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El ‘procés’ se vuelve puro teatro

Once dramaturgos escriben y dirigen para el Lliure piezas sobre la crisis independentista

Imagen de la actuación policial en el colegio Ramón Llull de Barcelona el 1-O
Imagen de la actuación policial en el colegio Ramón Llull de Barcelona el 1-O

El procés,en el que ha habido y hay de todo, desde épica y tragedia a comedia (incluso la de enredo) y esperpento, se convierte ahora en teatro de verdad de la mano de una insólita iniciativa del Teatre Lliure y su director, Lluís Pasqual.

Bajo el título genérico de En procés, se presentarán los lunes 12 y 19 de febrero en la sala del Lliure en Gràcia (Barcelona), 11 lecturas dramatizadas de otras tantas obras breves (10 minutos cada una de media) sobre el proceso independentista catalán. Son el resultado del encargo hecho “sin límites” por el teatro a otros tantos dramaturgos catalanes. En esta cosecha hay de todo, desde una pieza brevísima que explora el tiempo casi infinitesimal que tarda en caer una porra alzada y se centra en la mirada que cruzan un policía antidisturbios y una mujer que sale de votar el 1-O, hasta el monólogo de un inquilino con balcón al que la vecina (que no lo tiene) le insta a colgar su pancarta.

En la pieza de Sergi Belbel, se explora el tiempo en que se alza una porra de la policía y cae sobre una mujer que trata de votar el 1-o

Entre los dramaturgos, algunos muy conocidos, como Sergi Belbel (la pieza de la porra), Marc Artigau, Victoria Szpunberg o Guillem Clua, y también rostros famosos entre los actores que ofrecerán las lecturas dramatizadas: Laura Conejero, Imma Colomer o Ramon Pujol.

“Los últimos meses </CF>vivimos una situación política y judicial que lleva a acontecimientos extremos muchas veces y provoca sensaciones muy diferentes, entre ellas la impotencia, el no saber qué más puedes hacer o decir”, explicó ayer Pasqual al presentar la iniciativa. “Si puedes hablar de todo eso en casa, con los amigos o en la plaza, ¿por qué no desde el teatro?”. Con esta premisa y la recomendación genérica de huir de maniqueismos y usar un poco el humor (“no nos pongamos espriuanos avant la lettre), Pasqual le encargó al director Joan Yago que coordinara la idea, que pretende aportar una reflexión desde el escenario acerca de “lo que nos parece esto, lo que nos pasa”. Pasqual señaló que le gusta “el teatro de emergencia, como lo llaman los ingleses”.

Al plantearles el encargo a los dramaturgos, explicó Pasqual, todos dijeron lo mismo: ¿cómo escribir algo que mañana mismo la realidad habrá hecho viejo? Pero luego, los 11 escritores (cinco mujeres y seis hombres) aceptaron el reto. El director del Lliure señaló que en las cinco obras que ha podido leer (las otras están todavía, en procés, valga la expresión), ha encontrado “universalidad” de los conflictos que se produjeron el día de referéndum ilegal en octubre, antes o después. “Todos tienen una gota de poesía amarga”. Cada autor ha dirigido la propuesta hacia un terreno, y cada uno ha elegido a los intérpretes.

“El encargo era complicado, es muy difícil abordar la realidad porque el imaginario colectivo está saturado de posverdad y es muy difícil tomar distancia”, consideró Victoria Spzpunberg. Su obra, todavía sin título, arranca precisamente de su amistad con Txell Bonet, la mujer de Jordi Cuixart, presidente de Òmnium, y una carta enviada por este desde prisión. “Al leerla lloramos y pensé trabajar con ese material, pero luego me pareció pornográfico hacerlo y hacemos otra cosa con la propia Txell como intérprete”.

Por su parte, Cristina Clemente, autora de Estancades, explicó que le costó escribir sobre el tema porque “había un punto que no quería cuestionarme, es difícil no ser panfletaria pero no has de justificar tampoco lo que crees que es injustificable”.

Marc Artigau (La peixera), ha escrito sobre la reunión de padres en una escuela de Primaria en la que la policía entró en el 1 de octubre y en la que a partir de entonces empiezan a pasar cosas extrañas. “He intentado poner un poco de humor porque la rabia me podía”, dijo.

Llàtzer Garcia es el autor del monólogo del hombre al que la vecina le exige colgar una pancarta a favor de la democracia, una situación que dice que vivió y fue “difícil de gestionar”. Esteve Soler en Contra la pàtria, analiza, entre el terror y la comedia, “las palabras que se asumen como positivas pero tienen también aspectos negativos, como patria”.

Lluís Pasqual quiere que a la iniciativa le siga otra en la que 12 dramaturgos “de Madrid”, entendido el término de manera genérica, aporten sus miradas sobre el mismo tema.

Más agenda social y menos testosterona

La dramaturga Lali Álvarez reivindica en su obra, titulada Ella, la mirada de una mujer (que será la actriz Imma Colomer) en un procès, dijo, “en el que se ha sufrido mucho la testosterona. Si se hubiera escuchado más la voz de las mujeres las cosas habrían salido de otra manera”, asegura. También reivindica su pieza, señaló, la agenda social frente a la política y a la gente que vivió el procéscomo “una toma del poder popular y se han sentido luego estafados, sin ver que se atiendan sus necesidades reales”.

La escenografía de las lecturas dramatizadas será mínima. Dos obras apenas precisan de una pecera y un plátano, respectivamente.