Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Silencio emocionado en Pamplona

Toros grandones y descastados de Pedraza de Yeltes deslucieron el recuerdo a Víctor Barrio

Juan del Álamo, la tarde del domingo en la plaza de Pamplona.
Juan del Álamo, la tarde del domingo en la plaza de Pamplona.

Sucedió lo que parecía imposible: la festiva y bullanguera plaza de Pamplona guardó un emocionado minuto de silencio a la memoria del torero Víctor Barrio. A las seis y media se plantaron los toreros en la puerta de cuadrillas con el semblante serio y crespones de luto en las mangas de las chaquetillas. Todos se desmonteraron con solemnidad en señal de respeto. Al tiempo que comenzó el paseíllo, los espectadores se levantaron de sus asientos y acompañaron a los toreros con una cerrada y sentida ovación. Cuando el cortejo se plantó ante la presidencia, calló el jolgorio, y sonó la pieza Silencio, interpretada por la peña Los del Bronce. Fue un recuerdo precioso que dice mucho y bien de la grandeza de esta plaza.

Después, salió el toro y todo se derrumbó. No estaban, ciertamente, los ánimos de los toreros para grandes gestas; no era día para torear cuando lo que pesa es el dolor y la imagen del compañero fallecido, pero la corrida de Pedraza de Yeltes no ayudó de principio a fin.

Pedraza / Díaz, Fandiño, Del Álamo

Toros de Pedraza de Yeltes, grandones, mansos, descastados y sosos.

Curro Díaz: media estocada (silencio); tres pinchazos y bajonazo (silencio).

Iván Fandiño: pinchazo y casi entera (silencio); tres pinchazos -aviso- dos pinchazos y dos descabellos (silencio).

Juan del Álamo: media baja (silencio); media baja, dos descabellos -aviso- y doce descabellos (pitos).

Plaza de toros de Pamplona. 10 de julio. Cuarta corrida de la feria de San Fermín. Lleno.

Fachada, mucha estampa, trapío para dar y regalar; toros grandones, impresionantes desde el tendido, pero sin clase ni bravura en las entrañas. De incierto comportamiento, mansos en los caballos, descastados, corto recorrido y agotados en el tercio final, no colaboraron para que la tarde se hubiera convertido en un recuerdo triunfal. No pudo ser.

Qué mal trago para Curro Díaz vestirse de luces un día después de haber sido testigo directo de la tragedia. Por muchísimo menos se da cualquiera una semana de baja. Pues allí estuvo el torero, en cumplimiento de su deber y con el ánimo aparentemente dispuesto para dejar detalles de su innato buen gusto. Su lote fue inservible, lo que no impidió que dibujara en su primero varios muletazos preñados de elegancia después de brindar al cielo. Volvió a intentarlo ante el muy manso cuarto y solo pudo esbozar una buena tanda de derechazos.

Afanoso se mostró Fandiño ante el sosísimo segundo, al que habían banderilleado con brillantez Iván García y Víctor Manuel Martínez. Lo intentó con ánimo renovado ante el quinto, que se movió en los primeros compases del último tercio. Llamó la atención con un par de tandas rápidas, pero todo lo estropeó con el estoque.

No se arredró Del Álamo antes el impresionante y soso tercero, pero su labor no alcanzó vuelo; más nobleza y recorrido mostró en principio el sexto, aunque la condición le duró poco, el tiempo justo para que el torero justificara su buena disposición, emborronada con el descabello.

La corrida de hoy

Quinta corrida de feria. 10 de julio.

Toros de Jandilla, para Diego Urdiales, Alejandro Talavante y López Simón.