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Riesgo en la pantalla

El Festival Internacional de Cine de Madrid arranca hoy su primera edición

Riesgo en la pantalla

En un Madrid repleto de ciclos de cine de autor —más arriesgado del que se pueda ver en la cartelera comercial— en la Cineteca, La Casa Encendida y otro puñado de epatantes contenedores culturales, ¿tiene cabida un Festival Internacional de Cine, cuya programación se base en esos directores arriesgados? Nuria Cubas y Fernando Vílchez, directores, y Javier H. Estrada, programador, como parte del colectivo Pasajes de Cine, creen que sí. Y por ahora la venta anticipadas de entradas del certamen, que empieza hoy y acaba el 13 de junio, lo confirman. “Nos hemos metido en un embolado, efectivamente”, cuenta la codirectora Cubas.

El festival apuesta por ese “descubrir senderos inéditos y novedosos dentro del paisaje cinematográfico contemporáneo”. Y además, no basándose solo en el cine español, sino abriéndose al internacional. Lo que lleva a que hoy en la inauguración esté el portugués Pedro Costa —enfant terrible del cine luso, pero claro, este festival está repleto de películas realizadas por los enfants terribles de cada país, así que el apelativo por reiterativo sobra— con su último trabajo, Cavalo dinheiro. Y en la clausura, Visita o memorias y confesiones, la película que en 1982 rodó el fallecido Manoel de Oliveira, con la condición de que solo se proyectase tras su muerte. Entre medias, un concurso que cuenta con la presencia, por España, de El complejo del dinero, de Juan Rodrigáñez —un éxito en la pasada Berlinale—, o de la curiosísima Belluscone. Una storia siciliana, de Franco Maresco. “Dentro de la programación hay muchas películas y actividades que creemos serán atractivas para el gran público. Gracias a esas otras películas pueden que entren poco a poco en ese cine más personal”, asegura Cubas. Por ejemplo, varios programas destinados a la vanguardia, e incluso un reto, Vanguardias Live, que une el audiovisual con la experiencia en vivo, y para la que han involucrado a los directores Salomé Lamas, Juan Barrero y Lois Patiño.

Entre lo más llamativo está el estreno en su formato original, es decir, en 3D, de Adiós al lenguaje, el último trabajo de Jean-Luc Godard, que en su estreno comercial el año pasado solo se pudo ver en dos dimensiones. También los dos ciclos, dedicados al filipino Lav Diaz y al alemán Jan Soldat, un cineasta que se ha convertido en un antropólogo visual de la Alemania actual. “La idea de Javier era mostrar una programación mundial. Y que fueran películas que no se hubieran visto en Madrid”, dice Cubas, que reconoce como “un golpe de suerte” que haya aparecido a tiempo el filme póstumo de Oliveira.

El festival cuenta con sedes muy diversas (del Artistic Metropol al Reina Sofía, el Campo de la Cebada o la Filmoteca Española), aunque con ninguna ayuda pública. Como cuenta Cubas, “lo hemos desarrollado como una cooperativa. Los cines se han apuntado gracias a la programación potente. ¿Nuestro objetivo? Que guste y que haya una segunda edición”.