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El ‘picasso’ incautado en Córcega reposa en el Museo Reina Sofía

La Justicia debe decidir si 'Cabeza de mujer joven' es exportable

Llegada al Museo Reina Sofía de Madrid del cuadro 'Cabeza de mujer joven', de Picasso. Ampliar foto
Llegada al Museo Reina Sofía de Madrid del cuadro 'Cabeza de mujer joven', de Picasso.

El cuadro de Picasso Cabeza de mujer joven, propiedad del banquero Jaime Botín y valorado en 26 millones de euros, ha llegado a las 17.50 de este martes al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) en una furgoneta blanca, acompañada de un importante despliegue de la Guardia Civil: una decena de vehículos y dos motos. El óleo ha llegado en una caja rectangular, con una pegatina de Fragile, procedente de Córcega, donde el servicio de Aduanas francés lo requisó el pasado 31 de julio del velero Adix, con bandera británica y propiedad de Botín.  

Un portavoz de los agentes informó de que hasta la isla francesa se desplazaron ocho miembros del grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, una conservadora del Reina Sofía experto en Picasso y un representante del Ministerio de Cultura. El óleo quedará en custodia en el museo hasta que culmine la investigación sobre su supuesta exportación ilícita. Si el cuadro se declara como no exportable entonces comenzarían los trámites para que pasara a titularidad del Estado.

El museo madrileño ha señalado que el cuadro estará en una sala junto a otros cuadros con las habituales medidas de conservación y mantenimiento. Lo previsible es que la caja sea abierta en unas horas para determinar el estado de la obra de arte.

Cabeza de mujer joven estaba en un velero amarrado en un puerto deportivo cuando supuestamente iba a ser enviado por avión a Suiza, a pesar de que la obra estaba declarada como no exportable por las autoridades españolas. La Justicia española prohibió a Jaime Botín, hermano del fallecido presidente del Banco Santander, Emilio Botín, el pasado mayo la salida del cuadro, una decisión que avalaba la adoptada por el Ministerio de Educación y Cultura del 26 de julio de 2013. La razón que adujeron tanto el Ministerio del Interior como la Justicia fue la importancia de la obra, considerada "única" por los responsables de Patrimonio Histórico Español, ya que es una de las pocas realizadas por su autor dentro del llamado periodo Gósol.

El caso arrancó en 2012 con la petición de la firma de subastas Christie’s Ibérica a la Secretaría de Estado de Cultura para poder exportar la obra a Londres. Entonces, la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español denegó la autorización por "no existir una obra semejante en el territorio español".

En un comunicado hecho público el pasado día 5 por los abogados de Jaime Botín se señalaba que el cuadro fue "pintado en el extranjero, se compró en el extranjero y allí ha tenido siempre su domicilio permanente. Por tanto, el cuadro no ha podido ser exportado ni licita ni ilícitamente". En ese escrito se explicaba también que esta pieza se encuentra permanentemente a bordo de un barco de nacionalidad británica, "que es territorio extranjero a todos los efectos incluso cuando toca puertos españoles".