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Alberto Marini, de abogado italiano a cineasta de terror en España

El guionista de 'Mientras duermes', 'El desconocido' o 'Extinction' debuta en la dirección con 'Summer Camp' y recuerda sus primeros pasos laborales

Alberto Marini (con camiseta blanca), en el rodaje de 'Summer Camp'.
Alberto Marini (con camiseta blanca), en el rodaje de 'Summer Camp'.

De abogado italiano especializado en Derecho Audiovisual a director de cine de terror en España. La vida de Alberto Marini (Turín, 1972) dio un cambio radical, aunque para su suerte en la dirección que él quería. El hoy conocido guionista de Romasanta, Mientras duermes, Extinction o El desconocido ha debutado como director con Summer Camp -estrenada el viernes pasado-, un filme de terror producido por Filmax y que guarda directa relación con Fantastic Factory, el sello dependiente de Filmax que comandó Brian Yuzna, y el primer sitio en el que Marini trabajó en España... y sin saber español. "He llegado aquí en una mezcla de perseverancia y mucha suerte".

De niño, Marini quería ser veterinario, hasta que un día vio Rojo oscuro, de Dario Argento, rodada en parte en su ciudad natal. "Tenía once años, y cambié mi vocación por la de director de cine de terror". Pero sus padres lo tenían claro. "Me dijeron que estudiara una carrera seria, como Derecho, y después que hiciera cine si quería". En Turín encontró muchas oportunidades laborales para el Derecho Audiovisual en el que se había especializado. Sin embargo, Marini no se sentía muy feliz, y además un buen día conoció a una sevillana. "Me mudé a Andalucía en 1999, y en Ronda me apunté a un master del programa Media dedicado a los productores ejecutivos de cine. Gracias a él entré en la recién creada Fantastic Factory, una empresa ideal para mí: hacían terror en inglés con directores que a mí me gustaban mucho. Hice amistad con Jaume Balagueró [que apadrina Summer Camp], Paco Plaza y los nuevos cineastas españoles que surgieron de esa productora... y aprendí español, porque los primeros informes de guion que hice los escribí en inglés, un idioma que tampoco hablaba bien". De veterinario a cine de terror: "Me he quedado estancado en la sangre [risas], aunque con menos bichos".

El nombre de Marini aparece en diversos apartados técnicos, sobre todo en la parte de producción, en más de 40 filmes -aunque a sus hijas solo les gusta Copito de nieve (2011)- antes de hacerse conocido como guionista. "Durante años me lo he pasado muy bien, y me ha llenado el trabajo. Paralelamente comencé mi carrera de guionista que tampoco ha ido mal. Pero llegada la crisis de los cuarenta, el niño interior ha vuelto a salir y me ha empujado a dirigir. Se frustró una primera oportunidad, y ha sido a la segunda". El italiano separa los guiones nacidos de él, como la soberbia Mientras duermes, con los encargos, como Extinction o El desconocido. "Se trabaja de forma distinta, aunque me gusta poder ser tan ecléctico y jugar a diversos palos, siempre dentro del thriller o el terror".

En Summer Camp, rodada en inglés, Marini apuesta por el entretenimiento, "la premisa principal". Los monitores de un campamento de verano acaban infectados justo antes de que lleguen los niños. Y curiosamente la enfermedad va y viene. "Más allá de la conciencia de ser una película producto, quería reflexionar sobre la pérdida de control de la inhibición, la liberación del instinto salvaje, y el fondo malvado de la naturaleza humana. Infección o no, en esta películas todos se convierten en salvajes cuando la situación es extrema". Del reparto, el cineasta alaba su eclecticismo. "Hicimos muchas pruebas, siempre de la mano de nuestro partner estadounidense, Pantelion Films, la joint venture de Lionsgate y Televisa. No buscamos actores latinos, sino sí actores que funcionaran en ambos mercados".

¿Y ahora? "Más guiones. Dos de encargo que me gustan mucho. Uno con Dani de la Torre [El desconocido] y otro con el novel Pedro Alonso Corredoira". ¿Y piensa en la que se ha librado si se hubiera quedado en Turín. "Soy un tipo práctico, disfruto en cada momento. Pero en resumen... sí, qué alivio".

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