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Paul McCartney nos prepara para la nostalgia

El músico recala esta noche en el Vicente Calderón y propone un viaje por los casi 60 años que lleva encima de los escenarios en su gira 'One on one'

Paul McCartney actúa en París el pasado 30 de mayo.
Paul McCartney actúa en París el pasado 30 de mayo. Redferns

Cinco días han empleado los técnicos para montar el escenario de este One on One Tour. A las 16.30, Paul McCartney tiene previsto aparecer para una prueba de sonido ante unos cuantos elegidos en el Vicente Calderón, antes de que dé comienzo su concierto a las 21.30. Lleva la mitad de una gira que comenzó el 13 de abril pasado en Fresno (Estados Unidos), ha seguido por Canadá, Argentina y se encuentra en una etapa europea donde solo recalará en ocho países, antes de regresar a EE UU.

McCartney dará 34 actuaciones, en las que interpretará más de 40 títulos del repertorio. Ha habido ya sorpresas. Recuperaciones guardadas en el armario desde hace 50 años. Cuando McCartney inició este tour entonando A hard day’s night, dio a entender que sus seguidores debían prepararse para un baño de nostalgia cargada, no obstante, de fe en el futuro. Porque la mayoría de canciones de The Beatles, por mucho que se hayan escuchado, dado la vuelta, digerido, atomizado, reconstruido en versiones tan brillantes como infames, recorren su camino de clásico con la misma frescura del día en que nacieron.

Lo siente así McCartney, quienes lo escuchan y los cuatro músicos que le acompañan en esta gira: Rusty Anderson y Brian Ray (guitarras y coros), Abe Laboriel Jr (batería y percusión) y Paul Wix Wickens (teclados, armónica). Es la guardia pretoriana de un McCartney que no se resigna a la retirada, la mitad superviviente, junto a Ringo Starr, de la banda que pidió paso a la historia de la música para quedarse.

Precisamente Ringo es lo que quería ser Andrés Calamaro cuando a los ocho años comenzó a escuchar a The Beatles en Argentina. Por su tierra ha recalado también McCartney, aunque el que fuera líder de Los Rodríguez, lo escuchará esta noche en el Calderón. En Madrid, el beatle espera su parte de comunión y apoyo en este concierto que sirve para conmemorar las cuatro décadas de EL PAÍS y la cadena 40 principales.

The Beatles y McCartney merecen la corona del rock clásico siempre los seguí con interés devocional", afirma Andrés Calamaro

Pero no tanta entrega colectiva como la que en esta gira se le ha demostrado en lugares como Córdoba (Argentina). Allí, en señal de respeto a su vegetarianismo, el pasado 15 de mayo, se prohibió la venta de carne y que se utilizaran asientos de cuero.

Calamaro, reconocido taurino y abonado a la feria de San Isidro, no va a llegar tan lejos. Pero de lo que no le cabe duda es que a The Beatles hay que reconocerles la corona del rock clásico. “Sus canciones podrán escucharse con gusto ahora y siempre”, asegura horas antes del concierto. “Siempre los seguí con interés devocional. Me gustan mucho. En el caso de Lennon y McCartney, me interesa especialmente aquel pacto al que llegaron para firmar juntos las canciones y no evaluarse como autores individuales o artistas solitarios”.

Su primer recuerdo le lleva a la tipografía psicodélica, difuminada en blanco y negro, de su disco Revolver. “También, como iniciación, es probable que me dedicara a celebrar Obladi-Oblada u Octopus’s Garden y Submarino amarillo. Aunque quizás fuera imprudente elegir semejante color como emblema de un disco o una película”.