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B. B. King, padre del ‘blues’, ingresado por una deshidratación

El músico de EE UU es uno de los grandes creadores del siglo XX

B. B. King el 11 de julio de 2012.
B. B. King el 11 de julio de 2012. EFE

Muchos se han llevado las manos a la cabeza: el incombustible B. B. King, uno de los padres fundadores del blues norteamericano, ha sido hospitalizado en Las Vegas. Con 89 años, el músico, que suele dar unos 300 conciertos al año pese a su avanzada edad, se ha visto obligado a ingresar en el hospital debido a una deshidratación relacionada con su problema de diabetes, según ha informado su hija al diario Los Angeles Times.

Los peores temores corrieron ayer en la prensa norteamericana. El viejo bluesman ya tuvo que cancelar el pasado octubre los ocho últimos conciertos de su gira, después de interrumpir el recital que estaba llevando a cabo en Chicago debido a la deshidratación y el cansancio. Su representante reconoció que la leyenda viva del blues lleva 20 años luchando contra una diabetes de tipo II.

Piedra angular de la música popular del siglo XX, B. B. King es algo más que un músico. Representa un modo de vida y de creación en EE UU. Es memoria. Nacido en el seno de una familia pobre, en una diminuta cabaña de un pueblo de Misisipí, su primera experiencia musical llegó a los 12 años cuando formó parte de un grupo vocal de gospel y el predicador le enseñó sus primeros acordes con una guitarra. Entonces, recogía algodón en una granja de la ciudad de Lexington. Luego, lo hizo en Indianola.

Tras duras jornadas laborales como conductor de un tractor, dedicaba las noches a tocar blues en las esquinas de la calle principal. Y rápidamente llegó a una conclusión: se ganaba más dinero con la guitarra que con el tractor. Con su famosa Lucille —nombre que dio a su inseperable guitarra Gibson— y un puñado de dólares en el bolsillo, se mudó a Memphis, donde a finales de los cuarenta y principios de los cincuenta desarrolló un estilo único: mezclaba el sonido rural del campo con la vitalidad eléctrica de la ciudad. Fue el sonido del blues moderno, que más tarde explotó en Chicago y marcó a toda la generación el rock'n'roll y grandes discípulos blancos como Eric Clapton o Mike Bloomfield.