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Coordinado por Juan Carlos Galindo

La cosecha francesa huele a thriller

El festival Lisle Noir reúne en una pequeña localidad a grandes autores del género

Algunos de los autores españoles en Lisle Noir.
Algunos de los autores españoles en Lisle Noir.LAURA MUÑOZ

Madurando con los años, el vino se expresa lentamente; como los escritores, cuya obra se refina con el tiempo.

(Claude Mesplède)

La cepa negra crece, por segunda vez, en la región de Lisle-sur-Tarn. Después, viaja por carretera hasta la conocida como Ciudat Mondina, atravesada por el río Garona, y que (re)conocerán como Toulouse. Es una ubicación tan cercana a España, sólo a 90 Km., que a uno le parece no haber cruzado la frontera. Rioja con D.O. en una terraza nocturna, a horarios de cena españolizados; jamón ibérico de Huelva dentro del Mercado Víctor Hugo. Ah! Y el descubrimiento fortuito del edificio donde vive el personaje principal de varias novelas. Investiguen. Lo dicho: a menos de 100 kilómetros de casa fue donde tuvieron su protagonismo los autores españoles Rosa Ribas, Alicia Giménez Bartlet, Ignacio del Valle y José Luis Muñoz.

Acto patrocinado por el Instituto Cervantes.
Acto patrocinado por el Instituto Cervantes.LAURA MUÑOZ

Es por el final que empieza esta crónica. Porque ya saben que lo habitual no siempre es lo correcto. Y también saben, ya, que me gustan las cosas del revés.

El año pasado dije (escribí) aquí mismo “La culpa de todo esto pertenece a Claude e Ida Mesplède, junto a la asociación que dirigen, y el Ayuntamiento de Lisle. Gracias por este maravilloso “castigo”: Lisle Noir ha sido un paliativo para afectados del noir que ha dado para mucho. Que dará para más.”

Y ha dado. Lo cuento.

Matices del noir

El Instituto Cervantes de Toulouse puso espacio e intención, incluyendo una tortilla de patatas, a la hora de inaugurar la fusión Francia-España. Un intercambio de opiniones en torno a la novela negra en ambos territorios y con especial énfasis en las épocas oscuras de España, que en las novelas de los autores invitados tienen tanto peso. Un gran número de estudiantes, y sus profesores de español, asistieron a este encuentro. Pero para ser fieles al ¨marcha atrás¨ se debe hablar de la conversación entre Alicia Gimenez Bartlet, José Luis Muñoz y Marc Villard: la violencia social y colectiva, el papel de la censura en la literatura y si el género aprovecha su color para criticar al poder. Magníficamente coordinado por Hervé Delouche, presidente de la Asociación 813, y con la ayuda en la traducción de George Tyras.

Hora y media antes que José Luis Muñoz compartiera con los asistentes su deseo de ver traducidas al francés sus casi treinta novelas que sitúa en España (parece ser que las ambientadas en Cuba y otros lugares de Latinoamérica son más exóticas para las editoriales al otro lado de los Pirineos); Rosa Ribas hablaba de la dificultad de matar a su personaje, a pesar de las peticiones externas que recibe casi desde el principio de la saga, de cómo ha sido y es la voz de tantas historias de familia silenciadas por el régimen y el miedo.

Y para dar ejemplo de rotura, aboga por el derecho presencial de mujeres en certámenes literarios, como ya hizo públicamente el pasado mes de julio en una publicación española; Ignacio del Valle habló de las agrupaciones políticas y militares que le han hecho cosechar seguidores de “ambos bandos” en sus redes sociales y la ganadora del último Premio Planeta, Giménez Bartlet, explicó a su personaje como una fusión de la dureza y el sentimiento: nada más real que esta ficción. Petra Delicado, como su nombre bien indica, es la mujer fuerte y responsable y luchadora que pasea por sus novelas, acompañada de su corazón. El tema de la mesa daba para mucho y el tiempo no dió para más: quedó claro que el género, alcanzada la democracia en España, es de los más prolíficos y muy capaz de desplazar a los personajes a contextos decisivos en la historia del país. Redoble para ¨”los escondidos”: niños robados, familias (re)llenas de mentiras y secretos, el régimen que apretaba y conseguía ahogar…

