El cine de montaña alcanza nuevas cumbres

El género vive un momento dulce y multiplica sus esfuerzos para llegar al gran público

Fotograma de 'Mountain'.
Fotograma de 'Mountain'.

“Aquellos que toman por locos a los que bailan lo hacen porque no oyen la música”. La cita es una declaración de intenciones de la directora australiana de cine Jennifer Peedom, nominada en 2015 a un premio Bafta por su documental Sherpa y que presentó en la sección Savage del Festival de Cine de San Sebastián su último trabajo: Mountain. El alpinismo, la escalada, el montañismo clásico y todas las variantes de las actividades que se desarrollan en un entorno de montaña necesitan ser explicadas: “En mi mundo, o eres un montañero y lo entiendes, o no lo entiendes en absoluto. En lo que a mi respecta, como cineasta, siempre se ha tratado de crear puentes entre aquellos que entienden y los que no. Tengo la ventaja de que, de joven, sentí la llamada de las montañas, la alegría de moverme en áreas remotas del Himalaya o de Nueva Zelanda… Recuerdo haber sentido esa obsesión por estar en las montañas. Era algo acerca de entenderse a uno mismo, de preguntarse si sería capaz de…”. Pero ahora, el reto de Peedom es “que aquellos que no entienden la montaña aprendan un poco, que entiendan algo mejor lo que mueve a los montañeros (sin juzgarlos) y que les entre ganas de pasar más tiempo en un entorno natural. Las montañas son una metáfora del poder del planeta”.

El cine de montaña vive un momento dulce. En el Savage, las salas se llenan a diario, los Festivales de cine de montaña se multiplican, Hollywood aporta su grano de arena con taquillazos como Everest y la producción de documentales de calidad (¿la esencia del cine de montaña?) crece a buen ritmo. Pero Jennifer Peedom considera que queda mucho por hacer: “Es gracioso, pero me considero fuera del mundo del cine de montaña y no me veo como una directora de cine de montaña. Me interesan las dinámicas humanas y la gente intensa que acepta tomar riesgos en las montañas o donde sea. Creo que hay un gran mercado para los amantes del cine de montaña, pero considero que -aunque desde el punto de vista técnico son irreprochables- estas producciones están hechas por gente que pertenece al mundo de la montaña para gente similar. El hecho de ser una mujer que mira hacia este mundo me hace ser un poco diferente, quizá porque no deseo juzgar sino entender. En general el cine de montaña está haciendo un gran trabajo aunque aún no ha llegado al gran público, salvo en casos puntuales como el de la película Everest.

La documentalista Jennifer Peedom.
La documentalista Jennifer Peedom.

Jabier Baraiazarra, director del Mendifilmfestival de Bilbao, un certamen que junto al de Torelló está adscrito a la Alianza Internacional de Festivales de Cine de Montaña (cuenta con 23 miembros de 17 países), considera que los tiempos están cambiando: “Aunque el nicho principal de público lo conforman espectadores convencidos, actualmente se observa que el público del cine de montaña es más heterogéneo. Hay una audiencia oculta que poco a poco se va acercando a conocer este género fundamentalmente a través de los festivales temáticos y que sale fascinada y emocionada de las salas”. En Australia, Mountain se convirtió, dos semanas después de su estreno, en el tercer documental más visto de la historia y funciona con éxito en el circuito comercial. Peedom echa en falta mejores guiones que apoyen la fuerza de las imágenes: “Hacen falta guionistas que procedan de fuera de la montaña. En mis trabajos llamo a colaboradores que no entienden de montaña para que me ayuden a llegar al público no iniciado. Filmando el documental Sherpa se dio una circunstancia que ilustra bien la necesidad de aportar una mirada diferente: conozco perfectamente la cascada del Khumbu, ese tramo terrible de bloques de hielo que amenazan con desplomarse sobre los alpinistas. Sin embargo, no logré filmar su realidad, su enorme peligro, hasta que no me dijeron que aquello no daba miedo. Quiero decir con esto que saber mucho de montaña no significa que sepamos explicar bien su alcance. El reto para los cineastas de montaña es saber llegar al gran público olvidando que las películas de montañeros, o de ciclistas de montaña son para alpinistas o corredores de BTT, pero entiendo que les resulte difícil porque deben dejar de saber lo que saben". Y ahonda en esa diferencia: "Desde que abandoné la montaña [llegó a trabajar como cámara de altura para el Discovery Channel] formé una familia y tuve hijos, mejoré como directora porque tengo ahora otra mirada hacia la montaña, y me centro más en la historia o en los personajes”.

Baraiazarra coincide a la hora de analizar los retos futuros del cine de montaña: “Se trataría de llegar a las salas comerciales de modo natural ampliando definitivamente el espectro de un público general cada vez más ávido de este tipo de cine. Pero, más allá del entretenimiento y del descubrimiento, hoy en día, el cine de montaña y aventura debería tener un papel muy importante en la denuncia y concienciación de las causas y consecuencias del cambio climático”.

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