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Un documental rescata la labor de los postergados poetas de ‘Cántico’

El director Sigfrid Monleón reivindica al grupo que articuló una de las revistas literarias más notables de la posguerra

Rodaje del documental 'Cántico'.

En el fragor de las bombas y los tiros del frente de Teruel, en la Guerra Civil, un joven encontró el ánimo para tallar, en una roca de la cueva donde estaba acampada una batería de soldados nacionales, un mensaje en latín: "Aquí estuvo en las calendas de agosto del año 37 el cordobés Juan Bernier durante la Guerra Civil española", y añadió varias inscripciones con los nombres de ídolos que admiraba: "Leonardo, Beethoven, Dostoievski...". La imagen de esa piedra grabada "da a entender la esencia de lo que fue el grupo Cántico". "Ellos se defendieron de la tragedia de su época a través de una poesía que era un canto a la vida", explica el director Sigfrid Monleón, autor del primer documental sobre aquel puñado de muchachos que en la Córdoba de 1947 se aventuró a  lanzar una revista literaria en la que llegaron a publicar varios miembros de la Generación del 27, de los que se sentían continuadores, y que contó con el padrinazgo de Vicente Aleixandre.

Entre los hitos de la revista Cántico estuvo un monográfico dedicado al exiliado Luis Cernuda en 1955, cuando aún vivía el poeta. En esa publicación escribieron, en la España de Franco, "el comunista Louis Aragon y el homosexual Pier Paolo Pasolini", apunta Monleón (Valencia, 1964), autor de la película El cónsul de Sodoma, sobre el poeta Jaime Gil de Biedma. De los autores del grupo Cántico sobrevive el que desarrolló una obra poética más importante, Pablo García Baena (Córdoba, 1923), premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1984.

En los 80 minutos del documental, que se llama también Cántico, la voz cantante la llevan los poemas y el testimonio de García Baena, al que costó convencer para dejarse entrevistar. Es una película "polifónica", por la que pasean otros miembros de Cántico, como Bernier, "catalizador e ideólogo del grupo", como lo  definió Luis Antonio de Villena; Ricardo Molina, que fue quien tejió las relaciones para organizar los números de la revista —una labor documentada de manera exhaustiva en un estudio reciente de la investigadora de la Universidad de Cádiz Olga Rendón—, Julio Aumente, Mario López y los pintores Ginés Liébana y Miguel del Moral. Más tarde, engrosaron el conjunto el pintor Rafael Álvarez Ortega y los poetas Mario López y Vicente Núñez. 

García Baena es uno de los pocos espectadores que ya ha visto la película, cuyo productor, Antonio Hens (Córdoba, 1969), espera que se estrene después del verano en un festival. "Pablo la vio y dijo: ‘He sobrevivido casi 100 años y he llevado la antorcha del grupo, y ahora con esta película...". Monleón recuerda las palabras de García Baena "como un hombre consciente de que es muy mayor y de que este documento servirá de testimonio del grupo".

Ricardo Molina, Miguel del Moral (pintor), Pablo García Baena, José de Miguel (amigo del grupo Cántico) y Juan Bernier, en la taberna Minguitos, de Córdoba, en 1956.
Ricardo Molina, Miguel del Moral (pintor), Pablo García Baena, José de Miguel (amigo del grupo Cántico) y Juan Bernier, en la taberna Minguitos, de Córdoba, en 1956.

Monleón y Hens se metieron en esta aventura en octubre de 2014. "Me interesaba la relación que tenían en su poesía pura con la imagen y la metáfora", subraya el director. Nominado en cuatro ocasiones a un Goya, Monleón añade que, además de los versos, a los jóvenes de Cántico les unió también "ser diferentes en su sexualidad, que expresaron de forma críptica en poemas e ilustraciones". Sin embargo, "la homosexualidad es una cuestión secundaria en la película", precisa el productor. "Para algunos, es cierto que su experiencia erótica era la semilla de su poesía. No obstante, lo importante era ponerlos en su lugar en la poesía española del siglo XX".

El filme —de narración poética, con imágenes borrosas y desenfocadas y versos sobreimpresionados que lee una voz en off— aporta fotos inéditas y la historia del origen del poema Cándido, de García Baena, una composición que nació como fruto amargo de un desengaño amoroso que le empujó a marcharse de Córdoba para vivir en Torremolinos (Málaga).

Sin descendientes

La realización de esta película tuvo que sortear la ausencia de imágenes grabadas de los poetas y la falta de descendientes, porque no tuvieron hijos. Las fotos del álbum familiar de García Baena, las de la familia de Molina y las del legado de Aumente han sido las piezas ensambladas para una obra en la que han colaborado el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, Canal Sur y Televisión Española.

He sobrevivido casi 100 años y he llevado la antorcha del grupo

Pablo García Baena

La revista Cántico tuvo dos efímeras etapas: entre 1947-49, "cuando decidieron cerrarla por las continuas trabas burocráticas del aparato censor", subraya Monleón, y de 1954 a 1957, con una despedida por problemas económicos. "Lo que hacíamos no interesaba a nadie", le confesó García Baena a Monleón. Eran denostados por "esteticistas" en un momento en que había estallado la poesía social en España.

Tras dos décadas de silencio, "en las que no aparecían ni en los manuales de la literatura de posguerra", remarca el director, un grupo de jóvenes poetas, los Novísimos, los redescubrieron, en especial, Guillermo Carnero. "Los Novísimos encontraron un eslabón con el que se  identificaban, y luego continuaron esa labor otros como De Villena".

El tramo final de la película se centra en García Baena, su larga vida y guadianesca obra: "En mi poesía he puesto una vela a Dios y otra al diablo", dice con sorna quien abomina del "poeta oficinista", ese que se toma la creación como una rutina. Él y sus amigos de Cántico solo fueron unos muchachos que en la España de la posguerra y el estraperlo vivieron con pasión, admiraron la belleza de su Córdoba y, por encima de todo, amaron la poesía.

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