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EP Tendencias BLOGS Coordinado por JORGE MORLA Y ÁNGEL SUCASAS
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“Los videojuegos serán para nuestros hijos su legado cultural”

Edward Vaizey, exministro de cultura británico durante seis años, cree que la aceptación artística del medio es imparable y necesaria

Edward Vaizey, exministro británico de Cultura. Ampliar foto
Edward Vaizey, exministro británico de Cultura.

Edward Vaizey cree que los videojuegos son arte. En el lado de esa polémica que poco a poco va cediendo terreno a los defensores de esta industria cultural, Vaizey desempeñó un papel fundamental en su reconocimiento creativo como Ministro de Cultura, Comunicaciones e Industrias Creativas en Inglaterra de 2010 a 2016. A él se le debe, por ejemplo, que los BAFTA premien al videojuego con una gala tan glamurosa y centrada en los creadores como ocurre en el cine. A él se le debe también una lucha constante por el florecimiento de una industria independiente en su país.

1UP charló con él en el festival Fun & Serious de Bilbao para entender, desde el ángulo político, cómo se vive esta batalla y qué motivo que su carrera haya sido una de las puntas de lanza en Europa para la normalización cultural del medio. 

Pregunta. Varios ministros de cultura en Europa han apoyado los videojuegos como arte y parte del acervo cultural. Pero usted fue de los primeros en hacerlo. ¿Por qué?

Respuesta. Pues es una historia larga y complicada. Me gustaría decir que fue una estrategia premeditada. Pero no fue así, fue un accidente. Arranca hace unos 20 años, cuando un ministro socialista de cultura, Chris Smith, decidió definir cuáles eran las industrias creativas. Si eres el ministro de cultura de Reino Unido, siempre asumes la responsabilidad por la industria del cine, la gente puede ver la conexión entre en el cine y la cultura claramente. Pero decidió ampliar esta definición con otras industrias que podían parecer no tan conectadas con lo cultural: los videojuegos, la moda o el diseño fueron incluidos. Esta fue una gran idea de Smith, porque permitió hacer piña y que las industrias creativas tuvieran un mayor peso político. Fue el primer gran paso para los videojuegos pudieran formar parte del conjunto.

Cuando me convertí en ministro, lo hice porque me interesaba realmente cuidar de la cultura. No sabía nada sobre la industria de los videojuegos. Creo que puedo decir que era igualmente ignorante y superficial que mucha gente hace 10 años. Cuando la conocí mejor, entendí evidentemente su contribución económica, tecnológica y técnica a nuestra sociedad. Pero también su contribución cultural. La mejor manera de entenderla es hablar con alguien de dentro de la industria. Los videojuegos no solo ganan en tecnología, ganan en narrativa e imaginación. Al entender esto, para mí fue muy obvio que había que tratar los videojuegos como un fenómeno cultural. Tengo muy claro que nuestros hijos valorarán los videojuegos como su legado cultural al mismo nivel que las películas que hayan visto o la música que hayan escuchado.

P. ¿Hacemos lo suficiente para proteger ese legado cultural?

R. Creo que el panorama sigue dominado por la visión tradicional de la cultura. Música, la televisión y el cine siguen siendo los medios más poderosos mediáticamente. Y esto se debe fundamentalmente a que la gente de mi edad, en sus 40 y 50, somos los que estamos en este momento en el poder. Pero esto está cambiando muy, muy deprisa y creo que los videojuegos se van a convertir muy pronto en algo mainstream. Pero también creo que veremos una fusión entre industrias como las del cine y los videojuegos para crear nuevas obras culturales que aún no conocimos. Y evidentemente los esports —las competiciones de videojuegos entendidas como deporte— añaden otra frontera para esta industria.

Creo que los políticos tienen que valorar en general la importancia de este medio. Su contribución económica y cultural a su país. El gran papel que tienen que jugar en la educación. Cada alumno de un colegio tiene que terminar sus estudios con unos conocimientos y aptitudes visuales que hace cinco años ni necesitaba. Y los videojuegos son una manera muy útil de transmitir estas habilidades.

P. ¿Qué se puede hacer, desde un punto de vista legal, para preservar este legado?

R. Esto es un punto crucial que me alegra tocar. No puedo llegar al máximo detalle de cómo habría que hacerlo. Pero en general puedo decir que no hay ninguna razón que impida que preservemos en nuestra Biblioteca Nacional los videojuegos del mismo modo que preservamos los libros. Cada película británica que hacemos al año, y hacemos unas 650, se almacena y preserva. Deberíamos hacer lo mismo con los videojuegos. Tenemos ya una suerte de archivo nacional de videojuegos, pero no está haciendo aún su labor de la manera exhaustiva y sistemática que necesitamos. Desde la iniciativa privada, tenemos el National Videogame Arcade en Nottingham. Pero necesitamos, como se dice en Reino Unido, unir los puntos y que la Biblioteca Nacional, la Academia Cinematográfica Nacional y las iniciativas privadas se unan para tratar cómo preservar de manera consistente los videojuegos.

P. ¿Por qué Inglaterra apuesta tanto por esta integración cultural? En los BAFTA es evidente que se apuesta igual en cine que en videojuegos por destacar a los creadores. En España, de momento, sería difícil imaginar en los Goya algo parecido.

R. Bueno, la verdad es que como ministro pelee mucho esto con la Academia de Cine. Insistí en que tenían que poner a los videojuegos al mismo nivel que el cine. Diseñadores de videojuegos pasaron a formar parte de los comités. Y también había que darle un lavado en relación con cómo lo presentábamos. Antes, los BAFTA del videojuego eran un evento mucho menos profesional, sin glamur. Ahora ya está a la par que el cine. Creo que los BAFTA han sido muy inteligentes en aceptar este movimiento, porque ahora son vistos por la comunidad de desarrolladores de videojuegos como un elemento fundamental de su ecosistema. Nuestros museos también se están dando cuenta, y el Albert o el Victoria empiezan a celebrar el diseño de videojuegos en sus galerías.

P. ¿Cree que estamos cerca de ese momento en que los videojuegos podrán ocupar un lugar de la misma relevancia en las secciones culturales de los periódicos que el teatro, el cine o la literatura?

R. A lo mejor es demasiado tarde para los periódicos. La audiencia que ama los videojuegos se ha ido al online. Twitch, Youtube, etc. De hecho, estamos viendo como alguna de las organizaciones más poderosas del Reino Unido en lo mediático están apostando por los videojuegos como punta de lanza de sus parrillas culturales en busca de esos lectores jóvenes que los periódicos necesitan tan desesperadamente. Algunos lo están intentando, pero tal vez, repito, sea demasiado tarde.