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La dignidad es innegociable

Se estrena en salas el cortometraje de Laura Ferrés galardonado en Cannes

Los desheredados
Pere Ferrés, en 'Los desheredados'.

LOS DESHEREDADOS

Dirección: Laura Ferrés.

Intérpretes: Pere Ferrés, Ignasi Martínez, Pedro Olivares, Mari Álvarez.

Género: drama. España, 2017

Duración: 18 minutos.

Un contable recibe una notificación que le informa de que es receptor de un millón de dólares. En silencio, se levanta de la mesa y se dirige hacia la oficina del presidente de la compañía, atravesando diversas puertas que marcan las diferentes etapas de su camino hacia arriba. Una vez ante la puerta del jefe supremo, se detiene ante un espejo para ajustar su aspecto, abre la puerta y le dedica una sonora pedorreta al mandamás. Con esta concisa aportación a la colectiva Si tuviera un millón (1932), Ernst Lubitsch no solo logró condensar un sueño compartido por todo peón del capitalismo, sino que destiló en forma de chispeante gag un homenaje a la dignidad del oprimido. En Los desheredados, cortometraje de Laura Ferrés galardonado en Cannes que llega a las salas en una loable iniciativa que merecería tener continuidad con otros trabajos –sesiones específicas en salas con precios a escala-, hay un momento que parece un eco de Si tuviera un millón: el protagonista, padre de la directora, propietario de una empresa de autocares golpeada por la crisis que sobrevive como chófer para despedidas de solter@s, decide arrancar su vehículo y abandonar a sus clientes en pleno solar industrial después de que estos hayan usado su posición como instrumento de humillación. El tema es el mismo: la dignidad del perdedor. En la película de los Ferrés, esa dignidad se manifiesta sin que necesariamente el dinero funcione como salvavidas.

Los desheredados parte de la figura y el desamparo profesional de Pere Ferrés para construir un relato con los materiales de la realidad. En ocasiones, el registro naturalista deja ver el artificio que lo sostiene, pero el discurso se construye aportando constantes matices. La autenticidad y los claroscuros del personaje priman por encima del reflejo sociológico de los restos del naufragio.

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