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“Hay que concienciar a los políticos en pro del cine”

La directora, y nueva vicepresidenta de la Academia, Gracia Querejeta, estrena 'Felices 140'

La directora Gracia Querejeta, ayer al mediodía en un hotel madrileño.
La directora Gracia Querejeta, ayer al mediodía en un hotel madrileño.

Acabada la entrevista, Gracia Querejeta (Madrid, 1962) se permite un placer. En el hotel donde promociona su nuevo trabajo se aloja el equipo de fútbol de la Real Sociedad, que se enfrentaba anoche al Atlético de Madrid, y la directora se acerca un segundo a gritarles: “¡Aúpa, Real!”. A la directora no le quedaba otra en casa: su padre, el ya fallecido Elías Querejeta, fue extremo de ese equipo de 1953 a 1958, antes de convertirse en El Productor con mayúsculas del cine español. Su hija se centró en la dirección: el viernes llega a los cines su séptimo largo, Felices 140, con Maribel Verdú, convertida en su actriz cómplice, como cabeza de un extenso cartel.

Porque en Felices 140, “mi película más amarga”, al personaje de Maribel Verdú le toca el euromillón. Y para anunciárselo a sus amigos y familia, financia una gran fiesta en su 40º cumpleaños, un fin de semana de celebración montado con la secreta intención de recuperar a su exnovio, que aparece con una pareja mucho más joven. Una tragedia y la sempiterna bronca que suele acarrear el dinero destroza el dichoso reencuentro.

“No creo que la traición sea parte inexorable de la vida”, explica la directora. “Nosotros [el coguionista Santos Mercero y ella] queríamos explorar los límites de la amistad. Y para eso necesitábamos meter dinero y traición: hasta dónde traicionarías a un amigo en pos de la promesa de un futuro mejor otorgada por un montón de euros”.

Hay amistades que sobreviven a zozobras sentimentales, fraternales, laborales.... Pero, ¿quién aguanta los farragosos jaleos crematísticos? “Todos conocemos amigos que se han enemistado por el dinero. Y familias rotas por las herencias”.

Uno tiene su propia ética. Cuando le fallas intentando autoconvencerte de que lo que haces está bien, que tiene un sentido y que debes perdonarte por tus malas acciones... Ahí está el 'quid"

Felices 140 juega con otros temas: la ética, la moral, la crisis económica... El personaje de Verdú, una veterinaria que se ve sobrepasada por lo que ocurre en esas 48 horas, es una mujer normal, a la que ni siquiera le da tiempo de repartir sus ganancias. “Uno tiene su propia ética. Cuando le fallas intentando autoconvencerte de que lo que haces está bien, que tiene un sentido y que debes perdonarte por tus malas acciones... Ahí está el quid”. Por ello hay personajes más diabólicos y otros que aparentemente no caerían en la corrupción moral. “Como guionistas, hay que mostrar varios caracteres y ponerles a todos en una situación límite para que los sentimientos cambien en menos de dos días. Me atraía el reto. Puede que el público desprecie a algunos de los personajes; sin embargo estoy convencida de que entiende a todos. Muchos espectadores se sentirán reconocidos en la pantalla”.

En cambio, Gracia Querejeta confiesa que no hay examigos suyos retratados en la historia. “Yo nunca he tenido un problema así. Sí he vivido a mi alrededor problemas derivados de la crisis económica, que hacen que el dinero adquiera aún más importancia de la habitual. Eso sí, no quisimos crear un personaje desahuciado, porque no habría posibilidad de dudas o sutilezas”. Felices 140 se escribió hace tiempo, y ha habido actores que se unieron en una primera tanda al proyecto: "Maribel Verdú, Antonio de la Torre, Nora Navas, creo que Álex O’Dogherty", y luego se sumaron Paula Cancio, Marian Álvarez, Eduard Fernández... “Es un lujo”.

Soy pesimista con miedo a ser demasiado optimista, a que te metan el rejón"

La directora no entiende que haya periodistas que le hablen de comedia. “Es un drama con tintes de humor, pero un drama amargo. Cambié eso sí el final. El rodaje en el escenario natural de la casa canaria sirvió para que todos los actores afinaran para sonar como una orquesta, para ensayar, ensayar, ensayar... y a mí para reescribir una y otra vez el guion. Llegamos a filmar dos finales”. Se autodefine como “pesimista con miedo a ser demasiado optimista, a que te metan el rejón”. Pero Querejeta defiende la confianza con la gente. “No con las situaciones, sino con las personas, porque si eres una desconfiada, te emparanoias. Me espanta la desconfianza”.

Ante la falta de rivales, la terna que encabeza Antonio Resines como presidente y Querejeta y el productor Edmon Roch como vicepresidentes serán los nuevos mandatarios de la Academia de Cine desde el próximo 9 de mayo para los próximos cuatro años. “Aún no nos hemos reunido con tiempo, así que no puedo hablar de políticas concretas. Pero sí creo que en este periodo preelectoral que vivimos en España la Academia debe de convertirse en un referente como institución, y colocar sobre el papel cuáles son los problemas del cine y las posibles soluciones, si es que las tenemos. La Academia es independiente, asocia a todo tipo de profesionales, y por eso es capaz de realizar un buen diagnóstico de la realidad cinematográfica. Hay que crear conciencia en los políticos en pro del cine, para que siga siendo cultura e industria. Ahora mismo, no es casi nada. Yo he entrado por responsabilidad: es el momento de que si te piden que arrimes el hombro, lo hagas”.