salamanca, a la que se han añadido plantas para recrear su aspecto de 1936. ampliar foto
Alejandro Amenábar, en la Plaza Mayor de Salamanca, a la que se han añadido plantas para recrear su aspecto de 1936.

No es la primera vez que la figura de Millán Astray aparece en cine o teatro. En 1993, en Madregilda, de Francisco Regueiro, Juan Luis Galiardo encarnaba a un legionario alter ego de Millán Astray. En 2008 se estrenó el cabaret musical Cantando bajo las balas, escrito por Antonio Álamo, en el que se reproducía la vida del fundador de la legión a través de un monólogo protagonizado por Adolfo Fernández, en el que el enfrentamiento del paraninfo se reconstruía con marionetas gigantes. En 2015, Javier Semprún le daba vida en La isla del viento, con José Luis Gómez como Miguel de Unamuno. En la película de Amenábar, Karra Elejalde encarna a Miguel de Unamuno y Eduard Fernández a Millán Astray. En el resto del reparto aparecen Santi Prego, Luis Zahera, Luis Bermejo, Inma Cuevas, Mireia Rey, Tito Valverde, Luis Callejo o Itziar Aizpuru.

De fondo está la discusión sobre qué se dijo exactamente aquel 12 de octubre  de 1936, tras las aportaciones de Severiano Delgado, bibliotecario de la Universidad de Salamanca, recogidas en un artículo de El País del 8 de mayo. El contenido de ese artículo contestado en el diario este domingo por el matrimonio de hispanistas franceses Colette y Jean-Claude Rabaté.

Miguel de Unamuno (con barba blanca), a la salida de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936. ampliar foto
Miguel de Unamuno (con barba blanca), a la salida de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936. efe

El guion de Mientras dure la guerra sigue la versión canónica del enfrentamiento entre Unamuno y Millán Astray en el paraninfo de la Universidad durante el acto de inauguración del curso académico. No quedan registros de aquel mítico "Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis" entonado por Unamuno, entonces rector de la Universidad y que fue apuntillado con el "¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte", de Millán Astray. El acto se retransmitió por la radio, aunque el rector habló sin micrófono y no se registró su intervención. Las arengas se reconstruyeron posteriormente a partir de testimonios de los presentes. A inicios de este mes de mayo, se hizo pública la investigación de Delgado, que tras recrear la construcción de la leyenda asegura: "Se ha exagerado muchísimo el dramatismo de lo que sucedió allí”, igualando la algarada a otros tumultos habituales en aquellos convulsos años treinta. Pocos días después de esta revelación, se publicó En el torbellino. Unamuno y la Guerra Civil, del matrimonio de hispanistas franceses Colette y Jean-Claude Rabaté, autores de la monumental biografía de Unamuno editada en 2009. El domingo, en un artículo en EL PAÍS, los Rabaté insistieron en que hay parte de leyenda, pero que no fue solo, como dice Delgado, “un acto brutalmente banal en el que se dieron cuatro voces”, y que, al día siguiente, Unamuno fue destituido como rector. De todo aquello solo quedan las 40 palabras que Unamuno escribió en un sobre a toda prisa mientras hablaban los oradores precedentes y ni siquiera se sabe si fueron las que usó él posteriormente.