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La resurrección musical de Françoise Hardy

Después de haber estado al borde la muerte, la cantante reaparece en un tributo a la leyenda del rock and roll Buddy Holly

La cantante y actriz francesa Françoise Hardy.

El pasado 16 de febrero Françoise Hardy aparecía en el programa Le diván de France 3, un espacio de entrevistas donde los invitados pasan su psicoanálisis particular entre preguntas y revelaciones conducidas por el presentador, Marc-Olivier Fogiel. La presentación de la cantante, que tiene 72 años, narrando sus graves problemas de salud o desvelando la trágica desaparición de su padre, un anciano octogenario que había muerto a causa de las heridas producidas por un joven al que pagaba sus favores sexuales, le daba al programa su máximo share hasta entonces conseguido desde su primera emisión.

El renacimiento de la cantante, con su impecable look vestida de negro —su color favorito en estos últimos años— y un rostro que no ocultaba las dolencias recientes, señalaba su retorno a la primera página mediática después de un largo paréntesis y de una hospitalización a causa de una caída en la ducha que le había producido múltiples fracturas. Un accidente que se sumaba a sus otros problemas de salud. En el año 2004 se le diagnosticaba la enfermedad de Hodking, un cáncer del sistema linfático con el que lleva luchando incansablemente desde entonces.

Sometida a un coma artificial, el equipo médico anunciaba a Thomas Dutronc, el hijo músico de la actriz habido de su relación con el cantante Jacques Dutronc, la gravedad de su estado dándole unos pocos días de vida. Afortunadamente la obstinación de Thomas y un último tratamiento médico in extremis daban un poco de esperanza al que ha seguido un lento proceso de recuperación —Françoise Hardy había llegado a pesar 35 kilos—, una recuperación o resurrección como confesaba la artista a la revista Paris Match a propósito de su restablecimiento.

El pasado año aparecía el libro Avis non autorisés… donde el cantante se mostraba sin pelos en la lengua a la hora de contar algunos de sus demonios particulares y lanzar sus críticas. Y también autocrítica, como su relación masoquista con Jacques Dutronc, el gran amor de su vida y del que hace años vive separada. “Si uno de nosotros muere, el otro le seguirá muy pronto”, revelaba Hardy a propósito de relación. Un amor fou, como el título del álbum que había puesto el punto final a su trayectoria discográfica en 2012 después de 50 años de carrera musical desde aquel primer disco, Tous les garçons et les filles (1962) que la había convertido en la nueva heroína romántica de la canción juvenil.

Ahora, a pesar de su anunciada retirada musical, para gozo y consuelo de sus fans la cantante ha participado en un disco homenaje a uno de los héroes del rock and roll, Buddy Holly, It’s A Teenager Dream, un proyecto discográfico a cargo del productor musical Dominique Blanc-Francard. Hardy interpreta una de las baladas más recordadas del cantante, True Love Ways poniendo una vez más de relieve su sensibilidad a la hora de ajustar su delicada y exigua voz a los temas de carácter melancólicos. El disco que saldrá el próximo 10 de junio ha contado también con la participación de artistas de diferentes generaciones como Adamo o Benjamin Biolay. Después de haber cantado al dúo Everly Brothers, Hardy rendía homenaje a otro de sus ídolos de juventud.

En su último álbum, L’amor fou, Hardy dejaba un mensaje para su excompañero Jacques Dutronc —“su viudo inminente” en sus propias palabras— dedicándole la canción Rendez-vous dans une autre vie. Una cita en la otra vida que de momento tendrá que aguardar.

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