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Eddie Redmayne encanta a Venecia en la piel de una mujer

El actor que interpretó a Stephen Hawking, en 'La teoría del todo', se mete ahora en la piel de uno de los primeros transexuales que pidió ayuda a la cirugía en ‘The Danish Girl’

De izquierda a derecha, los protagonistas de ‘The Danish Girl’, Eddie Redmayne y Alicia Vikander, junto al director Tom Hooper.
De izquierda a derecha, los protagonistas de ‘The Danish Girl’, Eddie Redmayne y Alicia Vikander, junto al director Tom Hooper. Getty Images

Distinto significa “que no es lo mismo”. Tan simple como eso, al menos según la Real Academia Española. Sin embargo, buena parte del planeta parece creer que el término es sinónimo de “peor”. De ahí que la historia de la discriminación sea tan amplia como la de la humanidad: otro género, raza, religión u orientación sexual han sido pretextos para la vejación de millones de distintos. Todos han sufrido y siguen sufriendo, pero entre los más castigados están sin duda los transexuales. Por lo menos, el Festival de Venecia les ha ofrecido este sábado un pequeño homenaje gracias a The Danish Girl, la película quizás más esperada de cuantas compiten por el León de Oro.

La expectación por su proyección se puede medir con al menos tres factores. Su protagonista: Eddie Redmayne, que tras llevarse el Oscar al mejor actor este año por interpretar al físico parapléjico Stephen Hawking en La teoría del todo se reta ahora con el cambio de género sexual. Su director: Tom Hooper, también ganador de una estatuilla por El discurso del rey. Y su historia: The Danish Girl está inspirada en la vida real de Lili Elbe, una de las primeras mujeres atrapadas en un cuerpo de hombre que intentó liberarse, en los años veinte, a través de la cirugía.

Por estas y otras razones, la llegada de los protagonistas (la película también cuenta con Alicia Vikander) a la sala de prensa recibió una ovación auténtica. La mayoría de los “uuuuu” entusiastas se escucharon cuando fue presentado Redmayne, al que hasta le recomendaron crear un cuarto en su casa solo para los premios. En la misma línea, algunas de las preguntas fueron más bien elogios entregados a “los dos mejores actores del festival”, según sentenció un periodista. Y el discurso de Hooper fue interrumpido por un aplauso cuando afirmó: “La clave de la inclusión es el amor”.

Fotograma de Eddie Redmayne, en 'The Danish Girl'.
Fotograma de Eddie Redmayne, en 'The Danish Girl'.

“Cuando Tom me enseñó el guion solo supe decir que era el mejor que había leído jamás”, contó Redmayne. Y el director le agradeció su capacidad de asumir un reto nada sencillo: “Eddie tuvo que descubrir la mujer latente que tenía dentro de sí”. Aun así, una de las preguntas planteó a Hooper por qué no escogió directamente un actor transexual. El director respondió que Redmayne era el intérprete ideal, aunque subrayó que la industria del cine debería incluir mucho más a los actores transgéneros.

Redmayne contó que se reunió con muchos miembros de comunidades transexuales para preparar su personaje, y destacó su enorme “gentileza y capacidad de contestar a cualquier pregunta”. El actor habló con varias generaciones trasgéneros y recordó en concreto el encuentro con una pareja en Los Ángeles: estaban juntos antes, cuando una de las dos era hombre, y su relación sigue intacta ahora que ambas por fin son mujeres.

Al fin y al cabo, director y actores destacaron que la clave del filme es el amor. Solo así se puede explicar la relación entre Einar Wegener (es decir, Lili Elbe) y su esposa, Gerda, ambos pintores. Porque, además del drama de la protagonista, encarcelada en un cuerpo que no siente suyo, The Danish Girl narra la tragedia paralela de Gerda, que ve y sufre la transformación de su marido y sin embargo en ningún momento se aleja de él ni un milímetro. Paradójicamente, es ella misma la que desata el cambio cuando le pide retratarlo con prendas femeninas. “Gerda fue capaz de amar a alguien más que a sí misma”, resumió Vikander.

Menos amor, más igualdad

Muchos transexuales probablemente vean la igualdad como una utopía. Sin embargo, la que propone Equals, otro filme a competición del director estadounidense Drake Doremus, es muy poco deseable. La película, cierre de una trilogía del cineasta sobre el amor, plantea un futuro donde las emociones han sido suprimidas y todos somos iguales al ser incapaces de sentir absolutamente nada. Y también trata de los sentimientos el tercer filme a concurso de hoy: dos mujeres esperan a la llegada de un joven, hijo de una y novio de la otra, en La espera, del debutante Piero Messina, que también supone el estreno italiano en el festival.

“Una de las cosas de las que hablamos mucho durante el rodaje era: ‘¿Existiríamos todavía si no hubiese amor? ¿O vagaríamos en un mundo vacío?’. Nunca entendí por qué alguien haría algo sin pasiones”, afirmó Kristen Stewart, protagonista de Equals junto con Nicholas Hoult. Ambos interpretan a dos jóvenes que rompen el esquema y la obligación de un mundo donde hasta las sillas en el comedor están colocadas en direcciones opuestas para que nadie intercambie miradas ni mucho menos palabras. Básicamente, hacen algo distinto. Algo mejor.

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