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Reivindicación de Ausiàs March como el gran poeta del siglo XV

La Fundación Juan March, una completa edición bilingüe y un congreso internacional ponen el foco en el escritor valenciano admirado por Garcilaso y desconocido por muchos

Losa de los restos de Ausiàs March en la catedral de Valencia. Ampliar foto
Losa de los restos de Ausiàs March en la catedral de Valencia.

Destacó como miembro de la baja nobleza, ejerció de halconero real, luchó en las conquistas mediterráneas de la antigua Corona de Aragón, tuvo dos mujeres, amantes esclavas y monjas, y numerosos hijos bastardos y fue tan misógino como sus coetáneos. Por todo ello Ausiàs March (Valencia 1400-1459) no hubiera pasado a la historia. Pero, además de guerrear, seducir y aprovecharse de su condición, a este caballero de Alfonso el Magnánimo le gustaba mucho escribir. Tanto que compuso 10.000 versos en su lengua materna, el valenciano, como se denominaba históricamente al catalán en el antiguo Reino de Valencia. Dejó el provenzal que había marcado la poesía trovadoresca (y la obra de su padre) para ser el primer poeta en su idioma en los estertores de la Edad Media.

Muy pronto se tradujo, y ya en su época, con la imprenta en ciernes, su obra fue elogiada por el Marqués de Santillana. Un siglo después los grandes poetas renacentistas que escribían en castellano, encabezados por Garcilaso de la Vega y Juan Boscán, reconocieron su deuda. No en vano, Ausiàs March está considerado como uno de los mejores poetas en la Europa del siglo XV, según diversos expertos y escritores.

Uno de ellos, el catedrático de la Literatura Española de la Universitat Pompeu Fabra y también traductor José María Micó, ha abundado en esa idea en unas jornadas que concluyeron ayer en el Fundación March (nada que ver con el escritor) de Madrid sobre la vida y obra del poeta. Además, la editorial Cátedra ha publicado en su prestigiosa colección Letras Hispánicas Dictats, la producción completa de Ausiàs March, a cargo del hispanista Robert Archer, con traducciones en prosa de Marion Coderch y del propio Micó.

“Su poesía se encuentra entre lo mejor que ofrece la historia de la literatura española en cualquiera de sus lenguas, y March se nos perfila hoy como el poeta hispano más destacado y conocido antes de Garcilaso de la Vega”, dice Archer en su estudio. “En Europa, su nombre debe estar junto al de Geoffrey Chaucer en Inglaterra y François Villon en Francia”, apuntó ayer a este periódico el hispanista londinense. A finales de año se celebrará en Barcelona un congreso internacional sobre el poeta, que fue cuñado de Joanot Martorell, autor de Tirant Lo Blanch, libro de caballerías que salvó Cervantes de la hoguera en El Quijote. Todas estas actividades redundan en la reivindicación de la obra de March.

Los clásicos nunca mueren. Se van, caen en el ostracismo, y vuelven. March se ha traducido a 20 idiomas, pero no forma parte del corpus habitual del estudio de la literatura en España, apunta Micó. Una compartimentación que no suelen respetar los hispanistas, por ejemplo. “En España hay departamentos de Literatura catalana y valenciana y también castellana pero por lo que se refiere a la Edad Media no tiene mucho sentido. Para los que nos formamos fuera, no existen esas distinciones. Es literatura medieval hispánica”, señala Archer.

El nombre de Ausiàs March resulta aún desconocido para el público en España, fuera del ámbito lingüístico catalán, y a pesar de las diversas traducciones al castellano (una de Pere Gimferrer) y al pico de popularidad que gozó su poema Veles e vents a finales de los sesenta y principios de los setenta, gracias a la versión musical de Raimon. “Llegó a ser un hit, un éxito, entró en el hit parade entre las canciones más escuchadas”, recordaba ayer el cantautor de Xàtiva. “Hice lo que pude para darlo a conocer poniendo música a 17 de sus maravillosos poemas. Creo que desde el siglo XVII, o más, no se había cantado tanto a March”, añadía con humor. Recientemente, Carles Dénia, ha puesto voz y música al Cant espiritual del poeta en un nuevo disco. 

