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EN POCAS PALABRAS

Aitor Arregi: “No me gusta el cine que no trata los temas con sinceridad”

El cineasta acaba de ganar el premio especial del Festival de San Sebastián por 'Handia', que ha codirigido con Jon Garaño

Aitor Arregi, visto por Setanta.
Aitor Arregi, visto por Setanta.

Aitor Arregi (Oñati, Gipuzkoa, 1977) lleva unos días eufórico. Su película Handia, que ha codirigido con Jon Garaño, acaba de ganar el Premio Especial del Jurado del Festival de San Sebastián.

¿Qué o quién le llevó a dedicarse al cine?

Desde pequeño me quedaba hipnotizado viendo las películas en la tele o en el cine. Luego ha sido un proceso largo de acercarme a este mundo poco a poco, hasta que conocí a mis socios de la productora Moriarti.

¿Qué libro tiene en su mesilla de noche?

Ahora tengo dos y son muy buenos. Lili eta biok (La educación de Lili en castellano), de Ramón Saizarbitoria. Y El eco de los disparos, de Edurne Portela.

¿Y uno que no pudiera acabar?

Lo intenté una y otra vez, pero no pude acabar El mago, de John Fowles.

¿Cuál es la última película que le ha gustado?

Ha habido varias, pero este año la que más me ha gustado de momento es Silencio, de Martin Scorsese. Vi hace poco también Toni Erdmann, de Maren Ade, y me gustó, ha ido creciendo en mi cabeza.

¿Y su favorita de todos los tiempos?

Se me hace imposible decir una. Manejo un grupito de favoritos que según el día... Ahora te diría que la trilogía de Indiana Jones (la cuarta no cuenta para mí) y La hija de Ryan.

Siendo vasco, ¿qué se siente al ganar el premio especial del jurado en el Festival de San Sebastián?

Es una alegría inmensa porque es el festival con el que hemos crecido y hemos descubierto el cine. Pero sobre todo nos ilusiona porque Festival de San Sebastián es uno de los festivales más importantes del mundo y estar en su palmarés, para nosotros es muy importante.

¿Qué tipo de cine aborrece?

No hay ninguno que aborrezca. Pero quizás lo que menos me gusta es toparme con una película que sea ventajista y que no trate los temas con sinceridad.

¿Qué canción escogería como autorretrato?

Una que la relaciono con mis compañeros de trabajo. La musica notturna de Madrid, de Luigi Boccherini. Sobre todo la relaciono con el final de Master and Commander, y durante el rodaje de Handia la solíamos poner en el coche de camino al set porque es tan vitalista que nos animaba el día.

Si no fuera director de cine, ¿qué le gustaría ser?

Rondaría el campo del audiovisual. Varios compañeros también somos profesores de universidad y de escuelas audiovisuales y ahí me siento cómodo.

¿Qué está socialmente sobrevalorado?

La capacidad de adaptación de la persona. Se ve como algo bueno, pero, citando a Saizarbitoria, habría que cuestionarnos si no puede ser a veces algo miserable tener esa capacidad de adaptarte a lo que sea.

¿Qué encargo no aceptaría jamás?

Me acuerdo de la película de Bond Nunca digas nunca jamás. La vida da tantas vueltas que no me atrevo a contestar algo medianamente convincente.

¿A qué cineasta le daría un premio Nobel? Es difícil una vez más decir un nombre. De los muertos, le daría a David Lean, a Luis Buñuel y a Alfred Hitchcock. De los vivos, a Steven Spielberg y a David Fincher.