La camorra

Loriano Macchiavelli y Giampaolo Simi, moderados por la periodista Christine Ferniot
Loriano Macchiavelli y Giampaolo Simi, moderados por la periodista Christine FerniotLAURA MUÑOZ

La noche anterior, la gran pantalla de la sala ABC abofeteó, secuencia a secuencia, a los asistentes a la proyección de Suburra: una coproducción de Italia y Francia, basada en la novela de Carlo Bonini y Giancarlo De Cataldo que dirigió Stefano Sollima en 2015. Increíble cinta de mafia y cine político de autor. Con charla posterior a la italiana: Loriano Macchiavelli y Giampaolo Simi, moderados por la periodista Christine Ferniot. Ambos autores hablaron de Bolonia y Pisa, sus respectivas ciudades, y la relación y verosimilitud con los misterios de los poderes políticos, religiosos y de la mafia que se representan, ya históricamente, en los filmes.

Los imaginarios

También hubo sitio para los profesionales.
También hubo sitio para los profesionales.LAURA MUÑOZ

Y seguimos la cuenta regresiva hasta una jornada profesional y ocupada por algunos de los integrantes de la Ligue de l´Imaginaire: Jean-Luc Bizien, Ian Manook y Bernard Minier. Entre los tres, moderados por Ida Mesplede (Asociación Polars Sur Garonne), hicieron un repaso a todos los “imaginarios”, hablando de sus novelas y cómo el género negro influye en las creaciones de “La Liga”: sus objetivos, referencias y elección de la temática. También se debatió sobre la compatibilidad de la novela negra y “La Liga” y de si se trata de un género en sí, visionario o profético, que puede servir al polar.

La Ligue de l´Imaginaire es un colectivo de escritores franceses creado en 2008. Dieciséis autores y dieciséis universos específicos con un denominador común: la importancia de la imaginación en sus respectivas obras; tanto que su lema es La imaginación al poder. La definen como una literatura de evasión, en el sentido que permiten viajar muy lejos, reviviendo la noble aspiración de conseguir que el lector se sienta en una extraordinaria aventura llena de emociones. En términos de lectores, los miembros de la Liga tienen cierto peso en la edición francesa y pretenden ponerlo al servicio de otros autores; compensar el poder que tienen las casas editoriales en Francia frente a los autores algo debilitados por sus condiciones de publicación.

Afirman no ser una secta ni un club selecto; no creen en el hermetismo del grupo y la integración en la Liga es de modo informal y por afinidad de los miembros.

Convocaron, en el anfiteatro de los Archivos Departamentales de Sur-Tarn en Albi, a bibliotecarios y gestores de mediatecas. Imposible no citar el porcentaje de 70% correspondiente a lectoras del género (también de otras etiquetas y colores); y añado que, en este encuentro entre autores y profesionales, el tanto por ciento de mujeres que pelean por la supervivencia de las bibliotecas y las actividades literarias en mediatecas francesas fue abrumador.

El retorno al fin de semana nos lleva la principio de este final: Lisle.

La isla

36 autores de diferentes nacionalidades: Jean-Pierre Alaux, Noël Balen, Jean-Luc Bizien, Anne Bourrel, Sire Cedric, Paul Colize, Ignacio del Valle, Sonja Delzongle, Ingrid Desjours, Roger Jon Ellory, Éric Giacometti, Alicia Gimenez Bertlet, Sophie Henaff, Philippe Huet, David Khara, Loriano Macchievelli, Frédéric Maffre, Julien Maffre, Ian Manook, Sandro Masin, Michaël Mention, Bernard Minier, Naïri Nahapétian, Colin Niel, Daniel Picouly, Jacques Ravenne, Rosa Ribas, Philippe Setbon, Benoit Séverac, Giampaolo Simi, Gunnar Staalesen, Daniele Thierry, Franck Thilliez, Gilles Vincent, Marie Vindy e Inger Wolf.

Sire Cedric y David Khara.
Sire Cedric y David Khara.

Un programa de fin de semana con el non stop de conferencias, conciertos, eventos y encuentros; y la sangre de uva que baña a los presentes: degustaciones de los productores locales, con la recuperación de una cepa desaparecida hace más de 100 años. En esta ocasión, parte de esta producción vinícola fue subastada al público y su recaudación donada al “hospital de la sonrisa” que presta asistencia a niños enfermos del Hospital Universitario de Toulouse y Midi-Pyrénées.

