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Emotivo y triunfal homenaje a Víctor Barrio en la localidad de Cantalejo

Enrique Ponce, David Mora y Daniel Luque cortaron siete orejas y salieron a hombros

Enrique Ponce, David Mora y Daniel Luque (de izquierda a derecha) posan con regalos para la familia de Víctor Barrio, ayer en Cantalejo (Segovia).
Enrique Ponce, David Mora y Daniel Luque (de izquierda a derecha) posan con regalos para la familia de Víctor Barrio, ayer en Cantalejo (Segovia). EFE

Enrique Ponce, oreja y oreja.

David Mora, oreja y oreja.

Daniel Luque, dos orejas y oreja.

Los diestros Enrique Ponce, David Mora y Daniel Luque se repartieron siete orejas y salieron a hombros en el festejo celebrado en la localidad segoviana de Cantalejo, en el que se homenajeó a la figura del torero Víctor Barrio, fallecido el pasado 9 de julio en Teruel.

Con tres cuartos de entrada, se lidiaron toros de José Cruz, bien presentados, justos de fuerzas y manejables en conjunto. Destacó el tercero, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Los tres toreros brindaron sus respectivas primeras faenas a la familia de Víctor Barrio, presente en los tendidos, mientras que las tres últimas han ido dedicadas al malogrado torero segoviano.

Tarde de emociones a flor de piel. Más allá del ruedo, todas las miradas iban inevitablemente al cielo en recuerdo de Víctor Barrio, torero de la vecina localidad segoviana de Grajera, y que perdió la vida tras la cornada moral que le infirió el toro Lorenzo, de la ganadería de Los Maños, en la plaza de toros de Teruel.

Catalejo, municipio al que nunca faltó Barrio desde 2013, le ha recordado con un tremendo cariño, el mismo que él siempre le profesó a esta tierra. De ahí este sentido homenaje póstumo. El pintor Mario Pastor, gran amigo de Barrio, y el que fuera su mozo de espadas hasta la fatídica tarde de Teruel, César Arribas, fueron los encargados de hacer el despeje de plaza antes de arrancar el paseíllo, antesala de un minuto de silencio tan respetuoso como conmovedor, epilogado con una prolongada y calurosa ovación desde los tendidos, cubiertos en sus tres cuartas partes.

El alcalde del municipio, Máximo San Macario, hizo entrega a Raquel Sanz, viuda de Barrio, y a los padres del malogrado torero de una réplica de un trillo, lo que el propio alcalde definió como "el corazón de Cantalejo". El homenaje concluyó con la entrada al ruedo de dos de los niños a los que Barrio enseñaba a torear en el pueblo, quienes lanzaron al cielo dos palomas.

Acto seguido dio comienzo una corrida en la que se anunciaban Enrique Ponce, que ha donado los 40.000 euros correspondientes a sus honorarios para ayudar a levantar un monumento en recuerdo de Víctor Barrio en Sepúlveda, localidad en la que residía; David Mora, que también se ha sumado a esta iniciativa, y Daniel Luque.

Los tres toreros contribuyeron a este tributo a Barrio con una gran tarde de toros, en la que se cortaron siete orejas, y los tres toreros salieron a hombros por la puerta grande. Lo más destacado y torero de la función llevó la firma de Daniel Luque en el tercero, un gran toro de José Cruz al que el torero de Gerena cuajó una labor de mucha plasticidad y aroma, abrochada con unas luquesinas de clamor, que le valieron para cortar las dos orejas de un astado premiado con la vuelta póstuma en el arrastre. Otra oreja más logró Luque del flojito sexto al que toreó también con mucha soltura tanto con el capote como con la muleta.

Enrique Ponce cortó una oreja de cada toro de su lote por dos faenas de nota alta, en la que supo rehacerse de la escasa fortaleza de sus dos oponentes a los que instrumentó sendas labores de mucha técnica, oficio y suma belleza en la interpretación.

David Mora toreó magníficamente bien a los toros de su lote, especialmente al quinto, al que realizó una labor de exquisita naturalidad y elegancia. Al igual que Ponce, obtuvo una oreja por astado.

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