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DE FRENTE | PABLO CASADO

“El partidismo es una especie de reduccionismo”

Pablo Casado, palentino, 34 años, la nueva cara del PP. Se hizo político leyendo a Hayek. Se ha hecho “mejor persona” cuidando la salud de su hijo

Pablo Casado, durante la entrevista.

¿En qué se han equivocado los políticos? Se peca de reduccionismo, sobre todo en los mítines. Se condensan ideas con un tono muy enérgico, vehemente.

¿Se ha arrepentido de lo que dijo de la memoria histórica? La frase no es adecuada. Decir que “los de izquierdas son unos carcas” no es adecuado porque no lo son. Ni los de derechas tampoco. Carcas son los carcas.

¿Por qué lo dijo? Porque fue un mitin en el que se estaba diciendo que la ley era equivocada por reabrir heridas. Probablemente no me expresé bien porque evidentemente eso no es verdad. Los políticos hablamos demasiado rápido.

¿Por qué no lo arreglan los jóvenes? Porque al final un mitin tiene sus tiempos: tienes que decir en diez minutos algo que conecte y entusiasme.

¿Y es imprescindible decir algo que no es cierto? No, es un error. Por cierto, lo han dicho mil veces de nosotros y no ha sido noticia. ¡Pero en diez años de vida política sólo me pueden sacar esa frase! Un liberal no debe recriminarle jamás a nadie ser más carca o menos carca por su ideología. La verdad absoluta no existe.

¿No se está aumentando la estridencia política? Al contrario, si algo bueno tiene esta legislatura es que se ha recuperado el debate ideológico. ¡Hace cinco años, si citaba a Popper, el presentador de una tertulia pasaba a publicidad!

Pues ahí se siguen dando caña... Cuando vaya a una tertulia a meterme con el familiar de alguien ese día no seré yo. Soy un debatidor correoso, pero respetuoso, aunque no sea tan elocuente o gracioso como el contrario. Intento no ser estridente.

¿Qué significa no ser estridente? Decir lo que tú opinas sin tener que ofender al que no opina como tú. Tolerar al otro.

¿Qué no le gusta de los partidos? Quizá en España hay una actividad partidista que es mucho menos interesante que la actividad política. Lo que ha conseguido el PP es que todos los que nos sentimos de derecha o de centro-derecha nos sintamos unidos a unos principios.

¿Cómo le ha hecho la política como individuo? Cuando a mi hija le preguntan a qué se dedica su papá ella contesta: “Mi papá ayuda a la gente”. Tiene tres años. Yo no se lo he dicho. Es lo que tiene que ser la política, ayudar a la gente.

¿A qué le obliga la política que no le guste? El horario es brutal, no hay fines de semana, no hay horas. En cualquier trabajo hay escape, en este no. Y ahora, con la televisión, pierdes mucha intimidad.

Peter Handke dice que el hombre consiste de preguntas. Usted consiste de política. ¿Cuál es su otra pasión? La familia. La política es mi vocación. La familia es mi pasión. Soy de familia numerosa, mis niños son muy pequeños. La política al final es una profesión; también es una vocación, pero no puede ser la brújula de tu vida.

Y corre ese riesgo. Yo no lo he tenido. Caí en la política por azar, leyendo Camino de servidumbre, de Hayek, a los 14 años, internado en Londres. La traslación de la ideología que me formó era la que proclama el PP.

¿Ahora es una persona de partido o Pablo Casado? Es compatible. Soy una persona leal. Por mis circunstancias personales perdí 15 kilos este año. Una hospitalización de mi hijo, durante sus primeros cinco meses, me han hecho envejecer. Es el mayor palo que me he llevado en mi vida. Y me enseñó muchísimo a relativizarlo todo.

¿Eso lo ha convertido a usted en otra persona? Me ha hecho mejor persona. Y mejor político, porque ahora estoy a lo que hay que estar.

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