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“Es sano reírse de ETA y de todo aquello que ha sido doloroso e innecesario”

Los creadores de ‘Fe de etarras’ consideran que sería muy positivo hacer un filme sobre el “esperpento” que se vive en Cataluña

Fe de etarras
Javier Cámara, Miren Ibarguen, Gorka Otxoa y Julián López, en San Sebastián.

Están ya más tranquilos. Atrás han quedado las acusaciones y la polémica frente al estreno de un filme que retrata la vida de un comando ridículo de ETA encerrado en un piso franco de Madrid, esperando una llamada que no se produce. La historia transcurre en el verano de 2010 con la celebración del Mundial de Fútbol y la exaltación frente al éxito de la selección española. Las banderas españolas inundaban entonces los balcones de los edificios de Madrid y en ese piso, cuatro etarras, melancólicos de gastronomía y de acciones armadas, pasaban sus horas muertas.

Una vez vista la película y demostrado que son los verdugos de ETA los que salen ridiculizados, a Borja Cobeaga y Diego San José, creadores de Fe de etarras, protagonizada por Javier Cámara, Gorka Otxoa, Julián López, Miren Ibarguren y Ramón Barea, se les ve más que satisfechos. Defienden una vez más el humor como medida terapéutica frente al dolor y a ETA, lo que han demostrado a lo largo de una trayectoria que comenzó con la serie televisiva Vaya semanita y continuó con otros trabajos y su anterior filme El negociador. Un humor que, en su opinión, debería de trasladarse al “esperpento” que se está viviendo en Cataluña con el proceso independentista. “Me fliparía hacer algo, pero tengo fe en que ya algún guionista o director catalán esté pensando cómo hacerla. Estamos asistiendo a un esperpento berlanguiano por ambas partes, que tiene todos los ingredientes para hacer una gran comedia”, dicen los creadores de Fe de etarras.

Nunca han abandonado el tema de ETA como objetivo de sus diatribas y no lo van a hacer. “Es sano reírse de todo aquello que ha sido doloroso e innecesario. Si abandonamos la comedia y el humor nos volvemos locos. Es un escape frente a ETA y todo lo que sufrimos. Reírse de algo que ha sido doloroso no implica que aquello deje de ser importante”, explica Diego San José, en una de las suites habilitadas por Netflix, empresa productora de la película, en el hotel María Cristina de San Sebastián, donde su película se ha proyectado en el Velódromo ante 3.000 espectadores, en el marco de Zinemaldia. “Comedia no significa frivolizar, sino poner la mirada en un aspecto que puede ser ridículo y verlo desde otra perspectiva. A mí lo que una semana después de los atentados de Barcelona y Cambrils saliera a la luz pública el comunicado amenazador del terrorista español apodado El cordobés que pretendía ser aterrador y que luego fuera la guasa nacional me parece un triunfo y una manera saludable de enfrentarse al horror y de confraternizar con los tuyos”, ahonda a su lado Borja Cobeaga.

Tanto Cobeaga como San José, ambos guipuzcoanos y buenos conocedores de los años de terror de ETA en el País Vasco, reconocen que las reacciones que se viven hoy con estos temas en principio delicados son mucho más virulentas que cuando ellos pusieron en pie en la televisión vasca el programa Vaya semanita, con los terroristas en activo. “No hay menos libertad de expresión, pero sí más libertad de indignación. Es verdad que entonces no existía el poder de Internet. Hoy vivimos una especie de deseo de linchar y de boicotear sin más. Hay una especie de pornografía de la opinión. Nuestro compromiso tiene que ser todavía mayor, porque lo que no podemos hacer es plegarnos ante las avalanchas y las críticas anónimas. No hay que tener una oreja en las polémicas y otra en el ordenador, sino simplemente escribir la mejor película posible”, defienden casi al unísono.

Director y guionista respetan la decisión de todos aquellos que no quieran ver una comedia sobre ETA, pero también exigen el mismo respeto a su derecho a hacer el cine que ellos quieran y el enfoque que elijan. “Teníamos la seguridad absoluta de que cuando la gente viera la película no iba a estar molesta. Sabíamos lo que habíamos hecho, una historia con un gran sentido común. Lo que queremos es invitar a toda esa gente que ha criticado el filme sin verlo que se acerque y lo comprueben in situ. Es el momento de desactivar las ofensas”, dice San José. “Nosotros no hacemos esta película por ganas de transgredir, sino porque hemos crecido en el País Vasco. ETA ha estado en nuestras vidas siempre y uno hace comedia de lo que tiene más cerca y lo que siente más suyo”, añade Cobeaga.

El apoyo que han tenido por parte de la plataforma digital Netflix ha sido vital para sacar adelante este filme en el que llevaban trabajando años pero para el que no conseguían financiación. Han encontrado, aseguran, rapidez, una libertad total de trabajo y una enorme promoción publicitaria, difícil en el panorama cinematográfico en España. Es verdad que el filme no se verá en las salas de cine, sino a través de esta plataforma. Su estreno a nivel mundial será el próximo 12 de octubre a las 9 de la mañana y en 190 países. “La libertad que hemos tenido, golosa y seductora, nos compensa todo. Y todo sin la presión de mirar los números de la taquilla los lunes por la mañana”.