La versión más humana de Hernán Cortés

Un documental mexicano muestra las luces y las sombras del conquistador español

De izquierda a derecha: Moctezuma, Hernán Cortés y Malinche en una escena del documental.
De izquierda a derecha: Moctezuma, Hernán Cortés y Malinche en una escena del documental.

Cortés y México. Malinche y Moctezuma. México y su historia. Estos complejos binomios conviven en la sociedad mexicana cargados de mitificación. Para hablar de Hernán Cortés (Medellín, en la actual Extremadura, 1485-Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1547) parece necesario etiquetarlo de genocida y destructor. Y es precisamente esa figura mitificada la que han querido desmontar en el documental Hernán Cortés, un hombre entre Dios y el diablo, un viaje hacia las luces y sombras del ser humano detrás del conquistador.

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Durante los 80 minutos de filme, la narrativa documental se entrelaza con interpretaciones en escenarios históricos de México y España de actores como Fernando Retes (Hernán Cortés), Priscila Lepe (Malinche) o Harold Torres (Moctezuma). El juego de luces y sombras que recorre la historia de Cortés desde su llegada desde Cuba a la actual Veracruz hasta el olvido al que le sometió el emperador Carlos V tras la conquista del imperio azteca (o mexica) va dando paso a los testimonios de especialistas como Eduardo Matos Moctezuma o Miguel León-Portilla

Como el director Fernando González Sitges reconoce, “lo interesante ha sido que desde las distintas televisones públicas mexicanas hayan tenido la valentía de mostrar al hombre detrás del mito, que ha recorrido dos extremos en función de los intereses políticos de la época: en la conquista fue un súper héroe y en la Independencia de México lo convirtieron en un villano”.

El filme se estrenó en el pasado Festival Internacional de Guadalajara y fue premiado por el Club de Periodistas de México. La productora Margarita Flores cuenta que el estreno fue positivo. "Hubo mucha gente en los cuatro pases que hicimos. Había personas que salían diciendo cosas como 'me reconcilia", dice Flores. El rodaje comenzó en julio de 2015 y en noviembre estaba terminado. "Todo fue intenso, como el propio personaje", añade.

El actor español Fernando Retes ha sido el encargado de hacer del conquistador extremeño. “Fue un gran reto por la responsabilidad que sientes como español al contar esta historia y queriendo contarla sin sesgos”, cuenta Retes. “Ha habido un esfuerzo por intentar exponer a la persona Hernán Cortés y los retos que decidió enfrentar, así como sus debilidades”, añade el actor, que agradece haber filmado en lugares históricos como las playas a las que arribó Cortés o en las cercanías de los templos aztecas. “A tu alrededor solo veías selva virgen y playas del Caribe. Parecía que tus compañeros estaban recién bajados de una carabela”, recuerda.

Los actores que hacen de Moctezuma y Malinche tuvieron que aprenderse los diálogos en maya y náhuatl, lo que añadió dificultad a la empresa. González Sitges considera que “Cortés era violento, pero es que lo eran todos en esa época. Lo que importa es ver lo atroz que eran las sociedades en ese final de la Edad Media-principios del Renacimiento: en España se quemaban vivos por motivos religiosos, se ajusticiaba a gente en la calle y allí había sacrificios humanos, esclavos, canibalismo… eran sociedades muy violentas”.

Es precisamente ese binomio violento el que pretende mostrar el documental, sin buenos y malos, sin clichés. “Cortés es un estratega y se da cuenta de que hay un montón de pueblos indígenas sometidos por un pueblo guerrero fuerte y desarrollado como eran los mexica y lo utiliza para hacer caer ese imperio”, subraya el director.

Primera globalización

El documental es una coproducción de las cadenas públicas TV UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), SPR (Sistema Público de Radiodifusión) y el Canal 44 de la Universidad de Guadalajara. La fundación Miguel Alemán y la Fundación UNAM han respaldado el proyecto. “Cortés dio la base para que hubiera un mestizaje. Para mí fue la primera gran globalización de la historia”, asegura Miguel Alemán Velasco.

Malinche, en un fotograma del documental.
Malinche, en un fotograma del documental.

El objetivo de los productores es exponerlo en diferentes espacios educativos y transmitirlo por la televisión pública mexicana, con la que ya han llegado a un acuerdo. En España intentarán hacer lo mismo. “Es una figura de la que un estadounidense estaría haciendo libros y series durante la eternidad y nosotros lo olvidamos porque como se le ve como un imperialista…”, señala el director del documental.

A lo largo del filme se sugiere que gran parte de las muertes de indígenas en aquel período llegaron por el contagio de enfermedades infecciosas como la viruela, que sus organismos no soportaban. Entre la obsesión por el oro y las mujeres, Cortés sufrió el desdén de su propio monarca, que se negó a nombrarlo virrey de la Nueva España por considerarlo excesivamente cercano a los indígenas. No a los aztecas, pero sí al resto de pueblos que les combatieron.

En última instancia, el rodaje de González Sitges y su equipo lleva a entender la figura del conquistador como un humano con luces y sombras, lejos de ser un individuo sediento de sangre indígena. El éxito es que muestran esa versión de Cortés de manera limpia y sin adornos. La España del XVI no es la del XXI y el México actual, tampoco. Los restos del conquistador, que peregrinaron por ocho tumbas de cuatro iglesias de tres ciudades distintas, yacen ahora en una iglesia olvidada. Como el hombre detrás del mito.

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