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“Que el Gobierno no denigre al cine”

Los directores de las cinco candidatas al Goya a mejor película charlan sobre IVA cultural, el ejemplo francés, los gustos del espectador español y la financiación de las televisiones

Sábado por la mañana. En la redacción de EL PAÍS se juntan para charlar los directores de las cinco candidatas al Goya a la mejor película, un galardón que uno de ellos recogerá junto a sus productores al filo de las 00.30 del próximo domingo, si se cumple el horario establecido. Son Pedro Almodóvar (Julieta), Juan Antonio Bayona (Un monstruo viene a verme), Alberto Rodríguez (El hombre de las mil caras), Rodrigo Sorogoyen (Que Dios nos perdone) y Raúl Arévalo (Tarde para la ira). Los cuatro primeros además compiten al Goya a la mejor dirección y Arévalo entra en la categoría a mejor dirección novel. Se presentan (algunos no se conocían personalmente) y empiezan a charlar.

Juan Antonio Bayona. No hablemos solo del IVA...

Sus candidaturas

Un monstruo viene a verme (12 selecciones): Mejor película, dirección, guion adaptado, música original, actriz de reparto, dirección de producción, dirección de fotografía, montaje, dirección artística, maquillaje y peluquería, sonido y efectos especiales.

Tarde para la ira (11 nominaciones): película, dirección novel, guion original, actor protagonista (dos), actor de reparto, actor revelación, actriz revelación, montaje, dirección de fotografía y diseño de producción.

El hombre de las mil caras (11 nominaciones): película, dirección, guion adaptado, música original, actor protagonista, actor revelación, dirección de producción, montaje, dirección artística, maquillaje y peluquería y sonido.

Julieta (7 selecciones): mejor película, dirección, guion adaptado, música original, actriz protagonista, maquillaje y peluquería y efectos especiales.

Que Dios nos perdone (6 selecciones): película, dirección, guion original, actor protagonista, actor de reparto y montaje.

Pedro Almodóvar. Pero es bueno recordarlo.

J. A. B. Claro, aunque el día en que el IVA baje no se habrán solucionado los problemas del cine español.

P. A. Sin embargo, habrá un problema menos.

J. A. B. Sí, pero no quiero que alguien se lave la cara al bajarlo. Es un problemón, no el único. Por ejemplo, en Francia cuando baja la taquilla el ministro de Cultura se reúne con los productores a ver qué pueden mejorar. Aquí jamás ha pasado esto.

P. A. Ese es un buen problema: no somos Francia. Y por tanto no se puede comparar la relación que tenemos con nuestros espectadores con la de los cineastas franceses con su público. Su chauvinismo es buenísimo para su cine, porque sus películas ya se amortizan con la taquilla local. Aquí no podemos pedir lo mismo, no se puede exigir amor. Desde que soy niño yo he oído hablar de una película española de forma despectiva como una españolada.

Rodrigo Sorogoyen. Al público no debemos exigirle nada, pero al Gobierno sí.

P. A. Con que no denigre al cine español...

El futuro del quinteto

Pedro Almodóvar (Calzada de Calatrava, 1949): "Por primera vez estoy escribiendo con alguien, un escritor, un guion. Y aunque en casa sigo con otra historia, ya sé qué película qué voy a hacer".

Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975):  "En un mes empiezo a rodar la nueva película de Jurassic World. Nunca había hecho una película dentro del sistema de Hollywood y me lo he tomado como una experiencia de aprendizaje. Me hacía ilusión trabajar con Spielberg, y tenemos muy buena sintonía. Para después tengo una pequeñita en español".

Raúl Arévalo (Móstoles, 1979): "Me gustaría empezar a escribir la siguiente, pero por favor que la gente no olvide que soy actor. He trabajado con vosotros excepto con Jota, pero como él rueda en inglés...".

Alberto Rodríguez (Sevilla, 1971): "El lunes después de los Goya empiezo a grabar la serie La peste".

Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 1981): "En junio ruedo otra vez producido por Tornasol un thriller político, El reino, sobre lo que vive un político corrupto en la España de 2007, que protagonizará Antonio de la Torre".

