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La música sueca más allá de ABBA

Suecia, con su variedad de propuestas musicales, es el país invitado este año en La Mar de Músicas

La banda sueca Bob Hund.
La banda sueca Bob Hund.

Difícil ver más allá del mito. Desde que en 1974 ABBA triunfase en Eurovisión y propagase su alegría pop con sus canciones contagiosas, como si de unos Beatles nórdicos se tratasen, parece que la música sueca no ha necesitado nada más para presentarse al mundo. Pero, debajo de tan aclamada cáscara, no ha parado de crecer un país que, a día de hoy, presenta una interesante variedad de propuestas, recogidas muchas de ellas estos días en el festival La Mar de Músicas, que dedica su programación especial a la música sueca.

“Ahora tenemos muchas opciones: rock, folk, electrónica… En el rock hay una escena muy seria y profesional que, a diferencia de ABBA, se cuestiona más los asuntos que importan al país como la inmigración o la corrupción”, afirma por teléfono Thomas Öberg, cantante de Bob Hund, una banda con “ingredientes de Velvet Underground y Beatles, pero con teclados electrónicos”.

Öberg formó su aguerrido grupo hace 25 años. Desde entonces Bob Hund se ha consolidado como un referente en la escena alternativa sueca, que, tal y como él reconoce, le debe mucho a The Cardigans, la exitosa formación con vocación internacional en su suave rock melódico. The Cardigans fueron los únicos capaces de abrir una senda indie en el país presidido por el pop de ABBA. “Han tenido bastante impacto en las bandas jóvenes de ahora. Yo pertenezco a su generación y ellos permitieron más que nosotros un camino distinto, aunque nosotros hemos puesto nuestro grano de arena”, señala el líder de Bob Hund, que toca este sábado 23 de julio en el festival cartaginense.

El rock sueco no es flor de un día. Robyn, Lykke Li, Swedish House Mafia o The Knife llevan ya tiempo labrando una carrera competente y abundante de interesantes discos y actitud. Un buen ejemplo es Hoffmaestro, un grupo que toca el viernes 22 de julio en el certamen mezclando sonidos de reggae, punk y hip hop en su descarado idioma rock. No se queda atrás en su desmadre musical Räfven, que actúa el miércoles 20 con su gusto por los sonidos balcánicos mezclados con el folclore sueco. “Como en otras partes del mundo, la cultura popular del rock también tuvo su desarrollo en una sociedad como la nuestra”, explica Öberg. “Había paralelismos al verano del amor. Teníamos muchas restricciones y había intolerancia en muchas cosas. El rock nos abría la ventana a otra sociedad y a otras músicas”, añade.

Bob Hund toca en el certamen el mismo día que Jay-Jay Johanson, un músico sueco fascinado por el absorbente sonido de Bristol. Sus álbumes muestran esa visión panorámica de estilos: funk, pop electrónico, acid house, bossa nova, jazz… Un artista elegante y abierto de miras. “Es un ejemplo de música sueca muy optimista de hoy en día. Nuestra sociedad es muy organizada y nuestra infraestructura no es tan dinámica como lo es su música”, cuenta el líder de Bob Hund. En una línea ecléctica similar a Jay-Jay Johanson se mueve Tingvall Trio. Los suecos tocan el miércoles 20 y están a medio camino del jazz y el ambient, con su combinación de influencias swing y rock. Entre todos, consiguen hacer ver que hay más vida musical más allá de ABBA.