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EL DISCO DE LA SEMANA

La nueva vida desenfadada de Tom Petty

'2' certifica que pocos segundos actos merecieron tanto la pena en el rock norteamericano

Portada de '2', de Mudcrutch.
Portada de '2', de Mudcrutch.

Scott Fitzgerald decía que no había segundos actos en las vidas americanas, pero no es algo que sea aplicable para Mudcrutch, la que fue primera banda de Tom Petty, reunificada para sorpresa en 2007 y vuelta a reunificar ahora con más fuerza que nunca y de forma más sorprendente si cabe. Como sucedió hace casi una década con la publicación del notable álbum Mudcrutch, el autor de American Girl y Free Fallin no solo ha vuelto a meter en un estudio al grupo con el que registró sus primeras grabaciones, sino que además se ha puesto a girar con él por primera vez en 40 años con el fin de presentar 2, el segundo disco de un conjunto que, bajo las coordenadas que han convertido a Petty en uno de los grandes compositores del rock norteamericano del último medio siglo, suena hoy con una energía envidiable. Es como si quisieran redimirse de lo que nunca fueron.

Artista: Mudcrutch

Disco: 2

Sello: Reprise

Calificación: 7’5 sobre 10.

Conviene hacer memoria: Mudcrutch fue un intento fallido. La banda se formó en 1970 en Gainesville, la ciudad natal de Petty, en Florida, pero desapareció con tan solo un par de sencillos en el mercado. Nunca consiguió trascender más allá de Florida. En 1975, Petty se largó a Los Angeles para triunfar con The Heartbreakers, una formación que contaba con dos exmiembros de Mudcrutch: el guitarrista Mike Campbell y el organista Benmont Tench, dos músicos sobresalientes que están ahora también en esta reunión junto a Petty, el baterista Randall Marsh y el guitarrista Tom Leadon, el hermano menor de Bernie Leadon, todo un miembro fundador de los Eagles.

Son los Mudcrutch de hace 40 años y de ahora. Un grupo renacido desde la formidable veteranía y las ganas de pasarlo bien. Una banda con sabor a bar y personalidad sureña, ejemplificada en buenas dosis de country, como en la emotiva I Forgive It All, de honky-tonk, como en Welcome to Hell, o de blues blanco, como en la menos lograda Beautiful Blue. Pero, sobre todo, dueña de un gran regusto guitarrero, al más puro estilo del sur, en composiciones como Trailer, Dreams of Flying, Beautiful World o The Other Side of The Mountain, mientras en el caso de Hope alcanza cota garagera. Mudcrutch dan una vida más gamberra y desenfada a Tom Petty y certifican que pocos segundos actos merecieron tanto la pena en el rock norteamericano.