J. A. B. Hay un problema de educación. Hace 70 años este país no sabía ni leer ni escribir, y pasamos por 40 años de una dictadura que no es el mejor caldo de cultivo para la cultura. España ha hecho un esfuerzo extraordinario en las últimas décadas, pero veníamos de una herencia histórica lamentable. Y no quiero que ahora llegue el Gobierno, baje el IVA y entonces se lave la cara. El problema del cine español es educacional, y de actitud de los gobernantes.

R. S. Y en Francia entienden su cultura como algo a defender y a exportar, parte de su identidad, y un hecho disfrutable.

Raúl Arévalo. No quería incidir en ello, pero pregunté hace un tiempo a un productor qué taquilla había logrado Los santos inocentes en su estreno, y me contó que fue un éxito. Lo recuerdo porque mi familia es de clase media, y mi padre y mis tíos siempre hablaban, cuando yo era pequeño, de Los santos inocentes como de un peliculón. Y hoy se estrenaría e irían cuatro, porque incluso mi padre hoy le recomiendo películas y le parecen lentas y largas. El público ha involucionado.

P. A. El espectador español ha cambiado de gustos y yo creo que para mal. No sé si somos nosotros quienes tenemos que desgranar las circunstancias que han llevado a este cambio. Y no sé cómo hacer ese proceso reversible.

J. A. B. No es solo el espectador español, sino que ha habido un cambio mundial. La oferta es tan amplia... Cada vez hay más información y menos conocimiento. Hoy tienes un montón de plataformas digitales y nadie que te recomiende qué ver. Hacer una película de presupuesto medio de autor es un riesgo. Lo primero que tenemos que hacer es acercar el cine a las escuelas. Nosotros crecimos viendo Tasio o Los santos inocentes.

Desde la izquierda, Bayona, Arévalo, Sorogoyen, Rodríguez y Almodóvar, en EL PAÍS. ampliar foto
Desde la izquierda, Bayona, Arévalo, Sorogoyen, Rodríguez y Almodóvar, en EL PAÍS.

Pregunta. ¿Va a cambiar la industria española la llegada de plataformas como Netflix, HBO o Amazon, que competirán contra Movistar o Filmin?

Alberto Rodríguez. Yo no sé si la inyección económica es tan grande como para que cambie la industria.

P. A. Al menos sí darán trabajo. Tú Alberto estás ya en una, a mí mismo me han pedido otra, y tengo que pensarlo. En realidad, la gente joven se acerca al cine hoy no como antes, desde el teatro y la literatura, sino desde otros campos, como el videojuego. Yo doy charlas a universitarios en EE UU y no veo que están al loro de la obra de, por ejemplo, Billy Wilder.

R. S. El aterrizaje de las plataformas mitiga un poco la oligarquía de las cadenas televisivas. Que no sean los mismos quienes produzcan todo el cine.

Rodríguez: “No sé si el dinero de las plataformas cambiará la industria”

J. A. B. A mí lo que me inquieta con esta llegada de las plataformas es que las películas de clase media ya no se verán en salas, sino en esas plataformas, Y considerar que solo llegue a las salas el cine más espectacular es un error. Esto está pasando en todo el mundo. Es una desgracia. Yo quiero ir al cine a ver no solo filmes de superhéroes o de efectos especiales. Yo quiero ver películas como las vuestras en las salas. Y para amar ese cine hay que educar al espectador.

A. R. Hay algo maravilloso en sentarte en un cine y sentir la sala, al público respirar.

R. S. En cambio, veo muchos móviles en los cines y poca capacidad de atención.

R. A. Hace poco estuve con estudiantes que les gustaba el cine, y me di cuenta de que no conocían películas de antes del año 2000.

A. R. De todas formas, no es culpa de los espectadores, sino de la sociedad actual.

P. A. En fin, creo que el espectador es libre, que vaya a ver lo que le guste. Pero trabajamos en función de ellos y me gustaría que vieran mis películas.