Veles e vents han mos desigs complir (Velas y vientos cumplirán mis deseos) es uno de los versos más conocidos del poeta, junto a los famosos La carn vol carn, no s’i pot contradir (La carne quiere carne, y no hay remedio). También se llama Veles e vents el edificio icónico de la nueva dársena del Puerto de Valencia, construida con motivo de la Copa América de 2007. Numerosas calles, colegios, institutos e instituciones diversas reciben el nombre de Ausiàs March en la Comunidad Valenciana, especialmente en la capital, que vivió su momento de esplendor económico y cultural en el siglo XV, en Beniarjó y en Gandia, donde se retiró a sus posesiones durante años.

Leerlo no es fácil y no solo por su valenciano antiguo. “March es un poeta complejo, por un sistema de pensamiento y una forma de expresión que el lector de hoy puede encontrar abstrusos y coriáceos, aunque en ocasiones asoman en su obra destellos de impacto directo e inmediato, porque exploró con sensibilidad y sabiduría las contradicciones y los conflictos de los sentimientos y las emociones, lo cual lo acerca a la contemporaneidad”, señala el catedrático y poeta Guillermo Carnero. El Premio Nacional de Poesía incide en que “la poesía exige un lector especializado, y el esfuerzo que requiere es directamente proporcional a su alejamiento del presente, con lo cual la poesía medieval será siempre el patito feo de la lectura”.

Puesto que sin ti nadie te alcanza...

“Puis que sens tu algú a tu no basta, / Dona’m la mà o pels cabells me lleva; / si no estenc la mia envers la tua, / quasi forçat a tu mateix me tira. / Jo vull anar envers tu a l'encontre: / No sé per què no faç lo que volria, / Puis jo són cert haver voluntat franca, / e no sé què aquest voler m’empatxa”.

Puesto que sin ti nadie te alcanza, dame la mano o llévame por el pelo; si no extiendo mi mano hacia la tuya, arrástrame hacia ti casi a la fuerza. Quiero ir a tu encuentro; no sé por qué no hago lo que deseo, puesto que tengo la certeza de que mi voluntad actúa libremente, y no sé qué me lo impide.

“Així com cell qui en lo somni-s delita E son delit de foll pensament ve, / Ne pren a mi: que·l temps passat me té / L'imaginar, que altre bé no hi habita, / Sentint estar en aguait ma dolor, / Sabent de cert que en ses mans he de jaure. / Temps d'avenir en negun bèn pot caure; / Ço que és no-res a mi és lo millor” (...).

Como aquel que en el sueño se deleita, y su deleite viene de un loco pensamiento, así me ocurre a mí: el tiempo pasado cautiva mi imaginación, y no hay lugar para otros bienes, pues siento que mi dolor está al acecho y sé con certeza que caeré en sus manos: El tiempo por venir no ha de traerme bien alguno; lo que no es nada es lo mejor para mí”. (Traducción en prosa de Marion Coderch y José María Micó para Dictats).

“La carn vol carn, no s'i pot contradir./ Son apetit en l'om pren molta part: / si no's unit amb l'arma, tots es fart; / d'ells dos units sent hom un tercer exir. / Aquell qui sent d'espirit pur'amor, / per àngel pot tornar entre les gents; / qui d'arma y cos junts ateny sentiments / com perfet hom sent tota la sabor.

(La carne quiere carne, y no hay remedio; / su apetito domina sobre el hombre: / si no va unido al alma, se harta pronto;/ de la unión de los dos sale un tercero. / Quien prueba el amor puro del espíritu / andará entre la gente como un ángel; / quien justamente siente cuerpo y alma / como hombre perfecto el amor gusta. (Traducción en verso de José María Micó para Cancionero de Ausiàs March (Pre-textos).