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Aute rompe las fronteras generacionales

Músicos jóvenes y ajenos a la canción de autor rinden tributo al compositor en ‘Giralunas’

Luis Eduardo Aute en su casa de Madrid, el 5 de agosto.
Luis Eduardo Aute en su casa de Madrid, el 5 de agosto.

Nunca se imaginó como músico, pero sus canciones han dado cobijo a varias generaciones. Nunca pensó que su afición por tocar la guitarra acústica en aquellas bandas colegiales de principios de los sesenta como Los Sonor o Los Tigres, que versionaban a Elvis Presley, le llevase más lejos que la pintura o el cine, sus otras dos pasiones. Pero Luis Eduardo Aute (Manila, 1943) ya forma parte del patrimonio de la canción de autor en castellano. Un patrimonio que traspasa edades y consigue fascinar incluso a músicos que poco tienen que ver con un género tan acotado como el de la música tradicional de autor, tal y como se comprueba en Giralunas (Sony), el disco que reúne a varios artistas de estilos dispares con el único fin de rendir tributo al autor de Aleluya número 1.

“Jamás pensé que iba a subirme a un escenario. No me gusta estar bajo los focos. Soy más de trabajar entre bastidores”, confiesa Aute desde el estudio de su casa de Madrid. Pero se subió, aunque tardó casi una década en hacerlo desde que grabó sus primeras canciones. Fue en un acto del sindicato de la CNT en la ciudad de Albacete y, desde entonces, composiciones como Rosas en el mar o Las cuatro y diez forman parte de la banda sonora de la vida de miles de personas.

Una de ellas es Xoel López, que participa en el álbum. “Ha sido siempre un referente”, asegura el compositor gallego. “Recuerdo que iba en el coche de chaval y escuchaba a saco sus canciones. Me lo ponía mi padre. Solo sonaban Paco Ibáñez, Sabina, Serrat y Aute”. López versiona Al alba, un himno contra la pena de muerte surgido por la oposición frontal de su creador al régimen franquista. También por sus padres le llegó a la cantante Rozalén, quien canta La belleza, que nació de la decepción con el Gobierno socialista a finales de los ochenta. “Es una de las primeras canciones que me aprendí de niña. La genialidad debería llevar la cara de Aute”, afirma.  Jairo Zavala, que se esconde tras el nombre artístico Depedro, también reconoce su deuda con él: “Sus canciones eran muy recurrentes en el parque con los amigos. En mi caso, forma parte de mi caminar, de mi crecimiento como persona”.

Una de las ilustraciones de Aute de la serie 'El Giraluna'.
Una de las ilustraciones de Aute de la serie 'El Giraluna'.

Nuevo homenaje

No es la primera vez que a Aute le rinden homenaje en forma de disco. ¡Mira que eres canalla, Aute!, publicado en 2000, ya contaba con compositores de la misma cuerda que el cantautor español nacido en Filipinas como Serrat, Sabina, Pedro Guerra, Pablo Milanés, Javier Álvarez, Ana Belén, Ismael Serrano o Silvio Rodríguez, aunque por ese trabajo se dejaron ver otros ilustres alejados del género como el rockero Rosendo o el flamenco José Mercé. Giralunasestá formado, en su mayoría, por extranjeros de la canción de autor. Depedro cree que la gracia del disco reside en estar formado por músicos “fuera de su contexto”. Xoel López, por su parte, considera que su influencia, como “gran cantautor iberoamericano”, cruza estilos.

Mediometraje

Aute reconoce que puso dos condiciones a Sony a la hora de hacer este álbum: “Los músicos tenían que sentir afecto por mis canciones y, toda vez que participasen, tenían que llevarlas a su terreno”. Bajo esa premisa, Estopa pone marcha a Una de dos, Abel Pintos hace lo propio con De alguna manera y Natalia Lafourcade y Leiva intercambian voces en Slowly. Vanesa Martín, Andrés Suárez o Santiago Cruz también lucen. “Me gustan todas, pero me han sorprendido Soleá Morente con Aleluya número 7 y Miguel Poveda con Prefiero amar por su terreno flamenco”, explica el cantautor y también pintor y cineasta.

Al principio del mediometraje Vincent y el Giraluna, película de media hora que acompaña al disco, creada por el propio Aute con sus ilustraciones, se lee la siguiente frase del escritor alemán Friedrich Hölderlin (1770-1843): “Pero lo que permanece, lo fundan los poetas”. Y tal y como se comprueba con todas las voces de Giralunas, las canciones de Luis Eduardo Aute permanecen.

Una película “contra la gran mentira”

Decía el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry que su patria era su infancia. Aute también guarda una patria similar. Como ya demostró con su anterior película, El niño y el basilisco, en la que rendía tributo a su niñez y al recuerdo de su adorado y desaparecido padre, el músico y pintor quiere conservar el niño que siempre fue con Vincent y el Giraluna, un filme animado hecho con sus ilustraciones.

“Estoy intentando que no desaparezca del todo, pero está complicado. Vivimos en una selva brutal, en una gran mentira”, asegura el cantante. La película, que acompaña al disco y que Aute dedica a los artistas que le han homenajeado, es “una fábula contra esa gran mentira que es la sociedad actual marcada por el capitalismo salvaje y la corrupción generalizada”.

Aute se asemeja a un “girasol insumiso” que decide no agachar la cabeza por la noche y espera la llegada de la luna. Es el Giraluna, que conoce la luna y las estrellas y es recompensado por su fe, su curiosidad y tener criterio propio.