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Jacqueline du Pré, desgracia y belleza de una violonchelista irrepetible

Un documental de Christopher Nupen conmemora los 30 años del fallecimiento de la legendaria intérprete, víctima de la esclerosis múltiple

Jacqueline Du Pré, en una imagen de archivo. En vídeo 'A Gift Beyond Words'. FOTO: GETTY / VÍDEO: Gramophone

Fue una estrella fugaz, pero que perdura y no se apaga. La violonchelista británica Jacqueline du Pré (Oxford, 1945 - Londres, 1987) tuvo una carrera breve y opulenta. Poco más de diez años en los que unió su nombre al Concierto para violonchelo, de Elgar. Con 28 años se le diagnosticó una feroz esclerosis múltiple. Y su reloj musical se detuvo bruscamente en Nueva York, en febrero de 1973. El biológico se paró hace ahora 30 años, tras una década de penoso declive físico. “Pero su vigencia como artista no se ha detenido nunca y no ha parado de crecer desde su muerte”. Lo dice el realizador Christopher Nupen por teléfono desde su casa en Londres. “Fíjese que en una reciente encuesta de la televisión belga, vinculada al concurso de la Reina Elisabeth, Jackie fue elegida entre los tres violonchelistas más grandes de todos los tiempos, por delante de Casals y detrás de Rostropóvich”, subraya.

Nupen habla con familiaridad de Du Pré. En su conversación telefónica con EL PAíS se refiere a ella como “Smiley”, pues mantuvieron una estrecha amistad desde 1962 hasta su fallecimiento. Ella era además la mejor amiga de su esposa y juntos compartieron momentos artísticos muy especiales conservados para la posteridad en varias películas. Quizá el filme más famoso de este documentalista nacido en Sudáfrica hace 82 años sea La trucha. Aquí registró la feliz coincidencia, el 30 de agosto de 1969, de unos jóvenes Itzhak Perlman, Pinchas Zukerman, Daniel Barenboim y Zubin Mehta, junto a Du Pré, tocando el famoso Quinteto con piano, de Schubert, en el Queen Elisabeth Hall londinense. Nupen estrenará el próximo domingo en la BBC Four un nuevo documental de 58 minutos dedicado al treinta aniversario del fallecimiento de su querida amiga que ha titulado Un talento inenarrable.

Pinchas Zuckerman, Jacqueline Du Pré y Daniel Barenboim, en una imagen en 1960.
Pinchas Zuckerman, Jacqueline Du Pré y Daniel Barenboim, en una imagen en 1960.

“Es que la personalidad artística de Jackie no se puede explicar con palabras, sino con una película”, recalca. Pero este nuevo documental sobre Du Pré no utiliza ningún material inédito. “Lo nuevo es ahora el contexto que transmite otro significado; incluso me ha sorprendido que algunas declaraciones ya utilizadas aporten mensajes diferentes en la nueva película”. En ella veremos escenas divertidas y cotidianas, procedentes de ensayos y pausas, interpretaciones fugaces e impactantes, sesiones de grabación con su marido, el pianista y director Daniel Barenboim, pero también testimonios de la figura paternal que fue su profesor, William Pleeth, o del director de orquesta John Barbirolli con quien grabó en 1965 una inolvidable versión del Concierto para violonchelo, de Elgar (Warner Classics).

Incluso utiliza el realizador la durísima entrevista que filmó, en 1980, con la violonchelista convaleciente de su enfermedad. “Mucha gente se enfadó conmigo cuando utilicé esas imágenes en el DVD de 2007 (Allegro Films), pero creo que ahora muestran su impresionante honestidad en circunstancias tan terribles para ella”. Nupen fue de los pocos amigos de Du Pré que, en 1997, no hizo pública ninguna queja contra el controvertido libro, Un genio en la familia. La vida íntima de Jacqueline du Pré (Mondadori), de su hermana Hilary du Pré. Una polémica inflamada todavía más, en 1998, con su adaptación cinematográfica como Hilary y Jackie, y con Emily Watson nominada al Óscar por el papel de la violonchelista. “No me quejé entonces, porque si discutes algo controvertido haces que cobre vida. Pensé que lo mejor era dejarlo y lentamente moriría. Así ha sido. A mí me interesa la dimensión artística de Jackie y no sus intimidades personales”, aclara.

Nupen recuerda la inspiración de Du Pré en su labor como realizador. “Cuando hice los documentales con ella en los sesenta era todavía muy inexperto. Utilizábamos las modernas cámaras silenciosas de 16 mm. que permitían tomas muy creativas y arriesgadas”. Relata la historia de su película El espíritu, de 1970, donde filmó a Jackie junto a Barenboim y Zukerman en el Trío, op. 70 nº 1, de Beethoven. “Fue algo improvisado, tras cancelarse una filmación con Andrés Segovia en Londres. Estaba convencido de que mi película no estaba a la altura, pero Jackie no estaba de acuerdo. Me dijo que captaba la esencia de la interpretación de una forma completamente nueva”. El realizador consigue con la cámara que el espectador forme parte de la interpretación, que se funda en la conversación de miradas, gestos, movimientos y sonidos de los músicos. "Años después Barenboim llamó a Jackie desde París para decirle que había mostrado a Jean-Pierre Ponnelle esta película y que le había parecido la traducción más impresionante a la pantalla de una interpretación musical”, añade.

Pero para Nupen la gran joya de sus filmaciones con Jackie es el Concierto de Elgar bajo la dirección de Barenboim en 1967. Una versión donde todo parece prescindible salvo el placer de hacer música y donde Du Pré es la personificación de Mélisande al violonchelo. “Era maravillosa e irradiaba una honestidad artística que la distinguía”, concluye emocionado. Terminamos hablando de proyectos futuros, como una película sobre la relación amorosa de Chopin y Sand, entre París y Mallorca, con el pianista Daniil Trifonov tocando los 24 Preludios, op. 28. Y nos despide haciendo un alarde de castellano: “Suerte, hombre”.