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EN POCAS PALABRAS

Miquel Barceló: “La ciencia y la ciencia ficción no son tan diferentes”

Un cuarto de siglo después de publicar su 'Guía de lectura' del género, el ingeniero aeronáutico y nuclear, doctor en informática y catedrático, la pone al día

Miquel Barceló.
Miquel Barceló.

¿Qué ha cambiado en estos 25 años que median entre su primera Guía y esta segunda?

Muchísimas cosas. En primer lugar, el público. Hoy, desde los superheéoes de la Marvel al Ministerio del tiempo, la temática está mucho más presente, hay mucha más difusión del género. Luego, el mundo propuesto es mucho más cercano, con todos los adelantos tecnológicos que hemos vivido desde entonces. Un tercer elemento es la calidad literaria, Arthur C. Clarke, por ejemplo, aunque sugerente, era pobre en figuras estilísticas. Hoy, un Dan Simmos, una Connie Willis, hacen literatura de primerísimo nivel. De Ciencia Ficción, pero de extraordinaria calidad. Por último, ahora hay más atención a las ciencias blandas: psicología, sociología… Las utopías propuestas escapan del corsé tecnológico y proponen, por ejemplo, sociedades no patriarcales.

¿Cómo se conjuga la formación científica con la ciencia ficción?

No son tan distintas, de verdad. Un estudio científico también tiene su parte de aventura. Piensa que te rebelas contra una idea establecida, tienes que remover cielo y tierra para encontrar financiación, en otro país hay un científico que se esfuerza en refutarte… Hay quien cree que son dos mundo opuestos, pero mira, en un coloquio que hice, John Gribbin, subdirector de Nature, palabras mayores, nos dijo que si no fuera por la ciencia ficción de los libros de su infancia, nunca habría iniciado su carrera científica.

¿Una buena propuesta para iniciarse en la ciencia ficción?

Hay de todo. Por décadas, porque no se escribe igual en ellas, diría que en los 50, la Fundación de Asimov. En los 60, Dune, que es de fácil acceso. En los 70, la saga del Pórtico, de Pohl . En los 80, la saga de Ender, que le gustará igual a un crío que a una señora mayor. En los 90, los Cantos de Hyperión, que como literatura tiene una calidad altísima. Y en los 2000, el Criptonomicón. Que, lo reconozco, es más avanzado y duro.

—¿Cree que en España está maltratada la ciencia ficción?

Bueno, yo tengo muchos amigos extranjeros que viven en España, y echan de menos que el género esté más presente. Cuando nuestros hijos eran pequeños, les llevábamos a ver, qué se yo, Batman, y así nosotros veíamos Batman. Pero ahora, que los niños han crecido, ¿qué hacemos? Juntos hemos creado un Club de la buena basura, un Good Rubbish Club (ríe) para ir al cine sin complejos. La verdad es que ellos tienen otra concepción del género, han crecido con Orwell, con Huxley, aquí hemos carecido de eso.

¿Qué lee ahora?

Ahora voy a ponerme con la ganadora del último premio Hugo a mejor novela, El problema de los tres cuerpos, escrita en chino por Cixin Liu. Tengo mucha curiosidad por ver si es tan buena, porque me han hablado maravillas de ella.

Puestos a imaginar, ¿en qué mundo le gustaría vivir?

Bueno, la típica federación galáctica con posibilidad de viajar por agujeros de gusano no estaría mal (ríe). El día que se pierda el espíritu lúdico, hay que tirarse por un puente.