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Javier Camarena, el hombre que dejó la ingeniería por la ópera

El hijo pródigo de la música clásica en México regresa este jueves al Auditorio Nacional

Javier Camarena, durante el ensayo general de "Pasión por la ópera". Ampliar foto
Javier Camarena, durante el ensayo general de "Pasión por la ópera". Notimex

“Si eres músico, te vas a morir de hambre”. Los padres de Javier Camarena (Xalapa, 1976) estaban horrorizados cuando decidió dejar la carrera de Ingeniería Mecánica-Eléctrica después de dos años. Era un buen estudiante, pero no quería dejarse llevar por la corriente. Tenía la voluntad férrea que caracteriza a los jóvenes obstinados y apasionados por lo que más les gusta. Nadie en su familia había estado tan apegado a la música y la decisión fue difícil, implicaba embarcarse en 12 años de estudios sin ningún éxito garantizado. A los 40 años y después de llevarse las palmas alrededor del mundo, Camarena hace su regreso triunfal a México con “Pasión por la ópera”, un concierto que se celebra este jueves en el Auditorio Nacional.

“Será un concierto especial, nunca he dejado de lado a mi país, a pesar de mis compromisos internacionales”, explica en entrevista el tenor veracruzano. A Camarena le gusta romper con el cliché de la ópera acartonada y de manteles largos, lo mismo interpreta un aria de Giuseppe Verdi que un bolero de Los Panchos o una canción de música infantil. Sus influencias son los músicos que se escuchan en la calle como los mariachis o la música de Vicente Fernández. En este concierto, sin embargo, deja de lado su repertorio popular y se enfoca en las composiciones de los maestros clásicos. “Este espectáculo está dedicado plenamente a la ópera, siempre tenemos acceso a los otros géneros, quiero que el público se dé cuenta de que también ha escuchado estas composiciones y puede disfrutarlas”, agrega.

En sus conciertos conviven los críticos y los conocedores con los espectadores que nunca han escuchado ópera en su vida. “Canto con la misma pasión para ambos públicos, obviamente no es lo mismo”, apunta. Camarena es apto para todo tipo de audiencias, pero confiesa que prefiere cantar para aquellos que están lejos de su música. “Ellos son un libro abierto, tengo la oportunidad de transmitirles algo y emocionarlos”, añade.

Camarena no tiene empacho en decir que hacer ópera en este mundo es ir a contracorriente. “En México hay artistas con talento, que tienen que lidiar cada año con los recortes presupuestales presupuestales en cultura”, lamenta. El panorama siempre se ve complicado y, en su opinión, exige un espíritu de lucha. Ese es su mantra. “Existe la voluntad para ayudar, pero hace falta un compromiso mayor, no sólo del Gobierno, sino de la sociedad con el arte”, enfatiza.

El tenor es el tercero que ofrece un bis en los últimos 70 años en el Metropolitan Opera de Nueva York, un honor que comparte con el italiano Luciano Pavarotti y el peruano Juan Diego Flórez. A este nivel abundan las comparaciones. “Los elogios y las críticas implican una responsabilidad enorme, que asumo con mucho amor y gratitud”, confiesa.

Le gusta ser una buena noticia de México para el mundo, aunque sabe que internacionalmente suele escucharse más sobre los problemas. Su tierra, el Estado costero de Veracruz, se ha convertido en un foco de violencia y Javier Duarte, el que hace unos días era el gobernador, está prófugo de la justicia por acusaciones de corrupción. “Es preocupante, mi familia vive allá, lo que me dicen es que el país vive una situación complicada”, dice después de una pausa. “Tratamos de señalar a quién culpar y es más importante hacerte responsable de lo que tú puedes hacer por combatir la corrupción, que es el principal problema del país”, sentencia.

La Orquesta Sinfónica de Minería acompañará al tenor en escena. También participarán la soprano italiana Desirée Rancatore, la mezzosoprano irlandesa Tara Erraught y el barítono sinaloense Armando Piña, uno de los jóvenes mexicanos con mayor proyección en la ópera.

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