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“En la ópera, cantas un aria de 10 minutos y te vas a tomar un café”

El tenor Gregory Kunde abre un festival que aúna música y gastronomía en Jerez

El tenor Gregory Kunde, el miércoles en Jerez.
El tenor Gregory Kunde, el miércoles en Jerez.
Jerez de la Frontera

Gregory Kunde, el Otelo más codiciado en los actuales templos de la ópera, da la impresión de ser el antagonista de su personaje. Los celos del general moro creado por Shakespeare están fundados en su propia inseguridad, algo que no transmite en absoluto el tenor norteamericano. Desde que en 2012-2013 encarnó a los dos Otelos, el de Verdi y el de Rossini, Kunde se ha colocado a la altura de los más grandes. La hazaña, un récord en el mundo de la lírica, la ha repetido cada temporada desde entonces hasta 2015-2016. “Seguro que lo harán otros, pero de momento, creo que soy el único”, corroboraba el jueves en Jerez de la Frontera, poco antes de la prueba de sonido del recital que ofreció anoche en la ciudad gaditana. “Probablemente no haré más el Otelo de Rossini, porque son muy diferentes y quiero centrarme ahora en interpretar nuevos roles”, apuntó Kunde, amable, cercano y muy lejos del divismo que se les supone a los grandes de la lírica. Su portentoso Otelo verdiano, que antes pasó por la Royal Opera House de Londres, inauguró el pasado septiembre la temporada del Teatro Real de Madrid. “Afortunadamente no comparto nada con Otelo, ni en cuanto a los celos ni a la inseguridad. Me gusta lo que hago y siempre salgo a dar el 100% de lo que tengo, aunque hay días que uno está mejor que otros, pero siempre lo intento al máximo. Creo que si tu disfrutas, el público lo hace contigo; pero si sales sufriendo, ellos también lo padecen”.

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Kunde (Kankakee, Illinois, 1954) abrió El Tío Pepe Festival, una cita organizada por la Bodega González Byass, con un recital que, por supuesto, incluyó ‘Già nella notte densa’, el complicado dúo de Otello junto a la soprano Linda Wojciechowski, su esposa y con la que canta por primera vez profesionalmente. A los temas de óperas de Verdi, Puccini, Gounod y Leoncavallo; le siguieron piezas más populares de West Side Story (Bernstein), El fantasma de la ópera (Lloyd Webber) o temas como Love is Here to Stay (Ira y George Gershwin). “Son clásicos pop de los treinta y los cuarenta”, apunta.

“Un recital para mí es más difícil que una ópera, porque tienes que estar todo el tiempo en escena. En la ópera, cantas un aria de 10 minutos y te vas a tomar un café y un poco de agua; en un concierto tienes que estar ahí”, comenta el tenor aún emocionado tras haber firmado el miércoles una bota de la bodega González Byass, como antes hicieron Orson Welles, Jean Cocteau, Spielberg, Paco de Lucía, Vargas Llosa... “La bodega es un espacio increíble y, además, me encanta el Tío Pepe”, confesó el cantante que en los ochenta aprendió de los más grandes: Alfredo Kraus, Luciano Pavarotti y Plácido Domingo.

Kunde, cuya agenda está repleta de teatros españoles e italianos especialmente en los últimos cuatro años, comenzó siendo un tenor ligero y hace una década se convirtió en tenor dramático. ¿Es eso normal, le ocurre a todos los cantantes de ópera? “No creo que a todos, pero tampoco es tan raro. Cuando tenía unos 25 años Kraus me dio un consejo. Me dijo: ‘No sabrás como será tu voz hasta que cumplas 50’. Y así fue, me ocurrió de una forma natural a los 53 años, mi voz se hizo más profunda, más apta para el verismo”, aclara el cantante quien el pasado domingo ofreció un recital en el Festival de Perelada y para el año próximo su agenda está llena de citas en teatros españoles: Poliuto (enero 2018) en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona; Peter Grimes, en el Palau de les Arts de Valencia (febrero); Aida, en el Real de Madrid (marzo); Norma en el Palacio Euskalduna de Bilbao (mayo) y en junio, de vuelta al Liceo con Manon Lescaut.

El Tío Pepe Festival continúa el viernes con el Dúo Dinámico, que 50 años después parecen que siguen siendo “tan jóvenes” como predicaban en los sesenta. Ramón Arcusa y Manuel de la Calva nunca han dejado de sonar, pero desde que en 2014 recibieron el Grammy Latino protagonizan un verdadero ‘revival’. El sábado le toca el turno al flamenco, con el versátil cantaor Miguel Poveda, y el domingo la soprano Barbara Hendricks volverá a sus inicios para entonar los espirituales negros con los que se inició en la iglesia de su pueblo, en Arkansas. La cantante, que trabaja por los derechos humanos en Acnur desde 1987, interpretará un programa de jazz, blues y góspel con temas tan conocidos como Strange Fruit o Dark was the Night. El festival, galardonado como Mejor Experiencia Enoturística el pasado año por la Asociación de Ciudades del Vino, terminará con un concierto de Miguel Bosé, que llegará con su Unplugged, un disco con los éxitos de toda su carrera y con el que está de gira por todo el mundo.

El festival, que celebra ahora su cuarta edición, ha ampliado su oferta. A la música y a los famosos vinos de Jerez este año ha sumado la alta gastronomía con cuatro cenas preparadas por cocineros con estrellas Michelin que estarán maridadas con los vinos de González Byass. Óscar Velasco, del Restaurante Santceloni (dos estrellas) fue el primero en presentar el jueves su menú en la centenaria bodega. El viernes le toca el turno a Ricardo Sanz, de Kabuki (una estrella), el sábado cocinará David García, de Corral de la Morería (una estrella) y el último, el día 14, será Mario Sandoval, el chef de Coque (dos estrellas).

Además, los conciertos se ofrecen en dos espacios tan singulares como los jardines de la Victorina, con árboles traídos de Sudamérica que la familia González ha ido plantando desde finales del siglo XIX, y el Patio de la Tonelería, con un escenario en el corazón de la bodega en la que envejecen los mejores brandis de la casa.