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Muere José Monleón, hombre clave del teatro español

El crítico, ensayista y dramaturgo valenciano ha fallecido a los 89 años

El crítico teatral y dramaturgo José Monleón, en 2005.
El crítico teatral y dramaturgo José Monleón, en 2005.

En los años sesenta y setenta, el gran referente, la vara de medir por excelencia, el hombre que nos instruía y nos enseñaba a ver teatro, era José Monleón, uno de los personajes clave en la historia de nuestra escena, que escribía sus críticas en Triunfo, y un diluvio de crónicas, entrevistas y ensayos en Primer Acto, posiblemente la revista teatral más influyente que ha habido en este país, fundada por él en 1957. Núria Espert me contó que fue Monleón quien le descubrió, entre muchos otros creadores, a Grotowski, llevándole a ver la primera representación de su Akropolis en L’Epée du Bois, un teatro de madera, portátil, en las afueras de París.

Había nacido en Tavernes de la Valldigna (Valencia), en 1927. Su destino, por tradición familiar, era la abogacía, pero a los 27 años dejó su propio bufete en Valencia y se trasladó a Madrid para matricularse en la Escuela de Cine, formando parte de la promoción de Picazo, Patino y Summers, entre otros. El cine y el teatro, pues, fueron sus primeras pasiones, en Nuestro cine y Triunfo. En los primeros sesenta formó también, con Anastasio Alemán y Antonio Valdés, el Teatro Popular Español, que daba sus funciones en una carpa en Cuatro Caminos (Madrid) y persuadió a José Ángel Ezcurra, el editor de Triunfo, de la necesidad de crear Primer Acto, “que nació”, como le contaría a Pedro Víllora, “para acercarse a un teatro que estaba prohibido por razones políticas y también culturales”. La crítica era para Monleón, en aquella época, “un espacio que permitía una reflexión social, política y estética que de otro modo era muy difícil de justificar”; una ventana abierta a lo que se hacía fuera (viaja por primera vez a Sudamérica, al Festival de Manizales, en 1967) y un apoyo, generoso y constante, al llamado “teatro independiente” que comenzaba a brotar, sorteando mil dificultades, en nuestro país.

Entre 1963 y 1970 dirige la colección teatral de la editorial Taurus y escribe prólogos para las obras de Arniches, Buero, Gala, Martín Recuerda, Sastre y muchos otros. Como ensayista fecundísimo debuta con Treinta años del teatro de la derecha (1971), al que seguirán El teatro de Max Aub (1972), García Lorca (1973), El teatro del 98 frente a la sociedad española (1975), Cuatro autores críticos: Rodríguez Méndez, Martín Recuerda, Nieva y Campos (1976), Larra: escritos sobre teatro (1977), América Latina: Teatro y Revolución (1978), Rafael Alberti y Nuria Espert, poesía y voz de la escena española (1979), El mono azul: Teatro de urgencia y romancero de la guerra civil (1979). Libros posteriores de notable interés son: Tiempo y teatro de Rafael Alberti (1990), y Humanismo y barbarie (2003).

De 1977 a 1992 fue catedrático de Sociología Teatral en la Real Escuela Superior de Arte Dramático; profesor visitante en las universidades de Albany y Purdue, en Estados Unidos; ejerció la crítica teatral en Diario 16 hasta finales de la década de los ochenta y comandó el programa semanal América está cerca, en Radio Nacional de España. Desde 1984 a 1990 dirigió el Festival de Teatro Clásico de Mérida, el Festival de Teatro y Música de Elche desde 1994 y el Festival Internacional Madrid Sur desde 1996, pero quizás su aportación más importante sea la fundación y dirección, desde 1991, del Instituto Internacional de Teatro del Mediterráneo, que puso en contacto las escenas de los países del sur de Europa.

Entre sus muchas adaptaciones y puestas en escena cabe destacar La buena persona de Sezuán, de Brecht; Rebelión en Asturias, de Camus; Lorca y el flamenco, Amics i coneguts (donde dirigió a Espert y Julieta Serrano), y textos propios como Proceso a Kafka (1971), Paraíso roto (1992), Sefarad (1993), Guardo la llave (1993), La noche de Casandra (2001), El clavel y la espada (2003), Historias del transtierro (2003) o la que sería su última obra, ¿Quién ha sido? (2004), sobre los atentados del 11-M.

Monleón recibió, entre otras distinciones, el premio de Cultura de la Comunidad de Madrid (1999), la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (2003), el premio Nacional de Teatro (2004), la Cruz de San Jordi (2006) y el Max de Honor (2011).

Combativo optimismo

En otoño de 2011, a los 84 años, acompañado por Núria Espert y Joaquín Estefanía, José Monleón presentó en el Círculo de Bellas Artes Siglo XXI: la evolución pendiente, su texto más ambicioso, que abarcaba los acontecimientos de nuestra historia reciente, “desde el estallido y el desarrollo de la crisis económica hasta las revueltas árabes o la aparición en España del 15-M”, como reseñó la periodista Rosana Torres. Fue una celebración del volumen recién publicado, pero también un homenaje a su trayectoria vital e intelectual y su combativo optimismo. “Ahora nos invitan a que aceptemos que el mundo es horrible”, dijo entonces Monleón, “pero no hay que rendirse ante el terrorismo de lo que está mal: este libro es una invitación a pensar cómo resolverlo, a seguir y aportar lo que haga falta para cambiarlo. Como decía Gramsci, la indiferencia no es vida. Y como decía Espriu, el hombre no es si no es libre. Somos unos silenciosos miserables frente al dolor humano, porque no nos preguntamos el porqué de este absurdo”.