Arévalo: “El público ha involucionado. ‘Los santos inocentes’ puede que no fuera un taquillazo hoy”

J. A. B. A mí me preocupa que la manera de ver cine en salas o en televisión no se parece en nada. Y eso puede cambiar el lenguaje cinematográfico. El primer recuerdo que tengo es de Supermán, y en mi memoria es un plano medio cuando en la película en realidad es un plano general, porque tenía la pantalla encima. Si acabamos solo viendo filmes en los móviles acabará llegando un productor y te dirá que no hagas las películas tan oscuras o con un plano general. Creo que es perverso no que las televisiones sean productoras de cine español, sino que ellas sean la base del cine español. Y el problema es la poca contundencia de las políticas que afectan al cine español. Tenemos tan poco apoyo que el cine español se ha convertido el cine español de las televisiones privadas.

P. A. Eso no es bueno.

J. A. B. Claro que no, pero no es culpa de las televisiones.

P. A. Tampoco son absolutamente inocentes. Al menos en sus contenidos televisivos, porque educan al espectador.

Almodóvar: “Siempre hay tres o cuatro filmes españolas al año que me interesan mucho”

J. A. B. Y todavía no hemos empezado a hablar de la sustancia, del cine, de las cinco películas que hemos hecho. Esto es reflejo de la sociedad actual. Hablemos de las películas. ¿Por qué es importante por ejemplo la Filmoteca o la Academia? Porque en ellas se sustancian una cinematografía. En las entrevistas se habla menos de las películas y más de otras noticias. Entonces, ¿cómo queremos que la gente vaya al cine si no hablamos de cine?

R. A. Vale, volvamos a empezar. ¿Qué tal con Spielberg? [carcajada general]

J. A. B. Muy bien.

R. S. Si hablamos de cine, a mí me gustó muchísimo Las amigas de Agata.

R. A. A mí, María (y los demás) y La próxima piel.

R. S. Y me parece un peliculón Kiki, el amor se hace.

Bayona: “El cine español se ha convertido en el cine español de las televisiones privadas”

P. A. A mí me gustó mucho. Estaba pensando que aunque hayamos llegado a la cuota del 18% del mercado las cosas no han cambiado nada. Todos los años hemos hecho un puñado de buenas películas y en 2016 hay algunas más. Algunas están en los Goya y otras no. Pienso en En esa sensación, en La próxima piel, en las vuestras. Siempre encuentro tres o cuatro películas españolas que me interesan mucho. Lo que no estoy seguro es que el público haya ido a verlas. Esto está sonando a anticlímax. Salvo la de Jota, la realidad es que no se han acercado en masa a verlas. Por suerte han aumentado los modos de verlas y de amortizar una producción.

A. R. La realidad es que solo 10 o 12 logran una cifra representativa. Las demás se quedan atrás; eso es un problema.

R. A. El cine al final también da buenos momentos. Yo disfruté muchísimo con el rodaje, y es lo que más destaco. En el montaje en cambio lo pasé fatal.

Sorogoyen: “A nuestro público no debemos exigirle nada, pero al Gobierno sí”

A. R. Yo lo paso bien con los actores, y suelo quedarme con esos ratillos. Pero recuerdo el día antes de empezar a rodar en París que salí a la calle y encontré un cartel gigante de La isla mínima. Me impresionó estar allí y ver otra película mía estrenada en Francia. Álex Catalán, el director de fotografía, y yo nos hicimos corriendo una foto. El resto ha sido mucho sufrimiento.

P. A. Para mí lo mejor con Julieta fue haberla hecho. Arrastraba muchas dificultades físicas antes del rodaje, y terminarla me hizo sentirme esperanzado.

J. A. B. En Un monstruo viene a verme hablo mucho de cómo el arte puede ayudar a que los que no están sigan estando. Eso intenté resumirlo en la secuencia final. La novela en que está basada la película la ideó Siobhan Dowd, una escritora activista en el acercamiento de la literatura a los niños, y que tuvo esta idea del libro porque enfermó de cáncer. No pudo acabar su obra, lo hizo Patrick Ness y al final yo no he parado de hablar de Dowd. Encontrarme con su familia viendo la película en un cine lleno fue emocionante.

R. S. Mi rodaje fue tan duro como maravilloso, pero por no repetir elegiré el día en que me dijeron que estábamos seleccionados para el certamen de San Sebastián. Entraba al preestreno de Kiki y el shock fue tal que no me enteré de nada. Tuve que volver a verla.

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