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Berkoff: “En el ‘Brexit’ está la traición de los villanos de Shakespeare”

El actor, director y dramaturgo inglés acude a Almagro para interpretar su monólogo sobre los malvados del bardo

Figura fundamental del teatro de Occidente, el actor, director y dramaturgo inglés Steven Berkoff (Londres, 1937) ha acudido al Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro para interpretar, del 8 al 10 de julio en el Corral de Comedias, el monólogo que pasea desde hace dos décadas por los escenarios, Shakespeare’s Villains, en el que se pone en la piel de los malísimos que creó el bardo. Villanos es una pieza de hora y media en la que Berkoff encarna a Yago, el confidente que odia a Otelo; a los malvados reyes Ricardo III y Macbeth, y al judío Shylock, entre otros. Con los años, el autor fue añadiendo “comentarios e improvisaciones al espectáculo que casi lo hacían más largo que la propia obra, así que tuve que recortar”, dice en la rueda de prensa.

El actor, director teatral y dramaturgo Steven Berkoff, en Almagro.
El actor, director teatral y dramaturgo Steven Berkoff, en Almagro.

El intérprete recuerda Almagro porque estuvo en 2005 para dirigir Ricardo II y entonces, como ahora, le “fascinó” que las funciones empezasen tan tarde (“¿dónde demonios vamos a comer?”, se preguntaba), pero al acabar “la ciudad estaba viva y se podía cenar en muchos sitios”. Con cara de “vaya calorina que hace aquí”, Berkoff ha escogido una camisa negra de manga corta y unos pantalones grises que le llegan por las espinillas. Su aspecto de guiri desaparece cuando empieza su elegante dicción, entonces emerge un tipo de humor finísimo e irónico y de juicios atinados.

Para empezar, explica el origen de sus Villanos: “Siempre quise hacer una producción con un solo actor, era como emular a los concertistas de piano. Entonces, recapitulé discursos de obras que había hecho y me di cuenta de que casi todos eran villanos”. Al estudiar a los personajes, Berkoff descubrió “que había vínculos entre ellos, líneas de diálogos similares”, y una razón para que hicieran el mal: “No habían sido queridos, amados, lo que de alguna forma le servía a Shakespeare para justificar sus crímenes”.

Esos seres terribles no son específicos de la Inglaterra de Shakespeare, “pueden referirse a cualquier lugar y época, por eso es un autor universal”. Una idea que da pie para hablar del referéndum del pasado 23 de junio por el que Reino Unido ha dado un portazo a la UE. “El Brexit es una locura”, afirma quien dijo una vez que su teatro intentaba “morder la yugular de la sociedad británica”. Berkoff apunta que hay “una conexión fascinante” entre los personajes que creó el autor de Hamlet o Ricardo III y los políticos responsables del resultado de la consulta. “La naturaleza de la traición está en ellos. Boris Johnson [exalcalde conservador de Londres], Nigel Farage [exlíder del antieuropeo UKIP] y los asesores de Cameron han sido buenos Yagos”, dice para compararlos con el siniestro confidente del moro de Venecia. Y va más allá. Su explicación al triunfo del no se hunde en las raíces de la historia. “Inglaterra es la única nación de Europa que no ha sido invadida. Todas las demás, sí. Los ingleses han visto que Bruselas les pedía demasiado, y como nadie les ha conquistado, no quieren que nadie les diga qué hacer: es una reacción reaccionaria".

Franco

Los protagonistas del Brexit han hecho mutis por el foro dimitiendo, pero Berkoff cree que “en las obras de Shakespeare y en la vida real, los villanos suelen acabar mal”, aunque siempre hay excepciones: “Franco sobrevivió hasta el final, pero no creo que se le recuerde con mucho respeto”.

Otro paralelismo lo traza entre el pérfido Macbeth y Donald Trump. El aspirante republicano a la Casa Blanca "es un perfecto Macbeth". "Siempre quejándose, siempre queriendo más poder y aprovechándose de los miedos de los demás".

Los últimos siguientes reparos de Berkoff son para los dramaturgos actuales. “¿Por qué no hay villanos ni héroes como los que creó Shakespeare? Porque la dramaturgia está más en el interior, los autores son blandos, escriben de sus neurosis, con frases fáciles para conseguir risas y atraer al público burgués”. En este momento, sale el Berkoff actor, con sus gestos y los movimientos de las manos: “Vas a una obra y dices, qué horror, es un texto vacío, pero a tu alrededor la gente se parte de risa, cuando lo que deberían es arrojarles cosas a los actores y decir 'fuera del escenario'. La exigencia del público es muy baja”.

Trabajar con Kubrick

La trayectoria cinematográfica de Steven Berkoff está ligada a papeles de malo, ya sea para hacerle la puñeta a James Bond en Octopussy o a Rambo. Otro de sus papeles fue el de agente policial torturador en La naranja mecánica (1971), de Stanley Kubrick. De la experiencia con "un director muy calmado”, recuerda que insistía mucho a los actores en que se aprendiesen sus diálogos. Tanto que Berkoff repetía mentalmente su texto todo el día, “mientras comía, mientras hablaba con otros”. Cuando acabó su participación se fue a su casa: “Y seguí repitiendo mis frases”, subraya mientras pone cara de ido.

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