Mesas redondas que unen autores y disciplinas, música en el aire en tono de jazz, las copas teñidas, el sol rompiendo la sombra en las carpas de día y los farolillos de colores dando fiesta a la noche.

Como eje de debate, la riqueza de la novela policiaca y la diversidad: los autores Sonja Delzongle y Paul Colize pusieron sobre la mesa del Café Polar “O Centre” sus universos. Ingrid Desjours y Gilles Vincent hablaron de la Guerra Santa, la pedofilia y las vidas rotas, dejando suspendida en el aire la duda de si en el caos podemos encontrar arte. Y la eterna lucha noir vs thriller: Marie Vindy, Frank Thilliez y Roger J. Ellory discutieron acerca de la temática, a veces común, entre géneros; el hecho de antagonismo o sinergia y si realmente existe una rivalidad o sólo estamos ante un caso de transversalidad. También un ring donde las esquinas fueron ocupadas por David Khara y Sire Cedric, que hablaron de polar y fantástico. Ya ven, aparte de afrontar el tema de los misterios/secretos de familia, el thriller a través de los diferentes momentos históricos y los crímenes sociales, tan silenciados en uno y otro lado de la frontera, hubo tiempo para los combates en otros escenarios. Los ángulos de las cuerdas sin parar de tensarse durante todo el fin de semana.

En la Paul-Saissac no hay descanso, tampoco, para el misterio: en una oscuridad necesaria, Eric Giacometti y Jacques Ravenne hablan de sus thrillers esotéricos y su personaje masón: Antoine Marcas. Su murmullo entre los asistentes, sin apenas luz, parecía esparcir el secreto. Catalizador perfecto para la murder party, nacida en la mente-Bizien y que protagonizaron los componentes de La Liga presentes en esta edición de Lisle Noir: Éric Giacometti, David Khara, Ian Manook, Bernard Minier, Jacques Ravenne, Franck Thilliez y el mismo Jean-Luz Bizien. Escondidas en las diferentes esquinas de la plaza Paul-Saissac se escondían las pistas que “los siete magníficos” entregaron a los participantes.

No faltó la ceremonia de nombramiento de la Confrérie de la dive bouteille de Gaillac; los autores Jean-Pierre Alaux, Noël Balen y el autor gráfico Sandro Masin recibieron la medalla, un diploma y un copón de su más preciado vino como nuevos miembros de la cofradía, que celebró su inclusión en el grupo con un cántico que, acompañado de sus “uniformes” color sangre, transportaron a los presentes a otra época, otro lugar.

Clotilde de Brito, campeona de slam, y la Asociación de Jóvenes de la Calle con su grupo de hip-hop pusieron la nota de humor y baile.

Y una hilera de bancos de madera con el público armado: lápiz y papel. Daniel Picouly encargado de llevar a cabo un dictado que no podría existir en otro lugar sino en Francia; con su ortografía cuya lógica escapa incluso a los más conocedores, sus reglas complejas y la distancia que separa la escritura de la palabra oral. El idioma francés presenta tantas dificultades que los participantes practican este dictado como si fuera un deporte.

¿The end?

El comienzo: un viernes caluroso que marca líneas a lo Hopper en los corredores alrededor de la plaza, en los márgenes de las ventanas de madera a las que se asoman gatos (in)oportunos, el olor a pan todo el rato y ese fulgor del público que se acerca a las mesas a la busca y captura de un autógrafo. Esta aventura nació del vínculo municipal (con Maryline Lherm, primera alcaldesa de la villa), Polars sur Garonne, que presenta el programa completo de Lisle Noir y la complicidad de los enólogos locales. El patrocinador de la cosecha literaria es Claude Mesplède, que lleva más de tres décadas abordando la literatura de género en todos sus aspectos, tiempos y a nivel universal.

Una gran invitación a la lectura y los escalofríos en el corazón de Lisle. Como dicen en Francia y para terminar con el principio: Lisle Noir 2016 est inauguré !

Inauguración con algunos de los autores.
Inauguración con algunos de los autores.LAURA MUÑOZ
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