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TEATRO

El frente, la retaguardia, la vida

Àlex Rigola lleva a escena en el Teatre Nacional ‘Incerta glòria’, de Joan Sales, la gran novela catalana sobre la Guerra Civil y una profunda reflexión en torno al ser humano

El frente, la retaguardia, la vida Ampliar foto

“Llevar al teatro una novela monumental, de las que no te la acabas, como Incerta glòriate da el placer y la tristeza de tener que adaptar”, señalaba Àlex Rigola al presentar su versión y montaje de la magna obra de Joan Sales, juzgada la gran novela catalana sobre la Guerra Civil, en la que el autor combatió como alférez republicano. “Y has de ser consciente de que solo puedes ofrecer una parte, de que solo has sido capaz de acariciar el texto”. Rigola dijo haber hecho un trabajo de síntesis que ha dejado el espectáculo en tres horas, incluyendo los descansos. Y advirtió: “No es una obra de teatro al uso”. En la adaptación se mantienen la narración y la parte epistolar de la novela. Nao Albert encarna a Lluís, Marcel Borràs a Cruells, Mar Ulldemolins a Trini y Pau Roca a Soleràs. Rigola ha contado con una nueva generación de intérpretes pero incorpora a su montaje algunos de sus actores fetiche como Andreu Benito y Joan Carreras.

Habrá quien juzgue una temeridad poner a Sales en manos de Rigola, capaz de musicar Julio César de Shakespeare con The End de los Doors o hacer salir un minipimer en Tito Andrónico. Pero la nieta de Sales y continuadora de Club Editor, la editorial de su abuelo, Maria Bohigas, lo dejó claro al lado del director en la presentación: “Lo mejor que le puede pasar a una novela clásica es que la rebasen, la capacidad de riesgo de Rigola ha sido una espléndida garantía, la fidelidad no es buena en estas cosas. Y lo que pasa con los grandes infieles es que en última instancia resultan más fieles que el guardián del templo”. Para Bohigas, la adaptación de Rigola “transmite el mismo inmenso caudal de emoción que la novela”.

El espectáculo se estrenó anoche en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), en la sala pequeña y no en la grande por propia opción de Rigola que ha considerado que un espacio más íntimo sintonizaba más con su planteamiento “de recogimiento y contención”. No obstante, el director no entiende el teatro sin una vena “dionisiaca” y su Incerta glòria tiene un componente musical (del propio Albert) y coreográfico.

Preguntas existenciales

El director llegó a Incerta glòria después de descartar hacer un espectáculo sobre la Guerra Civil a partir de las vivencias de su propio abuelo, que luchó en la batalla del Ebro. Como Xavier Albertí, director del TNC, a él también le parece reduccionista considerar Incerta glòria “solamente” la gran novela de la Guerra Civil en Cataluña. “Es eso, sí, pero mucho más, una radiografía del comportamiento humano, una obra que abre muchas vías y temas. La guerra, vivida en el frente y en retaguardia, es un catalizador para que los personajes se hagan preguntas sobre la existencia y el sentido de la vida”. Kierkegaard sobrevuela la obra “con la idea de que el individuo puede decidir y la angustia que eso le provoca”. La novela “respira también mucho más que sentimiento religioso y la salida que ofrece es muy humana”. Los personajes representan distintas etapas del ser humano: la estética, la ética, la religiosa.

Rigola entiende que, para una novela así, el teatro es incluso mejor que el cine. “El cine es mejor para la acción, y el teatro para el debate y la reflexión”. Subrayó la influencia de Dostoyevski (del que fue traductor Sales) en los diálogos y meditó que “solo con los diálogos de la novela ya tendríamos una pieza teatral”. Soleràs le parece “un grandísimo personaje, enigmático e incontrolable”.

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