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La segunda vida de las canciones olvidadas

El sello discográfico Numero Group consolida un modelo de negocio dedicado a rescatar composiciones perdidas de la música norteamericana

Carátula del disco 'Eccentric Soul: Twinight's Lunar Rotation'. rn
Carátula del disco 'Eccentric Soul: Twinight's Lunar Rotation'. EL PAÍS

Comenzar una discográfica en 2003, en plena destrucción de la industria musical, no parecía una gran idea. Hacerlo con un sello dedicado a rescatar canciones que no triunfaron en su día sonaba todavía peor. Sin embargo, la aventura de Ken Shipley y Rob Sevier, que entonces no habían cumplido los 30 años, ha terminado siendo un acierto rentable. Numero Group surgió como el juguete de dos amantes de la música con una tremenda curiosidad por el pasado. "Queríamos crear una librería musical que reflejase nuestros gustos, por eso numeramos nuestros discos", explica Shipley desde su oficina en Chicago. "Nuestro objetivo era rescatar músicas que hubiesen sido olvidadas pero que fuesen relevantes", añade.

En estos 13 años, el sello de Chicago no ha parado de crecer hasta convertirse en una empresa seria que consiguió beneficios en su segundo año. "Tuvimos suerte", bromea Ken. El secreto de su éxito, explica, es editar álbumes cuyas canciones tengan edad suficiente para entrar en un bar y pedir una copa.

Numero Group comenzó publicando discos de soul, recopilatorios de sellos quebrados, selecciones de escenas concretas en momentos determinados o ediciones de bandas amateurs que nunca llegaron a despegar. Conseguir sacar adelante estos recopilatorios no resulta sencillo. Shipley asegura que la balanza entre lo que quieren hacer y lo que finalmente editan está descompensada en su contra. "No publicamos nada que no tengamos los derechos y conseguirlos puede ser tedioso y difícil", añade.

Los álbumes de Numero Group se pueden escuchar y bailar, pero son algo más. Son historias que retratan épocas, momentos y lugares. Minuciosos ensayos sobre cómo surgen las canciones y los géneros en un momento concreto. Esta tarea se distribuye en distintas colecciones. Una de las primeras y más exitosas es Eccentric Soul, que retrata escenas de sellos pequeños que apenas tuvieron distribución local. Así surgió su primer disco (The Capsoul Label), centrado en un sello de Ohio creado por un hombre que intentó emular el éxito de Motown y que terminó arruinado y embargado. Aunque consiguió robar al banco las cintas y esconderlas durante años. Local Custom, por ejemplo, se basa en estudios de grabación que cerraron hace décadas. Shipley y Sevier compran lotes e indagan en esas canciones hasta dar con las joyas que buscan.

También destaca la serie Wayfaring Strangers, dedicada a músicos aficionados que grabaron canciones en ediciones privadas. Su álbum Ladies from the Canyon sobre las cantantes folk de cafetería resulta asombroso. Un disco que indaga en la influencia de Joni Mitchell en jóvenes cantantes de los primeros años setenta, cuando esa música había perdido popularidad. Su entrega más reciente de esa colección es Cosmic American Music, un álbum que te produce la sensación de escuchar por primera vez a Neil Young, pero con protagonistas totalmente desconocidos.

Aunque dos de sus proyectos más asombrosos se escapan de estas etiquetas. Uno de ellos es Light: on the South Side, un álbum que nace de la colección de fotografías que Michael Abramson tomó de la noche de Chicago en los años setenta. Ken y Rob le pusieron música a esas historias combinando soul, funk y blues. Aunque el trabajo que mejor capta la esencia del sello es Boddie Recording Company, una extensa selección de las canciones que Thomas Boddie grabó en el patio trasero de su casa de Cleveland durante 30 años, grabaciones baratas que capturan décadas de sueños musicales y cuya edición supuso otra larga aventura.

No todos los discos de Numero Group venden bien, pero casi ninguno funciona mal y el proyecto crece a buen ritmo. "Estamos preparando la inauguración de una tienda en Chicago que solamente venderá nuestro catálogo y eso es algo que nunca hubiésemos imaginado cuando empezamos y todas las tiendas estaban cerrando", relata orgulloso Ken. "Hacer discos y venderlos es una combinación de gusto y de tiempo, tienes que tener buen material y que esas grabaciones tengan un público", explica. "No todas las canciones se han editado en el momento en el que había alguien esperándolas. Ahora lo hay", señala. En eso se basa el modelo de este sello, en buscar entre canciones cubiertas de polvo esas joyas olvidadas que merecen una nueva oportunidad de encontrar oyentes y empezar una nueva vida.

El arte de contar canciones

Los discos de Numero Group son algo más que una colección de canciones, también relatan historias. “Las notas que acompañan a los álbumes que editamos son como pequeños libros, algunos me han llevado hasta un año de trabajo”, explica Ken Shipley, fundador de sello. “No solo se trata de juntar canciones y conseguir los derechos, también queremos contar las historias de sus protagonistas y no es sencillo. Muchos son desconocidos que llevan décadas alejados de la música”, añade.

Shipley reconoce que Internet hace más fácil las cosas, pero que su sello también trabaja como una especie de agencia de detectives para conseguir perfilar retratos del contexto que rodea a las canciones que editan. Un enorme esfuerzo que requiere mucho trabajo pero que se ha visto recompensado con cinco nominaciones a los premios Grammy