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Intimidades extremas con Calleja

‘Planeta Calleja’ estrena su quinta temporada con nuevos invitados y viajes, pero manteniendo el mismo tono de siempre

“En la tele las sorpresas son importantes”, se excusa Jesús Calleja al teléfono. No puede revelar las personas con las que está en el Valle de Arán, en Cataluña, rodando un episodio para la nueva temporada de Planeta Calleja, que arranca hoy (21.30) en Cuatro. “Solo puedo decirte que son dos personas muy especiales”, añade misterioso. El aventurero lleva cinco temporadas llevando a celebridades a los lugares más insospechados del planeta: “Buscamos crear vivencias extraordinarias, algo que no ofrece nadie. Por ello, el rodaje acaba convirtiéndose más que en una aventura, en una experiencia visual con una atmósfera única”.

Aunque Calleja mantiene el secreto sobre sus compañeros en el Valle de Arán, sí que ha desvelado algunos nombres con los que ha viajado para la nueva edición de Planeta Calleja: la humorista Paz Padilla estrena la temporada visitando la cuna del vudú en Benín; el actor Miguel Ángel Muñoz recorre el imponente Salar de Uyuni y los Andes bolivianos; la cantante India Martínez intentará ascender al campo base del Everest, en Nepal; la presentadora Lara Álvarez participa en un rally en Baja California (México); y el polifacético Bertín Osborne intentará superar su miedo a las alturas cruzando la vía ferrata más larga de la Cordillera Cantábrica, en Posadas de Valdeón, en León.

“Nos llegan muchas peticiones de gente que quiere participar, pero los personajes los elegimos nosotros”, dice Calleja. “Nos gusta combinar perfiles para que haya más variedad. Eso sí, un requisito indispensable es que tengan ganas de disfrutar de algo inolvidable”, añade. ¿Le caen bien todos sus invitados? El aventurero no duda: “Sí, todos los que acuden al programa me caen bien. Si no hay feeling esto no funciona. Después del viaje nos convertimos en amigos; algunos de ellos han acabado siendo muy buenos amigos”.

Aunque Planeta Calleja no busca entrevistar a los personajes que lleva, estos se acaban desnudando: “Quitan la pose y te cuentan las intimidades. Probablemente hablan más que en otros formatos”. El aventurero considera que su programa hace que esto ocurra de manera natural. “Nos pasamos 10 o 12 días juntos y nos enfrentamos a situaciones que te desbordan. La cámara no deja nunca de grabar y no se pueden repetir las escenas: lo que sucede, se graba”.

Ayuda a crear ese clima de intimidad el acercamiento previo que hacen a los personajes. “Los investigamos un poco”, reconoce Calleja, “qué les gusta, qué nivel físico tienen y qué tipo de experiencia encaja con ellos”. También fomenta la cercanía que viajan con un equipo pequeño, “entre 5 y 7 personas sobre el terreno”. “No me sé de memoria cuánto cuesta cada episodio, pero te aseguro que el presupuesto es hiperajustado”.

Para Calleja esa cercanía, y el tono normal y natural del formato es clave para que siga funcionando. Sobre todo en un tiempo dominado por el exhibicionismo, el exceso y la sobreactuación. “El programa ya es un clásico”, dice el aventurero. Planeta Calleja cerró su anterior temporada televisiva con casi 1,4 millones de espectadores y un 8,3% de cuota de pantalla. “Hicimos aún mejores marcas entre los espectadores de entre 25 y 34 años: un 10,3%”, apuntan desde la cadena.

Montañero y catódico

Calleja con India Martínez en Nepal.
Calleja con India Martínez en Nepal.

“Soy como soy. No tengo un personaje y la cámara no me afecta”. Calleja no tiene que intentar ser natural, la espontaneidad le sale sola. Como cuando con 37 años decidió cambiar la peluquería por las aventuras. En 2003 intentó subir su primer ochomil (el Cho Oyu); lo consiguió un año después. En 2005 se convirtió en el primer español en subir el Everest por su cara sur. Y en 2007 se estrenó en la pequeña pantalla, en Cuatro —su casa televisiva—. Lo hizo con Desafío extremo, en antena hasta 2014. Ese año arrancó Planeta Calleja, y en 2015, Volando voy, formato que prepara su cuarta edición y que invita a conocer rincones desconocidos y agrestes de España con la ayuda de drones y nuevas tecnologías.

“Los invitados cuentan a veces tantas intimidades que les tengo que recordar que esto es la tele y recomendarles que se guarden cosas”, cuenta el aventurero. Parece que Calleja vale más por lo que calla que por lo que cuenta. ¿Guarda un secreto de cada uno de sus invitados? “De todos ellos me llevo una intimidad muy bonita”.

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