ESCRITORES

“Observar al otro también nos ayuda a vivir”

La escritora francesa Delphine de Vigan regresa con 'Basada en hechos reales', donde se interroga sobre los límites entre realidad y ficción

La escritora francesa Delphine de Vigan en París la semana pasada.
La escritora francesa Delphine de Vigan en París la semana pasada.ÉRIC HADJ

Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. La protagonista de la nueva novela de Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966) comparte su nombre y su biografía, su oficio de novelista y hasta su compañero sentimental. Y, a la vez, no tenemos del todo claro que sea realmente ella. En Basada en hechos reales (Anagrama), la escritora francesa se inventa a una especie de doble, con la que logra plantear una duda inherente a la creación literaria. O, más bien, dos. ¿Dónde termina la realidad y empieza la ficción? ¿Y hasta qué punto esos dos términos, tan ceremoniosos y binarios, son válidos para definir la naturaleza de una novela? “Delphine está inspirada en mí, pero no solamente en mí. Mezcla lo que la gente sabe de mí, o lo que cree saber, con una dosis de ficción”, asegura De Vigan en un pequeño despacho situado al este de París, donde se encerró durante cuatro años para escribir esta novela con (¿falso?) aspecto de autobiografía. De Vigan considera que marca “un regreso a la ficción”, aunque no todo lo que narra es objeto de su imaginación. “El año pasado me negaba a aclararlo, porque prefería que el lector no supiera nada al abrir el libro, pero ahora ya empiezo a flaquear”, sonríe.

Su familia se molestó porque narró el suicidio de su madre en su anterior libro. “Ahora creo que, cuando uno escribe, no le debe nada a nadie”, dice la autora.

De Vigan forma parte de la primera división de las letras francesas desde que vendió un millón de copias de su anterior libro, Nada se opone a la noche. En él narraba el suicidio de su madre bipolar y reconstruía su vida casi como lo haría un detective. La sobrecarga emocional que comportó escribir aquel libro le impulsó abandonar el tono confesional y el destape de intimidades en su siguiente proyecto. “Después de Nada se opone a la noche me apetecía reencontrar una postura más cómoda, porque aquel libro fue el súmmum de la incomodidad. Espero no tener que volver a escribir algo así nunca más”, explica la autora. “Fue un libro que escribí estando en un trance emocional, todavía bajo el shock de haber descubierto el cuerpo de mi madre. Y, a la vez, si hubiera esperado más seguramente no lo habría escrito. Fue embriagador y vertiginoso, como si abriera una caja negra”. Tras su publicación, sintió “una parte de culpa” por haber revelado la historia de su familia. Algunos de sus miembros se molestaron. “La escritura puede ser un arma de destrucción. Hay cosas que un escritor debe tener en cuenta, porque convertirse en personaje literario es complicado: te debes de ver como bajo una lupa deformante. Y, a la vez, ahora creo que, cuando uno escribe, no le debe nada a nadie”, sostiene.

Pese a su voluntad inicial, el proceso de escritura de Basada en hechos reales tampoco fue particularmente sencillo. “No es casualidad que tardara cuatro años en terminarlo. Sentía una angustia permanente y me decía que no lo conseguiría acabar. Fue como si tuviera un demonio sobre el hombro que se reía sin cesar de cualquier cosa que escribía. Escribir este libro fue una lucha constante contra la duda”, explica. En Basada en hechos reales, la protagonista narra su encuentro con L., una misteriosa escritora que trabaja como negro de alto nivel, redactando las autobiografías que celebridades francesas hacen pasar como propias. La conoce en una fiesta y establece con ella una relación de intimísima amistad, mientras Delphine batalla con la escritura de una novela sobre el participante de un reality. Poco a poco, esa desconocida se convertirá en un apoyo imprescindible en su vida, hasta el punto de amenazar con adueñarse de ella.

El libro no es una crítica al voyeurismo imperante en tiempos de telerrealidad y redes sociales. “Observar al otro también nos ayuda a vivir”, afirma De Vigan.

El libro está puntuado por citas a Misery y La mitad oscura, de Stephen King. “Una forma de señalar al lector que tal vez no sea la autoficción que creyó de buen principio…”, aclara De Vigan. Y también una manera de hacer un guiño a algunos temas abordados por el escritor estadounidense, como “la idea del doble y la relación con el lector”. Además, Basada en hechos reales será adaptada al cine por otro maestro del suspense, Roman Polanski, que próximamente rodará una adaptación con Emmanuelle Seigner en el papel de la escritora y Eva Green encarnando a la enigmática L. “Cuando me llamaron para decírmelo, casi me caí de la silla. A los 18 años le escribí una carta a Polanski para declararle mi admiración. Su universo ha debido de impregnar mi trabajo e incidido en esa frontera borrosa entre la cordura y la locura”, afirma De Vigan.

Un interrogante planea sobre todo el libro. ¿Por qué nos fascinan tanto las historias inspiradas en hechos reales? ¿Por qué necesitamos ese plus de autenticidad incluso al consumir productos de ficción? “Es algo que siempre ha existido. Ese apetito por la vida del otro es un instinto humano, aunque hoy se ha amplificado hasta convertirse en un rasgo fundamental de nuestra época, a causa de las redes sociales y los programas de telerrealidad”, sostiene la escritora. “Hoy cada uno de nosotros elabora su propia autoficción. Cada uno se crea un personaje, mostrando una parte de sí mismo y protagonizando una puesta en escena”. Pese a todo, De Vigan se esfuerza no juzgar negativamente ese fenómeno, detectando en él incluso efectos positivos. “Observar la vida del otro también nos ayuda a vivir”, remata.

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