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Entrevista a Norman Foster

“Sí, hemos explorado la posibilidad de que el Guernica pueda ir al Prado”

El arquitecto explica que la reforma persigue crear un espacio en el que los antiguos maestros puedan enfrentarse a los más contemporáneos

Norman Foster, el pasado 17 de noviembre en la Torre Hearst de Nueva York.
Norman Foster, el pasado 17 de noviembre en la Torre Hearst de Nueva York. AFP

Norman Foster lleva mucho tiempo rondando al Museo del Prado, pero esta vez no se le ha escapado. El proyecto que ha presentado el arquitecto británico (Manchester, 1935) junto al madrileño Carlos Rubio se realizará finalmente en el Salón de Reinos, junto al Casón del Buen Retiro, tras imponerse en el concurso a los presentados, entre otros, por Eduardo Souto de Moura o Rem Koolhaas, por nombrar a dos premios Pritzker como Foster.

Queda alguna decisión importante por rematar antes de que comiencen las obras de la ampliación, que costarán unos 30 millones de euros, según el Gobierno. Entre las opciones que han manejado ambos profesionales figuran dos fachadas: una abierta y acristalada y otra más cerrada. “Es una decisión que debemos tomar junto a los responsables del Prado”, afirma Foster por teléfono a EL PAÍS desde Nueva York. No será la más polémica, pero sí la más inmediata. En cambio, otra, la eterna lucha sobre dónde debe exponerse el Guernica de Picasso, no le corresponderá a él, aunque admite: “Mientras elaborábamos el proyecto, sí hemos explorado la posibilidad de que acabe en el Salón de Reinos”.

Pregunta. Intentó ya realizar la ampliación que finalmente proyectó Rafael Moneo a finales de los noventa. Su deseo de intervenir en el Prado se ha cumplido ahora. ¿Cambia mucho el proyecto que elaboró entonces con respecto a este?

Respuesta. Hemos cambiado el enfoque, pero mantenido los principios. El Prado fue construido con toda una filosofía de proximidad al ciudadano y, como complejo histórico, pretendemos regresar a esas raíces. Para mi gusto, consistían en crear una empatía de los habitantes con sus espacios. Debe estar conectado profundamente a la ciudad y a los edificios que le rodean, sin renunciar a lo que debe ser una pinacoteca moderna.

P. ¿A qué se debe esa insistencia con el lugar? ¿Recuerda la primera vez que lo visitó?

Madrid es una de las grandes, sin duda. Cuenta con aspectos imbatibles: su sostenibilidad, sus grandes restaurantes y su clima"

R. La primera vez en concreto, no. Debió de ser hace unos 40 años. El Salón de Reinos lo vi hace 20, cuando todavía era el Museo del Ejército. Ya desde el primer momento, ambos me parecieron extraordinarios, dignos de esa tradición capaz de resistir impasible los embates del tiempo.

P. Quedan, sin embargo, decisiones importantes por resolver. En primer lugar, las dos opciones de fachada. ¿Por cuál se decanta usted, por la acristalada y más abierta o por la cubierta?

R. Es algo que debemos decidir en las próximas reuniones que mantengamos con la dirección del museo a partir de enero. A mi entender, cada una tiene su interés y su protagonismo. Una es más contenida y la otra abraza más la ciudad, pero debemos aún discutirlo con los responsables del Prado.

P. ¿Con Miguel Zugaza también? Justo tras la adjudicación del proyecto, anunció que deja la dirección del museo. ¿Será todavía su interlocutor para tomar esas decisiones?

R. Es otro aspecto que deben resolver dentro del Prado. Por tanto, es una pregunta que debe plantearles a ellos.

El Prado fue construido con toda una filosofía de proximidad con el ciudadano y, como complejo histórico, pretendemos regresar a esas raíces"

P. Otra decisión, o más bien otra polémica recurrente, es la ubicación del Guernica. ¿Han contado con la posibilidad de que algún día se albergue en el Salón de Reinos?

R. Lo hemos contemplado más como un sueño que como una posibilidad. Pero una de las características fundamentales que hemos tenido en cuenta es crear un espacio en el que los antiguos maestros puedan enfrentarse a los más contemporáneos.

P. ¿Y entre los contemporáneos en concreto Picasso y ese cuadro que él quiso que se quedara en el Prado?

R. El Guernica es una obra tan descomunal que causa asombro allá donde lo expongas. Es extraordinario. Lo disfruté por primera vez en mi vida en Nueva York. Luego lo he visitado en Madrid y no ha variado mi opinión acerca de su talla, se encuentre donde se encuentre. Pero sí le digo que hemos explorado la posibilidad de que pueda ir al Salón de Reinos.

P. ¿Qué tipo de ciudad cree que es Madrid como gran capital en el contexto global?

R. Una de las grandes, sin duda. Cuenta con aspectos imbatibles: su sostenibilidad, sus grandes restaurantes y su clima. La coloco dentro del mejor rango. Ha cambiado mucho en los últimos tiempos, pero se ha librado de interferencias poco deseables que han afectado a otras similares. Diría que, pese a las mutaciones, sigue en gran parte intacta. Ofrece una gran calidad de vida y va a atraer a un gran número de nuevos visitantes en el futuro.

P. ¿Qué opina del concepto Milla del Arte, que se acuñó para unir al Prado con el Reina Sofía y el Thyssen? ¿Lo encuentra aún vigente o ya caduco?

R. Más allá de ese concepto, creo que lo que debe primar en el entorno es la proximidad. Madrid cuenta con una diversidad fascinante de barrios diferentes entre sí. Lo ideal es que queden conectados unos con otros de forma natural, que se pueda caminar, porque merece la pena. La ciudad debe invertir en ella misma y tender a eliminar barreras como el tráfico o, al menos, contemplar cambios que lo aminoren. Hoy en día, las bondades de las urbes pedestres se aprecian cada vez más.

P. Parece que mantiene una relación cercana con la alcaldesa, Manuela Carmena. ¿Le ha consultado ella decisiones importantes respecto al diseño de ciudad que desea?

R. Hemos hablado de las grandes cualidades que ofrece Madrid, pero no de su destino.

P. De hecho, le gustan tanto esas cualidades que ha decidido abrir su fundación en el barrio de Chamberí. ¿Puede adelantar algo sobre dicho proyecto?

R. Estamos trabajando a fondo en ello. Todavía lo estamos cociendo, pero también en los próximos meses podré ser más concreto.