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Edward Norton reflexiona sobre el oficio de actor

El actor americano recibe un premio al conjunto de su carrera y da una clase magistral en Locarno. Meryl Streep protagoniza el nuevo estreno de Jonathan Demme

Edward Norton con el premio a toda su carrera que recibió en la noche de apertura del Festival de Cine de Locarno (Suiza) el 5 de agosto.rn
Edward Norton con el premio a toda su carrera que recibió en la noche de apertura del Festival de Cine de Locarno (Suiza) el 5 de agosto. AP

Llegó rodeado de una nube de agentes de seguridad y un par de imponentes guardaespaldas importados especialmente desde Estados Unidos. En cualquier caso, quedó muy claro a todos los presentes que nos encontrábamos ante una estrella de Hollywood. Una de las de verdad.

Edward Norton se prestó algo desganado al juego de las preguntas y respuestas con el crítico cinematográfico de Indiewire Eric Kohn. Sin afeitar y vestido con vaqueros y una camisa azul clara, el protagonista de American History X dio un repaso a su carrera y habló de su amistad con Marlon Brando y Robert de Niro, su trabajo con Woody Allen o David Fincher, la esencia del oficio de actor o el futuro del séptimo arte y las nuevas tecnologías.

La noche anterior, el actor americano recibía en la Piazza Grande el aplauso del público y el premio al conjunto de su carrera, pagado por una conocida marca de champagne. La ceremonia tuvo algo de surrealista, con un Edward Norton que daba la impresión de preferir estar en otra parte y que soltó perlas como la siguiente: “Agradezco a los patrocinadores por pagarme estas vacaciones en Locarno”. Acto seguido, partió del escenario como una exhalación. Privilegios del estrellato intergaláctico.

Horas más tarde volvimos a encontrar al protagonista de Everyone says I love you en la exclusiva fiesta de inauguración de la 68 edición del Festival de Locarno, en una villa a orillas del Lago Maggiore. Acompañado de su pareja y su eterna nube de guardaespaldas no parecía muy dado a las relaciones sociales, aunque en la fiesta se encontraban celebridades como el inquietante Udo Kier o la estrella francesa Clotilde Courau, entre otros invitados del festival suizo.

El actor, durante el festival.
El actor, durante el festival.

Pero volviendo a la clase magistral, Norton comenzó teniendo una bronca con un fotógrafo al que prácticamente empujó fuera de su camino diciendo: “Aléjate de mí. Si no eres capaz de hacer una buena foto en dos tomas con la tecnología de hoy, quiere decir que te has equivocado de oficio”. Acto seguido, comenzó a hablar de sus influencias y de sus recuerdos de Roma, ciudad abierta, de Rossellini, de la influencia de su madre, profesora de literatura inglesa, y de su temprano interés en Woody Allen. Parafraseando a Coppola, recordó que, “lo mejor de hacer cine es colaborar con gente…pero lo peor de hacer cine es colaborar con gente”.

Edward Norton destacó la importancia de los ensayos (“Todos los grandes directores que conozco ensayan mucho. Ninguno improvisa”) y también de conocer en profundidad la obra de un realizador antes de trabajar con él. “Me parece impensable trabajar con alguien si no entiendo su ritmo, su forma de ver las cosas”. Y puso como ejemplo su interés en la obra de Spike Lee o Alejandro González Iñarritu. De hecho, Norton tuvo uno de sus raros momentos de honesto entusiasmo al hablar del realizador mexicano y Javier Bardem. “Lo que han hecho en Biutiful me pareció impresionante, difícil de entender a pesar de mis años de experiencia como actor. Fue entonces cuando me puse en contacto con Alejandro y me puse a su disposición para cualquier proyecto que quisiera hacer”. Es así como nacería Birdman.

“Alejandro es tan español, tan melodramático. Y ya sé que es mexicano, no hace falta que me lo aclaren”, dijo entre risas. “Pero me fascina su lado latino. Es un hombre de gran humor, de gran calidez. Su cine y su visión del mundo no tienen mucho que ver con cómo es él en su vida real”.

Norton reivindica huir del análisis y dar rienda suelta al inconsciente. “Como un piloto de carreras. Schumacher analiza cada metro de la pista y lo sabe todo de su coche, pero en el momento de conducir se deja llevar. Un actor es similar. Salir de lo analítico es positivo, para entrar en otra fase más sensible”.

Respecto a su colaboración con colosos como Marlos Brando o Robert de Niro, Norton recuerda que a veces un actor está “a la expectativa” de ciertos registros. Hay cosas que espera del otro, y que, si no ocurren, decepcionan. “Y eso es un error. No hay que dejarse influir por la imagen que tenemos de los actores, sino por lo que están haciendo en el preciso momento en que están delante de nosotros, y reaccionar en consecuencia.”

A la hora de las conclusiones, Edward Norton considera que la revolución digital es positiva. “La explosión de YouTube, Netflix y todo eso es genial. Está creando oportunidades y dinamismo. Creo que cineastas como Rosselini o Fellini estarían fascinados con las posibilidades de hoy. El cine del futuro no saldrá de los estudios y las grandes corporaciones sino de estas comunidades cada vez más interconectadas.