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Padre cierra empresa, hija rueda corto

Laura Ferrés, con 'Los desheredados', es la única cineasta española que concursa en Cannes, en la Semana de la Crítica

Fotograma de 'Los desheredados', de Laura Ferrés.

Durante años, Laura Ferrés (Barcelona, 1989) quiso filmar el lugar de trabajo de su padre, la empresa familiar de autobuses. "Había intentado escribir incluso algún guion basado en las anécdotas que le han pasado a mi padre... pero no acababa de convencerme", recuerda la directora. No se atrevía a poner a interpretar a su padre, y colocar a un actor en ese rol tampoco le atraía. Rodó en 2014 el corto A perro flaco, y después su progenitor le avisó: tenía que cerrar la compañía por culpa de la crisis. "Entonces sí vi el momento, tenía sentido hacer un retrato, y él aceptó", aunque Ferrés subraya que empezó como una cosa ficcionada. "Yo no tenía pensado sacar a mi abuela, y al final el propio relato me lo pidió".

Así nació Los desheredados, que se proyectó en Cannes ayer, 18 minutos de retrato de un hombre que se ve abocado a cerrar una compañía que fundó su abuelo: la demanda de autocares y minibuses ha caído por la crisis y le toca vender los vehículos y clausurar las instalaciones. "Luché porque no se perdiera la mezcla entre realidad y ficción, aunque filmamos en localizaciones reales, improvisamos algo... Cuidé la puesta en escena, ya que mi formación va por ahí", dice la cineasta, licenciada en dirección cinematográfica en la ESCAC, que confiesa que seleccionó los rasgos más llamativos de su padre para construir el personaje, como que le gusta bailar. "Hice una secuencia para que se luciera".

El protagonista de Los desheredados nunca pierde la dignidad. Cuenta que las mujeres ("No ha tenido muchas relaciones", apunta su hija) le han llevado a veces por la calle de la amargura, y asume que la crisis le ha afectado radicalmente. "Al rodar montar esa crisis se ha desdibujado un poco, pero yo no quería caer en el drama. Defendí el sentido del humor, él lo tiene y mucho, porque con esa sonrisa mi padre -que llevaba trabajando ahí desde los 18 años- queda por encima de la situación", describe Ferrés. "Yo no tengo respuesta a la crisis, a qué hacer cuando tu empresa quiebra. Me importaba lanzar un mensaje de dignidad, de apoyo, de decirles a los afectados que dentro de lo posible que se mantengan firmes".

Laura Ferres
La directora Laura Ferrés.

La duración de su cortometraje decantó a Ferrés a inscribirlo a la Quincena de Realizadores y a la Semana de la Crítica (en la oficial no pueden superar los 15 minutos). "Lo hice con ilusión pero pensando que no iba a ocurrir. Han recibido 2.000 trabajos". Ahora ha está entre los 10 elegidos. "He visto los otros filmes y hay tres que me gustan mucho. La selección es peculiar porque apuestan por elegir cortos de todos los géneros y cinematografías. Como si hubieran querido primar la variedad". Ferrés empezó a rodar por su cuenta, con un equipo muy pequeño ("Contando a mi padre, éramos siete en la filmación"), pero según avanzaba recurrió a Valérie Delpierre, de Inicia Films, productora que está en racha, ya que su largometraje Verano 1993, de Carla Simón, fue considerado la mejor ópera prima de la pasada Berlinale, y ganó también la Biznaga de Oro del festiva de Málaga. "Espero no romper su racha".

Por cierto, ¿en qué trabaja ahora el padre de la directora? "Pues ahora conduce otro autocar, eso sí, como empleado en otra compañía, y pasa más horas al volante que antes".